La residencia permanente de Marilys, una esperanza para miles de cubanos con I-220A
EE UU
El servicio de inmigración concede a esta cubana acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, a pesar de tener pendiente su juicio de asilo
Miami/Haber cruzado la frontera sur de Estados Unidos y haber recibido un formulario I-220A se ha convertido en un callejón sin salida para cientos de miles de cubanos. Sin embargo, para Marilys Leyva, una migrante residente en Kentucky, la zozobra terminó pocos días atrás al recibir la esperada notificación: su solicitud de residencia permanente ha sido aprobada. El suyo es uno de los pocos casos conocidos.
Marilys Leyva cruzó la frontera sur en mayo de 2024. A pesar de la incertidumbre legal que rodea a este documento migratorio, un tipo de permiso bajo palabra, y de tener una corte pendiente, el servicio de inmigración (Uscis) aprobó su ajuste de estatus este mes de marzo.
“Todavía no me lo creo”, confiesa Leyva a 14ymedio, mientras procesa la noticia que le llegó a través de la aplicación de Uscis, donde se confirma que su Formulario I-485 fue aprobado el pasado 6 de marzo, y que cinco días después su tarjeta había sido producida y estaba lista para envío.
Actualmente, el documento I-220A representa uno de los mayores desafíos legales para la comunidad migrante cubana
Actualmente, el documento I-220A representa uno de los mayores desafíos legales para la comunidad migrante cubana. Tras decisiones de la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA), este formulario, por regla general, no es considerado un parole (libertad condicional) válido para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano. Como resultado, cientos de miles de nacionales de la Isla se encuentran en un limbo jurídico en Estados Unidos. Dependen de cortes de inmigración que son aplazadas continuamente, viven bajo la sombra de los vuelos de deportación hacia La Habana, y se ven obligados a presentar casos de asilo político que a menudo acumulan retrasos de más de tres años en las oficinas de Uscis sin recibir respuesta.
En este panorama generalizado de incertidumbre, la historia de Leyva es una excepción que arroja esperanza. Tras entrar en territorio estadounidense, las autoridades fronterizas la procesaron y la liberaron con un documento I-220A marcado con la "segunda casilla" (bajo su propia responsabilidad).
Decidida a regularizar su situación, Leyva presentó su caso de asilo y a los 15 días ya contaba con su permiso de trabajo y número de Seguro Social. Aunque al cumplir el año y un día ya era susceptible de acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, las dificultades económicas la obligaron a posponer el trámite, ya que no contaba con los fondos para solicitarla en ese momento.
No fue hasta febrero de este año que logró presentar su solicitud y la de su hija menor de edad, a través de una notaría de Kentucky, donde radica actualmente. Poco más de un mes después, recibió la notificación de aprobación, un tiempo récord que la tomó por sorpresa considerando los grandes atrasos que existen actualmente.
Su caso también arroja luz sobre las temidas cortes de inmigración. En el momento de su aprobación, Leyva mantenía un caso abierto frente a un juez. De hecho, tenía su primera audiencia programada para esta misma semana, pero hace un mes le notificaron que la cita había sido reprogramada para el año 2028. Ahora, con su estatus de residente legal permanente asegurado, su próximo paso será contactar a un abogado para solicitar el cierre definitivo de su proceso judicial.
Mientras espera que el estatus de su hija menor también sea actualizado, algo común en procesos familiares, que suelen avanzar a distintos ritmos, Leyva se aferra a su nueva realidad.
“Estoy muy feliz, gracias a mi Dios”, asegura emocionada. “Quiero compartir mi felicidad con otras personas que viven con la esperanza de un día poder ser residentes de este grandioso país”.