Putin canta victoria en Lugansk y pide avances en los otros frentes

"Si dejamos las armas, Ucrania dejará de existir", dice Zelenski

Soldados ucranianos en Severodonetsk, en la región de Lugansk, el pasado domingo 19 de junio. (EFE/EPA/Oleksandr Ratushniak)
Soldados ucranianos en Severodonetsk, en la región de Lugansk, el pasado domingo 19 de junio. (EFE/EPA/Oleksandr Ratushniak)

(EFE).- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, felicitó este lunes a sus militares y las milicias prorrusas por su victoria en Lugansk, donde la víspera se hicieron con el control de Lisichansk, el último reducto ucraniano en esa región oriental de Ucrania, y exigió a su Ejército los mismo avances en los otros frentes.

"Las unidades que participaron activamente en la acciones de combates y que consiguieron éxitos, la victoria, en la dirección de Lugansk sin duda deben descansar, aumentar su capacidad combativa", dijo el jefe del Kremlin en una reunión con su ministro de Defensa, Serguéi Shoigú.

Tras felicitar a los militares y pedirle a Shoigú que le presente la lista de quienes se distinguieron en los combates para condecorarlos, el mandatario subrayó que las agrupaciones de tropas Oeste y Este "deben cumplir sus tareas según los planes establecidos".

"Y confío que en las otras direcciones sucederá lo mismo que ha ocurrido hasta ahora en la de Lugansk", dijo Putin para mayor claridad de lo que espera de sus tropas.

El jefe de Estado indicó que este lunes recibió propuestas de los comandantes de agrupaciones Centro y Sur, generales Alexandr Lapin y Serguéi Surovikin, respectivamente, para "desarrollar las operaciones ofensivas".

"Nuestro militares podían haber mantenido la ciudad durante mucho tiempo, pero Rusia tiene ahora una enorme superioridad en artillería y pertrechos"

Shoigú informó a Putin de que durante la ofensiva que permitió tomar el control de las ciudades de Severodonetsk y Lisichansk y otras 22 localidades en Lugansk, las Fuerzas Armadas de Ucrania sufrieron 5.469 bajas, 2.221 de ellas mortales, y perdieron 196 tanques y otros blindados, 12 aviones, un helicóptero 69 drones y otro armamento diverso.

"En estos momentos se lleva a cabo el desminado de Lisichansk, se suministra ayuda humanitaria y asistencia médica a la población civil", dijo el ministro.

Mientras en Moscú los militares recibían felicitaciones, en Kiev quitaban hierro a la caída de Lisichansk y primaba la narrativa de un repliegue ordenado para conservar fuerzas.

El gobernador de Lugansk, Serhyi Gaidai, aseguró este lunes que las fuerzas ucranianas se retiraron de Lisichansk sin sufrir pérdidas.

"Nuestro militares podían haber mantenido la ciudad durante mucho tiempo, pero Rusia tiene ahora una enorme superioridad en artillería y pertrechos. Hubieran destruido la ciudad a distancia. No tenía sentido quedarse", explicó.

En vista de ello, añadió Gaidai, se decidió una retirada a posiciones fortificadas situadas al oeste de Lisichansk para desde allí continuar la lucha contra el Ejército ruso. "Para mí, personalmente, es duro y doloroso, pero no se ha perdido la guerra. Hemos perdido solo una batalla, Tenemos que conservar nuestro Ejército para que, cuando llegue en cantidades suficiente el armamento que suministra Occidente, podamos contraatacar", dijo.

"La defensa de la aglomeración Lisichansk-Severodonetsk (SDL) ha sido una operación militar exitosa", escribió hoy en Facebook el asesor de la Oficina de la Presidencia de Ucrania, Oleksiy Arestóvych.

Explicó que con ella se cumplieron cuatro objetivos fundamentales: contener las principales fuerzas del enemigo, infligirles numerosas bajas, ganar tiempo para recibir armamento occidental y perfeccionar la segunda línea de defensa, y preparar las condiciones para acciones ofensivas en otros frentes.

Arestóvych subrayó que la defensa de Lisichansk-Severodonetsk ha servido para romper el estereotipo de "ni un paso atrás" de los tiempos del Ejército Rojo que pesaba sobre las Fuerzas Armadas ucranianas.

"Al picar el cebo de la SDL, el Ejército ruso sufrió pérdidas que le quitan el sentido a cualquier éxito: con la captura de un centro regional han perdido la perspectiva de victoria en la guerra", aseguró.

Arestóvych destacó que si hace un mes Rusia atacaba en cinco direcciones y Ucrania en una o dos, ahora la situación es diferente: los rusos atacan en tres frentes (Járkov, Izium, Bajmut) y los ucranianos también en tres (Vuhledar, Zaporiyia y Jersón).

Las tropas ucranianas en el sur del país "avanzan lentamente pero de forma segura", afirmó a su vez la portavoz del Mando Sur de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Nataliya Gumenyuk.

Desmintió así informaciones de prensa acerca de que las fuerzas de Kiev se encuentran ya a las puertas de Jersón, ciudad ocupada por Rusia desde hace cuatro meses.

"Lo que nosotros liberamos, primero lo aseguramos y solo después hacemos el anuncio. En tierra el enemigo no tiene éxitos en su avance, por eso emplea la táctica de los ataques con cohetes y aviación", recalcó.

"Ucrania tiene su tierra y soberanía y estamos luchando para la paz. Esto es una paradoja del siglo XXI, ya que si dejamos las armas, Ucrania desaparece y dejamos de existir"

Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, agradeció este lunes a una universidad japonesa la acogida de doce estudiantes ucranianos y dijo que "si el país deja las armas, Ucrania dejará de existir".

Zelenski hizo estas declaraciones durante una conferencia online con la universidad tokiota de Toyo, que ha acogido a doce estudiantes ucranianos de tres universidades del país del este de Europa, con el fin de que puedan continuar sus estudios tras la invasión rusa de Ucrania.

"Ucrania tiene su tierra y soberanía y estamos luchando para la paz. Esto es una paradoja del siglo XXI, ya que si dejamos las armas, Ucrania desaparece y dejamos de existir", dijo el líder ucraniano que apuntó que el país "sigue un camino para mantener su existencia".

Zelenski también culpó a Rusia de haber empezado y seguido la guerra, además de "no querer acabarla".

"Espero que los estudiantes ucranianos y japoneses trabajen para proteger la paz", dijo a los alumnos de Toyo, e instó a sus compatriotas a llevar su experiencia en Japón a Ucrania una vez termine la guerra.

A finales de marzo, el presidente ucraniano también se dirigió al Parlamento nipón y afirmó que la presión internacional sobre Rusia "ayudará a restaurar la paz" y pidió al Ejecutivo japonés que ponga esfuerzos en este sentido.

"Encontraremos una forma para empujar a Rusia a acordar una solución pacífica", dijo entonces el líder ucraniano, quien también agradeció a Japón que fuera "el primer país de Asia en aplicar medidas de presión sobre Rusia" a raíz de la invasión de Ucrania el pasado 24 de febrero.

El Gobierno de Japón viene imponiendo una serie de sanciones a Rusia, incluida la cancelación de activos de 141 personas, entre ellas, el primer ministro del país, Mikhail Mishustin, la prohibición de las exportaciones a 71 empresas rusas, y dejar de exportar semiconductores y componentes para microchips.

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