El ICE libera a un cubano con cáncer terminal cuando ya estaba al borde de la muerte

Crisis Migratoria

La familia de Gustavo Rivero Nápoles denuncia que pasó meses sufriendo dolores intensos y sin recibir atención adecuada

Gustavo Rivero Nápoles murió el pasado 25 de octubre
Gustavo Rivero Nápoles murió el pasado 25 de octubre / Miami Herald
14ymedio

02 de noviembre 2026 - 15:06

La Habana/El cubano Gustavo Rivero Nápoles murió el pasado 25 de octubre en la unidad de cuidados intensivos de un hospital de California. El hombre, según denunció su sobrina Angelina Rivero, “fue tratado como un perro” por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La joven contó al diario Miami Herald que el migrante fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos, probablemente ya sin responder, unas 48 horas antes de su fallecimiento.

Los familiares afirman que el ICE no informó que Rivero Nápoles estaba hospitalizado y fue hasta un día antes de su muerte que un médico del Centro Médico Adventist Health Tehachapi Valley contactó a la hermana de nombre Catalina, para decir que el hombre estaba en el área de cuidados intensivos “más muerto que vivo” y que sólo lo mantenían con vida las máquinas. 

Al llegar al hospital junto con otros familiares, contaron al mismo medio, que encontraron al migrante en mal estado, con una tonalidad de su piel amarilla, casi verde. No se movía, no respondía y tenía sangre en la boca.

Carolina recordó que Rivero Nápoles le había manifestado el miedo a morir en prisión. “Me llamaba a cualquier hora del día o de la noche… Temblaba en mi cama mientras lo escuchaba llorar y suplicarme que lo ayudara”, dijo.

Los médicos confirmaron que el cubano había sido trasladado por los agentes del ICE desde el pasado 20 de octubre y debido a la gravedad fue llevado al área de cuidados intensivos tres días después.

“Me llamaba a cualquier hora del día o de la noche… Temblaba en mi cama mientras lo escuchaba llorar y suplicarme que lo ayudara”, dijo.

El hombre fue liberado de la custodia del ICE hasta que llegó al hospital. Sus familiares encontraron el formulario entre una caja con sus pertenencias. En el documento se le indicó que debía presentarse ante las autoridades en Miramar en noviembre. En el espacio destinado a su firma, un funcionario escribió: “Se niega a firmar”.

“No tenían ninguna intención de liberarlo. Cuando supieron que se estaba muriendo, dijeron: ‘Está bien, déjenlo ir’, y después murió”, subrayó Carolina, cuñada del migrante, quien estuvo con él cuando falleció. “Eso es indignante”.

“Simplemente lo desecharon”, insistió Carolina. “Solo esperaron a que muriera”.

Rivero Nápoles, que usaba una silla de ruedas para desplazarse, fue diagnosticado con cáncer de hígado en etapa 4 antes de quedar bajo custodia de ICE. Durante meses, sus familiares lucharon para conseguir su liberación.

En conversaciones con su familia, el cubano les contó que en ocasiones se acostaba en el suelo de su celda y gritaba de dolor. Además, señaló que no recibía sus medicamentos con regularidad. “Todos ustedes, los ilegales, solo quieren drogas”, le respondió un médico del centro de detención cuando solicitó los fármacos.

Rivero Nápoles llegó a Estados Unidos en la década de 1970, cuando tenía 8 años. Creció y pasó la mayor parte de su vida en Hialeah. Era uno de nueve hermanos. Se casó y tuvo dos hijas. Sus familiares dijeron que había obtenido la residencia permanente en el país. Sin embargo, según datos ofrecidos por el Miami Herald, en 2023, después de ser condenado por posesión de cocaína, su ADN coincidió con muestras tomadas en 1985 a una mujer que había denunciado que fue golpeada y violada.

El migrante llegó a un acuerdo judicial y se declaró culpable de agresión con arma, por lo que fue puesto en libertad condicional. En 2025 nuevamente tuvo problemas con la justicia al no pasar una prueba de drogas, por lo que fue nuevamente encarcelado.

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