La motorina salvadora

Durante los días del huracán Irma, estas motos eléctricas fueron imprescindibles para evacuar desde personas hasta electrodomésticos

En la ciudad de Trinidad, al centro de Cuba, las ‘motorinas’ se han sumado a las ofertas para turistas que rentan por horas estos vehículos eléctricos. (L. Ribot)
En la ciudad de Trinidad las ‘motorinas’ se han sumado a las ofertas para turistas, que disfrutan por horas de estos vehículos eléctricos. (L. Ribot)

Las motos eléctricas, conocidas como motorinas, siguen ganando espacio en las calles cubanas como una alternativa al congestionado transporte público y a los altos precios de los taxis privados. Este vehículo ligero también se ha convertido en un aliado para los negocios de entrega de comida a domicilio, los dueños de casas de renta y los comerciantes ilegales.

En la turística ciudad de Trinidad los emprendedores locales han sumado al alquiler de habitaciones la renta de motorinas por horas para que sus clientes se muevan entre las calles de estilo colonial. En La Habana, los repartidores de pizzas se desplazan con sus encargos sobre estos aparatos cuyo precio oscila entre los 1.900 y los 2.500 CUC, dependiendo de la calidad.

Durante los días del huracán Irma, estas motos eléctricas fueron imprescindibles para evacuar desde personas hasta electrodomésticos. Dado su pequeño tamaño y la capacidad de meterse por casi cualquier camino -por estrecho que sea- sirvieron de mucha ayuda para llevar suministros de un lado a otro. El principal problema llegó cuando su punto débil, la electricidad, tardó varios días en regresar y los propietarios no pudieron cargar la batería.

"Había un silencio porque no se oía ni un televisor, ni una motorina", así describe esos días Calixto, residente en el centro de Caibarién. Al regresar el suministro, volvieron a su frenética actividad por las ciudades.

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