Asesinan en La Habana al hijo de la embajadora de Cuba en Panamá

La noticia se dio a conocer cinco días después del suceso a través de la prensa oficial, algo poco común en la Isla

Resulta muy difícil medir si la violencia callejera crece, disminuye o se mantiene al mismo “bajo nivel” que tradicionalmente se expone en la propaganda oficial con la intención de dar la impresión de seguridad ciudadana. (14ymedio)
Resulta muy difícil medir si la violencia callejera crece, disminuye o se mantiene al mismo “bajo nivel” que tradicionalmente se expone en la propaganda oficial con la intención de dar la impresión de seguridad ciudadana. (14ymedio)

Un estudiante de medicina fue asesinado en el municipio de Plaza de la Revolución, en La Habana, el pasado 14 de febrero luego de haberse resistido a un asalto perpetrado por cinco jóvenes delincuentes. 

La noticia fue dada a conocer en el noticiero de la televisión el martes 19 de febrero. Como es inusual que se difunda este tipo de información en los medios oficiales muchas personas se preguntaron si había algún motivo adicional para darla a conocer.

La tarde de este miércoles la prensa independiente confirmó que la víctima era el hijo de la embajadora cubana en Panamá, Lydia Margarita González Cabrera. 

"Estaba estudiando medicina, aquí en el Fajardo (Hospital Universitario Clínico Quirúrgico "Comandante Manuel Fajardo") todos lo conocíamos, es duro, en la facultad se hizo un homenaje y se abrió un libro de condolencias", decía uno de los mensajes que circuló de teléfono en teléfono vía Telegram y WhatsApp.

La tarde de este miércoles la prensa independiente confirmó que la víctima era el hijo de la embajadora cubana en Panamá

En la nota oficial, que más tarde fue reproducida por Granma y Cubadebate, no mencionaba el nombre de la víctima. Sí señalaba el texto que se trataba de un joven universitario que andaba con un amigo y que ambos fueron atacados por otros cinco con el objetivo de quitarles sus pertenencias. 

La prensa oficial dijo que ese tipo de hechos no son comunes en Cuba y que las autoridades habían atrapado a los asesinos, “todos jóvenes y desvinculados del estudio y del trabajo”. 

El periodista independiente Henry Constantín en la cuenta de Facebook de La Hora de Cuba comentó: "Me duele la muerte del joven estudiante de medicina que fue asesinado en la madrugada del 14 de febrero, de regreso de una fiesta. Lo publicó 'Cubadebate', qué raro, ¿eh?", escribió.

Constantín, uno de los periodistas independientes víctima de la represión del Gobierno cubano, resaltó la ausencia en los medios oficiales de este tipo de reportes argumentando que en una búsqueda en cualquier medio, incluso Cubadebate, "comprobará que los únicos crímenes que mencionan son los que pasan fuera de Cuba, o los que las redes sociales y la prensa independiente colocan en la atención pública. Será porque alguien quiere hacernos creer que este es un país seguro", aseguró.

La confirmación la obtuvo Constantín llamando por teléfono a la embajada de Cuba en Panamá, al revisar previamente la página digital de la embajada se percató de  la presencia de algunos tuits del ministro de relaciones exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, y el gobernante Miguel Díaz-Canel, asegurando que la isla es un "país seguro" para el turismo. 

La confirmación la obtuvo Constantín llamando por teléfono a la embajada de Cuba en Panamá

Durante décadas los sucesos de sangre, que para el Gobierno puedan dar la imagen de un país inseguro, han sido excluidos de la línea editorial de los medios oficiales. La prensa oficial tampoco informa sobre robos, o asaltos y solamente recibió autorización para reportar sobre accidentes de tránsito hace menos de una década. 

Resulta muy difícil medir si la violencia callejera crece, disminuye o se mantiene al mismo “bajo nivel” que tradicionalmente se expone en la propaganda oficial con la intención de dar la impresión de seguridad ciudadana. Donde ha crecido la visibilidad de asaltos, violaciones, asesinatos y todo tipo de delitos es en las redes sociales, inexistentes prácticamente hace una década. La prensa independiente suele apoyarse en estos reportes ciudadanos para conocer y luego ampliar las informaciones de este tipo.

El debate acerca de si se debe informar sobre los crímenes que afectan a la ciudadanía ha tenido mucha intensidad entre los trabajadores de la prensa oficial y particularmente entre los estudiantes de periodismo en las universidades. La llamada crónica roja, con sus matices de morbosidad, fue desterrada de la prensa cubana a partir de los años 60, cuando todos los medios pasaron a estarbajo el control del Estado, pero eso no hizo desaparecer la violencia de las calles. Ahora, las redes sociales y en menor medida la prensa iindependiente han ocupado el espacio que dejó vacío el oficialismo.

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