La tensión en el mar Rojo y Ormuz dispara el temor a una nueva crisis del comercio mundial

Irán

La misión naval de la Unión Europea advierte de una nueva escalada tras la reanudación de los ataques hutíes, mientras Irán y Estados Unidos endurecen sus amenazas

Vista de un soldado hutí durante una protesta contra la guerra en Irán y los ataques de EE UU e Israel.
Vista de un soldado hutí durante una protesta contra la guerra en Irán y los ataques de EE UU e Israel. / EFE/Yahya Arhab
EFE/ 14ymedio

29 de marzo 2026 - 07:59

Madrid/El cruce de amenazas entre Teherán y Washington ha subido de tono en medio del deterioro de la seguridad marítima en dos de los pasos más sensibles del comercio global. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó a Estados Unidos de mantener un doble discurso: mientras públicamente habla de posibles negociaciones, en privado estaría preparando una ofensiva terrestre contra Irán.

Sus declaraciones se producen mientras Pakistán actúa como mediador en contactos indirectos entre ambos países, un detalle que muestra que, pese a la retórica bélica, aún no se ha cerrado del todo la vía diplomática. La desconfianza, sin embargo, domina el tablero. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el jueves la ampliación hasta el 6 de abril del ultimátum planteado a Irán en relación con el estrecho de Ormuz. También advirtió de que, si no se resuelve el bloqueo, podrían adoptarse medidas militares contra infraestructuras energéticas iraníes.

La respuesta de Teherán fue inmediata. El portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbia, Ebrahim Zolfagari, lanzó una advertencia especialmente dura al asegurar que cualquier incursión terrestre estadounidense terminaría con la “captura humillante” de sus soldados, que serían “alimento para los tiburones del golfo Pérsico”. Zolfagari acusó además a Trump de inestabilidad política y de haber llevado a su país a un “atolladero mortal”, insistiendo en que Washington actúa arrastrado por Israel. 

El riesgo para el transporte comercial en el mar Rojo está aumentando

La inquietud no se limita al enfrentamiento verbal entre Teherán y Washington. La situación se agrava por el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, otro de los puntos neurálgicos del comercio internacional. Por sus aguas circula aproximadamente el 20% del petróleo global, además de grandes volúmenes de gas natural licuado. Cualquier alteración en ese corredor tiene un efecto inmediato sobre los mercados energéticos, el transporte marítimo y el precio de bienes básicos en distintas regiones del mundo.

En paralelo, la misión naval de la Unión Europea, Eunavfor Aspides, advirtió este sábado de que el riesgo para el transporte comercial en el mar Rojo está aumentando y de que la nueva ofensiva puede ser el inicio de una escalada militar más amplia, con consecuencias directas para la economía global.

En un mensaje dirigido a la industria marítima, la operación europea señaló que los ataques lanzados el 28 de marzo por los insurgentes yemeníes contra Israel podrían marcar “el primer paso” hacia una nueva fase del conflicto regional. El mar Rojo y el estrecho de Bab al Mandeb constituyen una arteria esencial del comercio internacional, por donde transita cerca del 12% del comercio marítimo mundial.

La misión Aspides considera que ha terminado el período de relativa calma que se mantenía desde septiembre de 2025, cuando dejaron de registrarse ataques contra buques mercantes. Esa pausa coincidió con la suspensión de las operaciones hutíes tras el alto el fuego en Gaza, en vigor desde el 9 de octubre del año pasado. La tregua permitió una cierta estabilización del tráfico marítimo en la región, después de meses en que navieras de todo el mundo evitaron la ruta y optaron por rodear África, con el consiguiente aumento de tiempos y costes de transporte.

Los hutíes, aliados de Irán, ya demostraron en el pasado su capacidad para alterar el flujo de mercancías mediante ataques con drones y misiles

Ahora, el escenario vuelve a complicarse. La UE teme que, si esa campaña se reactiva, los buques mercantes vuelvan a quedar atrapados en un conflicto que desborda las fronteras de Yemen y conecta directamente con la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán.

La misión europea ha fijado el nivel de amenaza como “medio” para las embarcaciones no vinculadas ni a Estados Unidos ni a Israel. Pero la evaluación sube a “alto” en el caso de los buques relacionados con esos países, en medio de una confrontación abierta con Irán. Por ello, Aspides recomendó a todos los barcos extremar las precauciones y pidió de forma expresa a los navíos vinculados con Washington o Tel Aviv que eviten esta ruta hasta que disminuya el peligro.

La reanudación de los ataques de los rebeldes hutíes en el mar Rojo ha vuelto a encender las alarmas sobre una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. Los hutíes, aliados de Irán, ya demostraron en el pasado su capacidad para alterar el flujo de mercancías mediante ataques con drones y misiles. 

La combinación de estos factores –ataques hutíes en el mar Rojo, bloqueo en Ormuz y amenazas cruzadas entre Irán y Estados Unidos– alimenta un cuadro de máxima fragilidad para el comercio internacional. No se trata solo de una disputa militar entre potencias y aliados regionales. Cada misil lanzado sobre estas aguas repercute en las cadenas de suministro, en los precios del combustible y en la estabilidad económica de países muy alejados del conflicto.

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