Holguín despide a Jorge Alberto Borrego, un médico que murió en el accidente de Cubana

El doctor residía en Brasil por trabajo y había reunido dinero para comprarse una casa en su ciudad natal

Jorge Alberto Borrego vivía en la ciudad de Maringá, en el estado de Paraná. (Cortesía)
Jorge Alberto Borrego vivía en la ciudad de Maringá, en el estado de Paraná. (Cortesía)

Jorge Alberto Borrego Cabrera acababa de regresar de vacaciones de una misión médica en Brasil. Con el dinero que había reunido, como médico de la familia en Venezuela primero y luego en el gigante sudamericano, tenía pensado comprarse una pequeña casa en Holguín, su ciudad natal. Sin embargo, el accidente del avión de Cubana de Aviación segó su vida y sus sueños con apenas 42 años.

"Jorge era un muchacho sumamente bueno y sensible. Creció en el reparto Pedro Díaz Coello, al este de la ciudad de Holguín, y desde pequeño tenía intención de convertirse en médico para curar a los enfermos", comenta entre lágrimas una vecina de Borrego en la funeraria Los Álamos.

Un mar de personas pasaron junto a los restos de este médico, conocido por todos como "una persona cercana, amable y solidaria". Borrego fue uno de los 68 holguineros que perdieron la vida a bordo del vuelo DMJ 0972 (una de las tres sobrevivientes, que murió posteriormente, era también originaria de esta ciudad).

Durante su trabajo en el programa Mais Medicos, en el que Cuba tiene más de 10.000 doctores, conoció a Carmem Ribeiro, una brasileña con quien se casó en 2016

Borrego vivía en la ciudad de Maringá, en el estado de Paraná. Durante su trabajo en el programa Mais Medicos, en el que Cuba tiene más de 10.000 doctores, conoció a Carmem Ribeiro, una brasileña con quien se casó en 2016.

"Su esposa vio todo el funeral por internet. Fue algo tan triste", dijo una conocida.

Dora, su maestra en la escuela primaria Dalquis Sánchez, aprovechó el momento para recordar los años de infancia de Borrego. "Siempre era uno de los muchachos más aventajados del aula. Fue uno de los primeros en aprender a leer y a escribir en toda la escuela", dijo.

"Primero fui su maestra, luego su paciente y creo que siempre fui su amiga", añadió la docente, que no puede contener las lágrimas ni ahogar los sollozos.

"Lo vi hacerse un hombre. La vida lo obligó a crecer ante el divorcio de sus padres y luego la muerte de su madre. Fue el segundo de tres hermanos, pero al ser el varón tuvo que asumir la responsabilidad de su familia. Podría decirse que educó a sus dos hermanas", añadió.

"Cuando escogimos la carrera nos parecía mentira. Ese día compartimos una felicidad tan grande que es difícil de describir, quizás tan grande como la tristeza que siento ahora mismo"

Borrego estudió en el Instituto Pre Vocacional en Ciencias Exactas José Martí de Holguín, una de las escuelas más exigentes académicamente en el territorio. "Nos pasábamos la noche estudiando para las pruebas de ingreso en la Universidad. Fueron años de mucho estudio pero ahí tuvimos la oportunidad de forjar una verdadera amistad", comentó Hellen Domínguez, una compañera de clase que posteriormente estudió también Medicina.

"Cuando escogimos la carrera nos parecía mentira. Ese día compartimos una felicidad tan grande que es difícil de describir, quizás tan grande como la tristeza que siento ahora mismo", añadió Domínguez.

"Nuestra primera guardia en el hospital Lenin es inolvidable. En medio de la noche llegó un viejito al que le había subido la presión arterial. Unos minutos después el anciano falleció en nuestros brazos. Fue impactante tanto para Jorge como para mí, nos echamos a llorar juntos", relató.

Una vez graduado como médico en 1996, lo enviaron a hacer el servicio social a Sagua de Tánamo, a unos 140 kilómetros al este de la capital provincial. Según dijo Domínguez, la inserción en las comunidades rurales de la Cuba profunda "le engrandeció el corazón".

"El doctor Jorge ha sido el mejor médico del edificio 18 plantas que hemos tenido", decía una antigua paciente, que además relataba que Borrego era una persona sencilla y dedicada a sus pacientes.

Ya en la necrópolis a ambos lados del carro que traslada sus restos mortales van los médicos y sus compañeros de trabajo. Entre ellos camina Hellen Domínguez, su amiga de toda la vida

En 2002 Borrego se graduó como especialista en Medicina General Integral y comenzó su labor de docencia en la Escuela Latinoamericana de Medicina, en La Habana. Tras varios años como profesor y trabajar fuera, tenía planeado establecer su residencia en Brasil junto a su esposa.

Casi cae la noche y el cortejo fúnebre parte desde la Funeraria de Los Álamos hacia el Cementerio de Mayabe. Un silencio espeso deja sentir el más discreto sollozo de los hombres.

Ya en la necrópolis a ambos lados del carro que traslada sus restos mortales van los médicos y sus compañeros de trabajo. Entre ellos camina Hellen Domínguez, su amiga de toda la vida.

La claridad ya es poca, son muchas las flores encima del panteón y cada una lleva el cariño de los que ahora despiden a Jorge para siempre.

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