"No deseamos" una ruptura con EE UU pero "estamos listos para esa eventualidad"

Fernández de Cossío habla del deterioro de las relaciones con Washington cinco años después del anuncio del 'deshielo'

Carlos Fernández de Cossío asumió el cargo de director general para Estados Unidos en el Ministerio de Exteriores. (YouTube)
Carlos Fernández de Cossío espera que si gana un candidato demócrata en EE UU, las relaciones mejoren. (YouTube)

A punto de cumplirse un lustro del inicio de las negociaciones para su restablecimiento, las relaciones entre La Habana y Washington atraviesan su peor momento y la situación podría ir a peor. Este fin de semana, Carlos Fernández de Cossío, director general para EE UU, afirmó en una entrevista para la agencia France Presse que el Gobierno de Cuba está listo para una posible ruptura aunque no es lo que desea.

"Nos consta que el empeño de ellos es romper todos los lazos existentes, cerrar las embajadas", acusó el funcionario, que advierte de un eventual agravamiento de las ya maltrechas relaciones. "Las personas que tienen a su cargo hoy la política de Estados Unidos hacia el hemisferio occidental son personas con conductas y postulaciones muy extremas y agresivas hacia nuestro país", señaló.

"Las personas que tienen a su cargo hoy la política de Estados Unidos hacia el hemisferio occidental son personas con conductas y postulaciones muy extremas y agresivas hacia nuestro país"

Fernández de Cossío recordó que el 17 de diciembre de 2014, cuando se anunció el acercamiento entre las dos naciones vecinas, gobernadas entonces por Barack Obama y Raúl Castro, él era embajador en Sudáfrica pero estaba de vacaciones en la Isla.

"Fue un momento emotivo para el pueblo cubano y tuve la oportunidad de estar aquí. Ese anuncio llenó a los cubanos de esperanza", repasó.

Entre los hitos de ese período destacó la flexibilización de los viajes e intercambios comerciales entre ambos países, además de la comunicación telefónica y la visita de Obama a la Isla.

Esta etapa dorada, que además se cerró con acuerdos migratorios o el fin de la política pies secos/ pies mojados, largamente demandado por La Habana, llegó a su fin con el cambio de Gobierno en Washington. La Administración de Trump ha recuperado la línea dura hacia Cuba, empezando por los gestos. Tras abstenerse EE UU en 2016 de la tradicional resolución en la ONU contra el embargo, en los años sucesivos se ha retomado el voto en contra.

Este es el menor de los problemas de la Plaza de la Revolución, que lleva tres años de varapalos. El primero de ellos fue el drástico recorte en la embajada, motivado, inicialmente, por los problemas de salud del personal diplomático estadounidense desplegado en La Habana. Desde este episodio, que data de finales de 2016 e inicios de 2017, los trámites se han trasladado a embajadas en otros países o ralentizado en el caso de los que permanecen en la sede habanera.

Pero los golpes más duros han llegado por el apoyo del Gobierno cubano al chavismo. Washington defiende que La Habana es el mayor soporte, tanto a nivel militar como estratégico, de Nicolás Maduro y como castigo le ha impuesto un rosario de sanciones que han impactado de lleno en la economía cubana.

Fernández de Cossío admite el evidente apoyo a Maduro, pero niega estas acusaciones. "Si se piensa o se dice que Cuba respalda y apoya al Gobierno de Venezuela, el que lo diga tiene toda la razón, pero es falso decir que Cuba tiene un contingente militar de 25.000 soldados en Venezuela", afirma.

Si se piensa o se dice que Cuba respalda y apoya al Gobierno de Venezuela, el que lo diga tiene toda la razón, pero es falso decir que Cuba tiene un contingente militar de 25.000 soldados en Venezuela"

Algunas de las sanciones de Washington afectan a los hoteles propiedad del consorcio militar Gaesa y otras a medios de transporte (cruceros o vuelos que operaban hacia Cuba desde el 'deshielo'), lo que, unido a las restricciones para viajar a la Isla a sus ciudadanos han golpeado al sector turístico, tercero por su peso en el PIB, que afronta momentos difíciles, también por el fuerte descenso de la clientela europea. A inicios de este año, el Gobierno proyectó la recepción de más de cinco millones de turistas, cantidad que tuvo que rebajar a 4,3 en octubre y que, a todas luces, no se cumplirá tampoco, cuando la pasada semana se supo que se había llegado a los 4 millones de viajeros.

Otro de los pilares de la economía cubana que intenta golpear EE UU por la vía de las sanciones es la exportación de servicios médicos, primera fuente de ingresos para la Isla. El Departamento de Estado restringió este verano las visas a funcionarios cubanos vinculados a lo que considera una práctica de explotación y esclavitud. Entre quienes tienen prohibido viajar a EE UU están el propio Raúl Castro y su hija, la diputada Mariela Castro Espín.

"El propósito de perseguir la cooperación médica internacional de Cuba (...), [es] un extremo al que ningún Gobierno estadounidense anterior había llegado", dice Fernández de Cossío.

Aunque quizá uno de los mayores daños que sufre La Habana son las sanciones a varias navieras que transportan petróleo venezolano a Cuba, el mayor sostén que recibía la Isla de su principal aliado, pese a su merma por la crisis que vive Caracas. Este nuevo inconveniente ha llevado a la población a una situación que el presidente, Miguel Díaz-Canel, calificó de "período coyuntural" y que a muchos cubanos les recordó al período especial de los 90. Desde septiembre se han vivido recortes para ahorrar combustible y muchos servicios no se han restituido por completo pese a que la situación ha sido menos grave que aquella del pasado siglo.

El Gobierno de Washington argumenta también que el de Cuba viola los derechos humanos constantemente y en ello fundamenta sus presiones, algo que Fernández de Cossío tilda de "argumento pretexto, totalmente hipócrita" de un país que ha apoyado "a los regímenes más brutales que han existido en el planeta".

En los últimos meses, el caso de José Daniel Ferrer se está convirtiendo en otro punto de fricción. "Un preso político que está en grave peligro", dijo a AFP la encargada de negocios de la embajada estadounidense en La Habana, Mara Tekach, que mantiene una campaña en redes de apoyo al líder de la Unpacu. Fernández de Cossío lo niega, como es habitual, y considera los comentarios de la funcionaria una injerencia.

"Las violaciones de los derechos humanos del régimen de Castro continuarán costándole caro y nuestras sanciones aseguran ese efecto", añadió

"La hemos citado" y "le hemos dicho que Cuba no va a permitir a Estados Unidos interferir en los asuntos internos de nuestro país", cuenta.

AFP habló con Carrie Filipetti, jefa del Departamento de Estado de Estados Unidos a cargo de Cuba y Venezuela, que declaró: "Es difícil imaginar que la relación mejore significativamente, a menos que el Gobierno cubano tome medidas concretas y permita voces disidentes, respete los derechos de su gente y detenga sus actividades maliciosas en la región".

"Las violaciones de los derechos humanos del régimen de Castro continuarán costándole caro y nuestras sanciones aseguran ese efecto", añadió.

El 2020 que se avecina puede traer un nuevo inquilino a la Casa Blanca, esta es la esperanza del Gobierno de La Habana, que aspira a retornar las relaciones a la época del deshielo.

Según Cossío "los candidatos demócratas que aspiran a la presidencia, todos parecen inclinados, al menos en sus manifestaciones públicas, a retomar el rumbo que inició el Gobierno de Barack Obama, y eso puede ser una señal de esperanza".

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