Condenan a muerte al cubano Rafael Andrés por el asesinato de una mesera en Miami en 2005

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“Ese hombre no merece existir”, declaró el hijo de la primera víctima, René Azcarreta

La abogada defensora Joyce Brenner al lado del cubano Rafael Andrés.
La abogada defensora Joyce Brenner al lado del cubano Rafael Andrés. / El Nuevo Herald
14ymedio

28 de julio 2026 - 16:56

La Habana/El juez Zachary James del Tribunal de Circuito de Miami-Dade sentenció a la pena de muerte al cubano Rafael Andrés, de 62 años, por el asesinato en 2005 de la connacional Ivette Fariñas, una camarera de 31 años del restaurante La Carreta del Aeropuerto Internacional de Miami. El magistrado ratificó la pena capital del jurado que en noviembre pasado tuvo el voto a favor de nueve de 12 de sus integrantes, subrayando que el crimen fue “atroz, espantoso y cruel”.

James reiteró en la sentencia la saña del homicida al señalar, con base en el dictamen forense, que la víctima “sufrió una agonía de 30 minutos”. 

Andrés ya había sido condenado por matar a otra mujer. La plataforma feminista Alas Tensas recordó que el sentenciado “en 1988 recibió una pena de nueve años de prisión por el asesinato de Linda Azcarreta, de 32 años, pero recuperó la libertad después de cumplir aproximadamente 18 meses. Dieciocho años después de aquel crimen, asesinó a Ivette Fariñas”.

En 1988 el cubano Rafael Andrés fue encontrado culpable y recibió una pena de nueve años de prisión por el asesinato de Linda Azcarreta.
En 1988 el cubano Rafael Andrés fue encontrado culpable y recibió una pena de nueve años de prisión por el asesinato de Linda Azcarreta. / El Nuevo Herald

Durante el juicio, la Fiscalía sostuvo que el acusado debía ser condenado a muerte al puntualizar que utilizó una llave de repuesto para entrar en la vivienda de la víctima a la que apuñaló varias veces en el pecho, la golpeó en el rostro y en la cabeza” hasta que reveló el código PIN de su tarjeta bancaria. Después la estranguló con el cable de alimentación de una arrocera antes de dejar su apartamento envuelto en llamas.

De nada sirvió la argucia de la abogada defensora Joyce Brenner, que en abril pasado recurrió la audiencia Spencer -un procedimiento posterior al veredicto en Florida donde la defensa presenta evidencia mitigante-, para evitar que Andrés ingresara al corredor de la muerte. 

El juez James desechó el testimonio de Chadwick Willacy, un condenado a muerte por golpear a una vecina con un martillo y prenderle fuego en 1990, en Palm Bay, que fue ejecutado el 21 de abril. El hombre aseguró que Andrés siempre les habla de religión, familia y recetas de cocina.    

El Nuevo Herald, que estuvo siguiendo la sentencia, indicó que el cubano ofreció una extensa declaración en la que afirmó que “nunca pretendió ser un ángel, pero que desde (el segundo asesinato) ha dedicado su vida a Jesucristo”. Sin embargo, no mencionó a sus víctimas ni el impacto que sus asesinatos tuvieron en sus familias.

“Mis acciones hablan más alto que cualquier palabra”, declaró Andrés al señalar que su ejecución no devolvería a la vida a sus víctimas y que dedicaría el resto de su estancia en prisión a predicar la religión y orientar a otros reclusos.

De izquierda a derecha: Lisbet Fariñas, hermana de Yvette Fariñas, junto a su esposo y a su lado René Azcarreta.
De izquierda a derecha: Lisbet Fariñas, hermana de Yvette Fariñas, junto a su esposo y a su lado René Azcarreta. / El Nuevo Herald

“Ese hombre no merece existir”, declaró el hijo de la primera víctima, René Azcarreta al mismo medio tras conocerse la sentencia. “Perdió ese derecho cuando mató a mi madre… y luego volvió a hacerlo”.

A lo que agregó: “Rafael Andrés le arrebató la vida a mi madre de este mundo, de la manera más violenta e insensata imaginable”. Pese a que recibió una segunda oportunidad, “la utilizó para destrozar a otra familia de manera deliberada, reiterada y violenta… Las mismas manos, la misma violencia. Una familia distinta destruida”, precisó. “Eso no es un error. Esa es su naturaleza”.

Al 26 de julio de 2026, el Departamento de Correcciones de Florida registraba 241 personas condenadas a muerte: 240 hombres y una mujer. De ese total, 15 procedían de causas tramitadas en Miami-Dade, alrededor del 6,2%.

De los 12 presos extranjeros condenados a muerte en Florida, cinco son cubanos. Uno de ellos es Omar Blanco, condenado por un homicidio ocurrido en 1982, cuando durante un robo en una vivienda del condado de Broward asesinó a John Ryan frente a su esposa. Desde entonces, su defensa ha centrado los recursos legales en presuntas deficiencias durante el juicio y en cuestionamientos sobre su capacidad mental.

Otro de los casos es el de Leonardo Franqui, sentenciado por su participación en el asalto a un banco en Hialeah en 1992, hecho en el que murió el policía Steven Bauer. Su condena ha sido objeto de controversia debido a que padece una discapacidad intelectual y a las dudas surgidas sobre las declaraciones de algunos de sus coacusados.

Entre ellos se encuentra Pablo San Martín, también condenado a la pena capital. Su defensa ha solicitado en diversas ocasiones la revisión del caso argumentando problemas de salud mental, además de cuestionar aspectos del proceso judicial que derivó en su sentencia.

Por su parte, Marbel Mendoza fue condenado por el asesinato de Conrado Sotto, un empresario dedicado al cambio de divisas, a quien atacó durante un robo para despojarlo de la recaudación del día. Aunque ha promovido distintos recursos legales, principalmente por la falta de unanimidad del jurado, los tribunales han ratificado la condena.

El quinto cubano es Manolo Rodríguez, condenado por un homicidio cometido en 1992 en el condado de Miami-Dade. De acuerdo con la investigación, asesinó a Bárbaro Bobby Simón tras una disputa relacionada con asuntos personales y posteriormente intentó ocultar el cuerpo.

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