Los Mambises boicotean los negocios del régimen cubano en el extranjero

El cometido es presionar a "toda entidad o negocio que ayude financieramente a la dictadura" para que deje de hacerlo, explica Alberto Fonseca

El activista Alberto Fonseca tiene 36 años y reside en Canadá. (Cortesía)
El activista Alberto Fonseca tiene 36 años y reside en Canadá. (Cortesía)

Para Alberto Fonseca la lucha contra el Gobierno de la Isla se gana desde el civismo y acciones pacíficas, apelando a los derechos ciudadanos de la comunidad cubana en todo el mundo. El creador del movimiento Los Mambises, que busca boicotear los negocios del régimen en otras partes del mundo y en las plataformas digitales, ha logrado en pocos días enfocar el activismo desde el exilio hacia algunos de esos tentáculos económicos.

Los Mambises es un "movimiento de lucha cívica y pacífica" que pretende involucrar a las comunidades emigrantes fuera de Cuba, insiste Fonseca. Su cometido es presionar a "toda entidad o negocio que ayude financieramente a la dictadura" para que deje de hacerlo. Hace pocos días, junto con un amigo, logró retirar de manera temporal el café Cubita que comercializa Cimex, de la cadena de tiendas London Drugs, en la ciudad de Vancouver, Canadá, donde reside.

El cubano es hermano de Roberto Pérez Fonseca, uno de los manifestantes de las protestas del 11 de julio sentenciado a 10 años de cárcel por los delitos de desacato, atentado, desorden e instigación a delinquir y conocido por romper una foto de Fidel Castro en esa jornada. "Comencé en esto por el amor a mi hermano, necesitaba hacer algo. Estaba metido en mi burbuja, aunque sí me gustaba el tema político pero estaba concentrado en mi mundo tratando de superarme", explica a 14ymedio el pequeño empresario que tiene su propia marca de ropa.

Hace pocos días, junto con un amigo, logró retirar de manera temporal el café Cubita que comercializa Cimex, de la cadena de tiendas London Drugs

"Cuando tocan a mi hermano es algo que me supera y simplemente comencé a buscar las mejores armas" contra el Gobierno cubano, cuenta Fonseca, de 36 años, que además convocó a denunciar en Google y TripAdvisor la puntuación del hotel Paseo del Prado, ubicado en La Habana y perteneciente a la corporación militar Gaviota, logrando bajar la calificación de 4.8 estrellas a 1.6.

Fonseca está en contacto con madres de otros detenidos del 11J, por lo que "ahora mismo" lo que más ocupa su tiempo es "la liberación de todos los presos políticos".

Oriundo de San José de las Lajas, en la provincia de Mayabeque, el migrante cubano sufrió en carne propia el acoso del Gobierno y la Seguridad del Estado, al negarse a practicar una de las políticas asociadas a la Revolución Energética. En ese entonces era administrador de una bodega y se opuso a que las familias de bajos recursos tuvieran que pagar los equipos electrodomésticos que entregaron las autoridades en todas las viviendas cubanas.

Ante el activismo que impulsa en la actualidad, insiste en "no hacer las cosas e irnos para la casa''. "Tenemos que ir poniéndonos metas y así poco hasta lograr nuestros objetivos, que el principal es lograr la libertad de todos los presos políticos".

Sobre el accionar de Los Mambises insistió en alejarse de las discusiones políticas "que no llevan a ningún camino en el sentido de que no hay que pedirle permiso ni favor a ningún político" para hacerse respetar como comunidad. "Somos millones fuera de Cuba, tenemos que actuar y decirnos: 'A esta compañía no le vamos a consumir sus productos, le vamos a hacer boicot en internet, vamos a hacer llamados a las otras minorías para que se sumen a nuestra causa'".

También propuso que todo lo que pasa en Cuba hay que mostrarlo "crudo, real, humanitario" y apartándose de las discusiones políticas, pero destacando "las violaciones de los derechos humanos", que en la Isla "hay presos políticos, personas que no pueden salir de sus casas por su forma de pensar y que tienen una vigilancia constante frente a sus viviendas".

"Tenemos que mostrar la esclavitud moderna que se vive en Cuba, cuánto ganan los trabajadores y cómo viven, por ejemplo los pescadores, los recolectores de café. Son temas que toco mucho aquí con los canadienses, todos entienden y todo el mundo se suma, sea del partido o la ideología que sea".

También propuso que todo lo que pasa en Cuba hay que mostrarlo "crudo, real, humanitario" y apartándose de las discusiones políticas, pero destacando "las violaciones de los derechos humanos"

Fonseca advierte de que no le sorprendería que el régimen cubano mande a una persona a que entre a un establecimiento con un bate y "rompa alguna botella de Havana Club o algún otro producto y decir que es obra de Los Mambises para ligar nuestro movimiento con terrorismo y la violencia porque esto es lo que ellos hacen".

"Ya me están enviando mensajes desde perfiles diciendo 'vamos a invadir Cuba', 'vamos a caerle arriba a los mánagers de los establecimientos', y este movimiento no se trata de eso, es un movimiento cívico, pacífico y actuaremos como hasta ahora: llamar a los encargados y hacerles ver que el producto que venden ayuda financieramente a la dictadura y abogar por los derechos que tenemos como clientes".

Entre las acciones inmediatas de Los Mambises se encuentran el boicot dirigido a las cadenas hoteleras con instalaciones en la Isla para bajar sus puntuaciones, además de contactar con sindicatos de hoteles en otros países, así como campañas en internet y marchas frente a establecimientos que vendan productos de Nestlé, empresa con presencia en Cuba por décadas. Además, se hará un llamado a la comunidad de Toronto para una manifestación frente a la sede en esa ciudad de Sherritt International, que explota minas de níquel y cobalto en Moa (provincia de Holguín).

En sus redes sociales, el movimiento también está solicitando hacer viral un pedido al Club de París para que "pare de financiar a la dictadura cubana" después de haberle perdonado 8.500 millones de dólares "en préstamos pendientes sin exigirle ninguna reforma".

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