“Estado nazi” y “farsa judicial”, claman los afines a Jimmy Lai tras su condena en Hong Kong
China
China dice que el editor, condenado hoy a 20 años, merece un "castigo severo"
Hong Kong/La justicia de Hong Kong certificó este lunes el ocaso de la libertad de prensa en la excolonia con la condena a 20 años de prisión para el magnate Jimmy Lai, cuando los magistrados calificaron de "delitos graves" las acciones del ex editor, sellando así un caso que ya es historia del sistema judicial regional.
La lectura del fallo en el Tribunal de West Kowloon se produjo bajo fuerte presencia policial. El edificio, convertido en fortaleza blindada, fue el epicentro de un despliegue diseñado para silenciar cualquier apoyo ciudadano en una ciudad que, ante la presión de Pekín, ha bajado la voz.
La rigidez del control quedó patente en los accesos, donde la policía exhibió una política de tolerancia cero ante el simbolismo prodemocrático.
La activista Lui Yuk-lin denunció la confiscación de un muñeco "Pepe la rana", icono digital emblema de las protestas prodemocráticas, cuya presencia fue tratada por los agentes como amenaza al orden público.
La activista Lui Yuk-lin denunció la confiscación de un muñeco "Pepe la rana", icono digital emblema de las protestas prodemocráticas, cuya presencia fue tratada por los agentes como amenaza al orden público
En la sala, el panel de tres jueces designados por el Ejecutivo retrató una conspiración "minuciosamente planificada y premeditada", vía plataformas digitales y lazos internacionales, para azuzar sanciones contra Pekín y la ex colonia británica.
Invocaron el "delito grave" de la Ley de Seguridad Nacional, impuesta por China en 2020, con 15 años base para los dos cargos de colusión, elevando de 21 a 23 meses la pena por sedición y tildando a Lai de "cerebro e instigador".
Los magistrados negaron la retroactividad, pero usaron actos previos como contexto de una conducta que, aseguran, precipitó sanciones reales de gobiernos extranjeros. Tras rebajas mínimas por edad, salud y aislamiento, la pena totalizó dos décadas.
La indignación se palpaba a las puertas de la Corte. David Chan, exégeta de Apple Daily y defensor de Lai, describió a EFE que la condena de su "héroe inocente" es, según él, una "farsa judicial absoluta".
Comparó el dominio de Pekín en Hong Kong con un "Estado nazi, sin voz para la disidencia ni la prensa libre".
Acompañado por activistas que organizaron durante más de tres décadas la vigilia anual con velas en recuerdo de la represión en la plaza de Tiananmen de 1989, Chan afirmó que, aunque Lai eludiera la perpetua, el proceso exhibe la implacable voluntad de China: "Nadie está a salvo si desafía al régimen de Xi Jinping".
El objetivo, añadió, es "emplear todo el aparato legal y policial para sembrar el terror y exhibirlo internacionalmente".
A su juicio, esta sentencia busca "escarmentar a toda una sociedad y disuadir a cualquiera que ose organizarse, protestar o hablar con periodistas y diplomáticos extranjeros".
Chan trascendió el caso de Lai: "¿Quién puede seguir diciendo que China es un país amable?", interpeló, comparando sus métodos con "los regímenes totalitarios del siglo XX", aludiendo al trato a "monjes tibetanos, opositores y presos políticos".
"El acuerdo de 50 años termina en 2047, pero Lai estará preso hasta 2044. ¡Vaya garantía!", exclamó Chan con ironía, en referencia al plazo de vigencia del principio ‘un país, dos sistemas’, vigente oficialmente desde la devolución de la excolonia a China en 1997.
Desde el Reino Unido, el hijo del empresario, Lai Chung-yan, difundió un comunicado calificando la pena como “devastadora” y una amenaza directa para la vida de Lai, y la describió como símbolo del “colapso completo” del sistema legal hongkonés.
“Después de más de cinco años de persecución implacable, ya es hora de que China haga lo correcto y lo libere antes de que sea demasiado tarde”, reclamó.
Su hija, Lai Choi, definió la sentencia como “desgarradora y extremadamente cruel”, explicó que ha visto cómo la salud de su padre se deterioraba rápidamente y cómo empeoraron sus condiciones de encarcelamiento, y advirtió: “Se convertirá en un mártir que morirá en prisión”.
Entre la multitud, hubo quien derramó lágrimas. Queency Lau compartió su sentimiento con EFE: “Ver cómo condenan a un hombre de su edad a veinte años es desgarrador y ofensivo. Está claro que las autoridades no quieren que salga vivo”.
Añadió que “todas sus acciones se guiaron por la paz, la racionalidad y la no violencia, y sin embargo enfrenta la forma más brutal de sometimiento estatal”.
Con rabia y voz entrecortada, afirmó confiar en que la fe de Lai le ayude a "resistir la oscuridad hasta recuperar la libertad”.
Con rabia y voz entrecortada, afirmó confiar en que la fe de Lai le ayude a "resistir la oscuridad hasta recuperar la libertad”
El portavoz de la Cancillería china Lin Jian declaró, por su parte, que Lai "fue uno de los principales planificadores y participantes en una serie de incidentes contra China y que perturbaron la situación en Hong Kong".
Lin aseveró que las acciones del magnate de los medios "perjudicaron gravemente la prosperidad, la estabilidad y el bienestar de Hong Kong", en referencia a las multitudinarias protestas antigubernamentales registradas en la excolonia británica en 2019.
"Hong Kong es una sociedad regida por el Estado de derecho", agregó el vocero, al tiempo que indicaba que el Gobierno central chino "apoya firmemente" a la región semiautónoma "en la salvaguarda de la seguridad nacional conforme a la ley y en el castigo de los delitos que la ponen en peligro".
En referencia a las críticas internacionales a raíz de la condena a Lai, Lin instó "a respetar la soberanía de China y el Estado de derecho de Hong Kong", a "abstenerse de realizar declaraciones irresponsables" y a "dejar de interferir en los asuntos judiciales de Hong Kong o en los asuntos internos de China".
La red de oenegés Chinese Human Rights Defenders (CHRD) aseguró que Lai, de 78 años, ha sido condenado por motivos "políticos" tras un largo proceso en el que fue hallado culpable en diciembre de 2025.
CHRD señaló que expertos de la ONU calificaron en 2024 su detención de "arbitraria" y que, tras el veredicto de diciembre, reclamaron su liberación por razones humanitarias.