Un cubano se enfrenta a la pena de muerte en Florida por los asesinatos de su mujer y sus dos hijastras
Florida
Alberto Sierra confesó haber matado en 2012 a su esposa Gladys Machado, de 29 años, y las dos hijas pequeñas que ella tenía, Julia Padrino, de 6 años, y Daniela Padrino, de 3
Madrid/El próximo 2 de noviembre, el cubano Alberto Sierra tiene su última oportunidad para solicitar que el juez deseche la petición de pena de muerte que el jurado recomendó para él este martes al finalizar el juicio. El acusado confesó haber matado en 2012 a su esposa Gladys Machado, de 29 años, y las dos hijas pequeñas que ella tenía, Julia Padrino, de 6 años, y Daniela Padrino, de 3.
El jurado, que ha pasado las tres últimas semanas escuchando a los testigos de esta causa, votó por unanimidad pena de muerte para el cubano, de 42 años actualmente, solo en el caso del asesinato de la niña mayor. En el caso de la pequeña, solo ocho fueron favorables a la pena capital, mientras que por el asesinato de Machado obtuvo 11 contra uno.
El abogado de la defensa, Khurrum Wahid, había pedido al jurado que recomendara cadena perpetua sin posibilidad de optar a la libertad condicional, y aunque admitió la gravedad de los crímenes, recomendó tener en cuenta la traumática vida que había tenido Sierra, quien de pequeño sufrió una grave lesión cerebral. En esa vía insistirá el próximo día 2, cuando antes de dictar sentencia el juez ha convocado a las partes para una audiencia Spencer, un tipo de vista judicial exclusiva del estado de Florida en la que puede recurrir la petición de pena capital mediante una aportación final de pruebas o argumentos adicionales.
Sierra se convirtió inmediatamente en la persona buscada por el crimen y protagonizó una huida por todo el estado que puso en jaque a las autoridades, que lograron detenerlo tras un enfrentamiento
El crimen ha sido uno de los que más ha conmocionado a la comunidad de Miami-Dade, donde residía la pareja formada por Gladys Machado y Alberto Sierra –que ya tenía antecedentes por conducta violenta–. En noviembre de 2012, la mujer y sus dos hijas desaparecieron sin que ningún familiar tuviera una explicación o noticias de su paradero hasta que acudieron a su casa, en la Pequeña Habana, y encontraron los cuerpos sin vida de las tres en una construcción aledaña a la vivienda. Los cadáveres estaban ya en avanzado estado de descomposición, envueltos en bolsas y mantas.
Sierra se convirtió inmediatamente en la persona buscada por el crimen y protagonizó una huida por todo el estado que puso en jaque a las autoridades, que lograron detenerlo tras un enfrentamiento. Le imputaron por tres asesinatos: las tres murieron asfixiadas, pero además las investigaciones concluyeron que hubo premeditación meticulosa en el suceso.
Como la gran mayoría de estas causas, el caso se ha dilatado a lo largo de los años por distintas cuestiones legales –desde cambios en el propio equipo de abogados del acusado a modificaciones penales en Florida– y a pesar de que Sierra siempre admitió su culpabilidad. La cuestión se ha centrado exclusivamente en discernir si la petición de pena era perpetua o capital.
El accidente de tránsito que sufrió Sierra de pequeño ha sido uno de los argumentos a los que la defensa se ha tratado de aferrar. “La decisión que tienen ante ustedes es una decisión moral”, dijo Wahid. “Nadie elige fracturarse el cráneo a los 12 años. Este no es un cerebro normal y sano. Un cerebro enfermo tiene consecuencias”, agregó el abogado.
La nacionalidad cubana de la madre del acusado también se esgrimió como argumento para solicitar la cadena perpetua. Wahid destacó que su madre era una inmigrante cubana que crió sola a dos hijos mientras trabajaba en dos sitios distintos y que, aunque hizo lo posible por la educación de su hijo, pudo carecer de unas circunstancias que le permitieran hacerse cargo de las necesidades de su hijo y la intervención que requerían sus cambios de conducta.
La fiscal, sin embargo, subrayó la brutalidad de los asesinatos. “Le destrozó los brazos a cuchilladas. Le destrozó la cara. Fue abominable, atroz y cruel”, adujo.
Actualmente hay seis cubanos en el corredor de la muerte en el estado de Florida. Sus nombres son Omar Blanco, Leonardo Franqui, Pablo San Martin, Marbel Mendoza, Manolo Rodríguez y Rafael Andrés. Todos ellos llevan en prisión entre 44 y 20 años, pero ningún tiene aún fecha de ejecución.