La aparición en Telemundo 51 del asesino de dos cubanas en Madrid indigna a las familias de las víctimas

Crimen

Dahud Hanid Ortiz, condenado a 30 años por estos crímenes, fue uno de los prisioneros canjeados entre Caracas y Washington el pasado julio

En 2016, Ortiz asesinó a dos cubanas y un ecuatoriano en un despacho de abogados del distrito madrileño de Usera.
En 2016, Ortiz asesinó a dos cubanas y un ecuatoriano en un despacho de abogados del distrito madrileño de Usera. / EFE
14ymedio

04 de febrero 2026 - 17:00

Madrid/La reaparición pública de Dahud Hanid Ortiz, condenado por el asesinato de dos cubanas y un ecuatoriano en Madrid, ha provocado indignación entre las familias de las víctimas. Ortiz, liberado en julio de 2025 tras cumplir solo seis años de una condena de 30 en Venezuela, aparece ahora como protagonista de una entrevista anunciada por la cadena Telemundo, en un formato que presenta su historia bajo la pregunta “¿víctima o asesino?”.

El material televisivo, cuyo adelanto fue difundido por la filial Telemundo 51 en Miami, muestra a Ortiz en libertad, denunciando torturas durante su reclusión en cárceles venezolanas. En el avance, el ex marine estadounidense de origen venezolano asegura haber recibido amenazas de muerte y se presenta como objeto de abusos sistemáticos. El enfoque ha sido recibido, según el diario español El País, como un nuevo golpe para los familiares de Elisa Consuegra Gálvez, de 31 años, y Maritza Osorio Riverón, de 46, ambas cubanas, asesinadas en el despacho del abogado Víctor Salas donde trabajaban en el distrito madrileño de Usera en 2016.

Para las familias, el problema no es solo la entrevista, sino el recorrido que la hizo posible. Ortiz fue incluido en un canje de presos entre Washington y Caracas, con la mediación del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. El intercambio permitió la salida de varios opositores considerados presos políticos, pero terminó colocando en territorio estadounidense a un asesino condenado. La operación se cerró en medio de una gran opacidad diplomática y sin que las víctimas fueran informadas previamente.

Las dos mujeres cubanas asesinadas formaban parte de la diáspora que emigró a España en busca de estabilidad económica y profesional. Su muerte no solo sacudió a sus familias en la Isla y en el exilio, sino que evidenció el desamparo que enfrentan muchas víctimas cuando los crímenes acaban atrapados en disputas entre Estados. La tercera víctima fue Pepe Castillo, un ciudadano ecuatoriano que venía a recoger documentos y que fue asesinado al ser confundido con el dueño del bufete.

Motivado por los celos, el ex marine condujo más de 2.000 kilómetros desde Alemania hasta Madrid y descargó su furia sobre quienes estaban en el bufete

El crimen fue cometido por Ortiz tras descubrir que su ex pareja mantenía una relación con el abogado Víctor Salas, a quien pretendía matar. Motivado por los celos, el ex marine condujo más de 2.000 kilómetros desde Alemania hasta Madrid y descargó su furia sobre quienes estaban en el bufete. Primero asesinó a Elisa Consuegra apuñalándola con un arma blanca. Luego golpeó a Maritza Osorio con una palanqueta (pata de cabra) hasta causarle la muerte mientras ella intentaba defenderse. Finalmente atacó a Castillo, el ecuatoriano. 

Tras los asesinatos, Ortiz prendió fuego al despacho para borrar evidencias antes de huir a Venezuela, su país de origen, donde fue detenido en 2018. España solicitó su extradición, pero Caracas se negó alegando que debía juzgar a su propio nacional.

Finalmente, España cedió la jurisdicción y colaboró con la instrucción del caso en Venezuela, que concluyó con una condena de 30 años de prisión dictada el 9 de enero de 2024. Sin embargo, apenas seis meses después, Ortiz fue liberado como parte de un intercambio negociado por EE UU. El Departamento de Estado defendió la operación asegurando que muchos de los repatriados habían denunciado torturas. El régimen chavista llegó incluso a jactarse públicamente de que Washington se había llevado a un asesino.

Según ha trascendido, en el programa de Telemundo también participará Víctor Salas, superviviente del ataque, quien cuestiona que Ortiz intente ahora presentarse como víctima. Aun así, el simple hecho de que el asesino tenga un espacio mediático para exponer su versión ha sido percibido por las familias como una forma de revictimización. “No es solo dolor, es impotencia”, han señalado en declaraciones a medios españoles, al recordar que nadie les avisó de la liberación ni de la entrevista, que será transmitida este jueves. 

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