Un aparato con “componentes rusos” puede ser la causa del síndrome de La Habana

EE UU

El Pentágono compró el dispositivo en los últimos días del Gobierno de Biden por una cantidad de más de "ocho cifras", revelan medios estadounidenses

Los primeros síntomas de la dolencia se dieron en diplomáticos de la Embajada de EE UU en La Habana, de ahí el nombre del síndrome.
La aparición de estos incidentes de salud en diplomáticos estadounidenses y canadienses en La Habana fue uno de los motivos por los que fracasó el 'deshielo' iniciado por Barack Obama. / EFE
14ymedio

14 de enero 2026 - 14:46

Madrid/El Gobierno estadounidense lleva un año haciendo pruebas con un dispositivo adquirido en secreto que puede originar los misteriosos síntomas conocidos como síndrome de La Habana. Así lo aseguran medios estadounidenses, como CNN o CBS News, a partir de varias fuentes conocedoras, en sendas notas publicadas este martes.

Según uno de estos informantes, el aparato produce ondas de radio pulsadas, el tipo de energía que algunos especialistas han atribuido como causa de los incidentes, que afectaron a cientos de diplomáticos estadounidenses desplegados no solamente en Cuba sino en otras partes del mundo. Las mismas fuentes cuentan que el dispositivo, que tiene el tamaño de una mochila, “tiene componentes rusos”, aunque “no es de origen exclusivamente ruso”.

El aparato, prosiguen estos reportajes, fue comprado por una división del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con fondos del Departamento de Defensa en los últimos días de la Administración del anterior presidente, Joe Biden –quien dejó su cargo el 20 de enero de 2025–, por una cantidad millonaria, que superó “las ocho cifras”, si bien las fuentes no revelaron el número concreto.

"El dispositivo aún se encuentra en estudio y existe un debate en curso"

Tanto CNN como CBS intentaron recabar confirmación del Pentágono, el DHS y la CIA, pero se negaron a hacer comentarios. “El dispositivo aún se encuentra en estudio y existe un debate en curso (y en algunos sectores del Gobierno, escepticismo) sobre su vínculo con las aproximadamente docenas de incidentes de salud anómalos que permanecen oficialmente sin explicación”, dice la nota de CNN, que deja traslucir que aún no hay nada claro al respecto. 

Los síntomas descritos por los pacientes que han reportado ser víctimas del síndrome de La Habana, oficialmente llamado “incidentes de salud anómalos” (AHI, por sus siglas en inglés), incluyen dolores de cabeza crónicos, vértigo, tinnitus (sensación auditiva que consiste en percibir sonidos que no proceden de fuentes externas), insomnio, náuseas, deterioro psicofisiológico y, en algunos casos, ceguera o pérdida de audición.  

La aparición de estos incidentes de salud en diplomáticos estadounidenses y canadienses en La Habana fue uno de los motivos por los que la normalización con Cuba iniciada por Barack Obama cuando era presidente de EE UU no siguiera adelante. En 2017, en su primer mandato, el presidente Donald Trump decidió suspender los servicios consulares en La Habana y reducir al mínimo el personal diplomático en la Isla.

El Gobierno de Cuba negó siempre cualquier responsabilidad, y puso en marcha una comisión de expertos que no encontró evidencias científicas o criminales

Mientras tanto, el Gobierno de Cuba negó siempre cualquier responsabilidad, y puso en marcha una comisión de expertos que no encontró evidencias científicas o criminales que vincularan los síntomas con posibles ataques sónicos, microondas u otra acción deliberada.

El 1 de marzo de 2023, la Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional (ODNI), Avril D. Haines, publicó un informe elaborado por siete agencias de inteligencia de Estados Unidos en el que consignaban que era “muy improbable” que un adversario extranjero provocara el llamado síndrome de La Habana.

Sin embargo, una investigación de The Insider, 60 Minutes y Der Spiegel publicada en abril de 2024 afirmaba que la dolencia podía tener su origen en armas de “energía dirigida” a cargo del Departamento Central de Inteligencia de las Fuerzas Armadas de Rusia (GRU, por sus siglas en ruso). El reportaje presentaba, por ejemplo, el testimonio de víctimas que vieron a miembros de la temible Unidad 29155 de la inteligencia militar rusa en el lugar de los ataques.

Además, presentaba como evidencia el hecho de que los miembros de alto rango de la unidad recibieron “premios y ascensos políticos” por trabajos relacionados con el desarrollo de “armas acústicas no letales”, esto es, “dispositivos de energía dirigida”, de sonido o de radiofrecuencias, que pueden provocar “efectos acústicos” en el cerebro de las víctimas. 

El reporte del ODNI de 2023 también había sido criticado por expertos como Marc Polymeropoulos, ex alto oficial de la CIA y víctima él mismo de la dolencia. En una entrevista con América TeVé, ese mismo año, contó que se consideraba “traicionado” por el informe e insistió en señalar a Cuba y a Rusia como responsables de los ataques.

"Tiene todas las características de una medida activa rusa. Es como luciría una acción exitosa, de las que causan miedo al adversario"

"Diría que tiene todas las características de una medida activa rusa. Es como luciría una acción exitosa, de las que causan miedo al adversario, saca a la gente de sus labores y distrae", dijo entonces el ex agente de inteligencia a la cadena miamense.

Otro informe, publicado el 5 de diciembre de 2024 por el Comité Permanente de Inteligencia del Congreso de Estados Unidos, cuestionaba duramente la investigación de la Oficina dirigida por Haines. Según el documento, subtitulado ¿Oculta la Comunidad de Inteligencia la verdadera razón de este fenómeno?, las conclusiones del organismo encargado de investigar el caso son “en el mejor de los casos, dudosas, y engañosas en el peor”.

Una subcomisión designada por la Cámara de Representantes del Congreso reabrió la investigación sobre el síndrome de La Habana tras considerar que las conclusiones de la Comunidad de Inteligencia (CI), incluida la CIA –que asegura que no hay involucrados agentes extranjeros en el caso– no eran confiables, "carecían de integridad analítica y eran muy irregulares en su formulación”.

“La CI ha intentado frustrar en todo momento los esfuerzos de investigación de la subcomisión para descubrir la verdad. A pesar de ello, la subcomisión ha hallado datos que ilustran los problemas surgidos en el proceso de elaboración, revisión y publicación del informe de la Comunidad de Inteligencia", agregaba la subcomisión del Congreso, que instaba a los autores a publicar urgentemente una nueva evaluación que incluyera correctamente toda la información recolectada.

Aunque entonces, un portavoz de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional refutó ante la prensa estadounidense las conclusiones de esta subcomisión del Congreso, fue justamente en esas fechas cuando, de acuerdo a las fuentes de CNN y CBS, el Pentágono adquirió el misterioso dispositivo que aún sigue estudiándose.

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