Entre el "daño colateral" y el daño directo

Somos muchos los que hacemos periodismo independiente y no aceptamos agendas dictadas desde el exterior

 las nuevas tecnologías no solo han facilitado la eclosión y proliferación de sitios de innegable calidad y variedad en Cuba, cuya desaparición sería, ciertamente, una pérdida importante de espacios duramente ganados. (14ymedio)
Las nuevas tecnologías no solo han facilitado la eclosión y proliferación de sitios de innegable calidad y variedad en Cuba, cuya desaparición sería, ciertamente, una pérdida importante de espacios duramente ganados. (14ymedio)

El periodista José Jasán Nieves, editor general de El Toque, firma un artículo publicado el pasado domingo en el que expone su particular visión sobre las dificultades del nuevo periodismo cubano para sobrevivir enfrentando las presiones y obstáculos oficiales, a la vez que apunta la que considera causa de la actual escalada represiva del Gobierno (aunque él no la denomina así) contra la "prensa alternativa": el "enfoque confrontativo" de la política de Donald Trump hacia Cuba.

J.J. Nieves define como "nuevo periodismo" al que ha surgido en Cuba en los últimos siete años, más allá del monopolio oficial de prensa, refrendado en más de una treintena de sitios web que, "apoyados en la expansión del acceso a las tecnologías digitales, internet y nuevas formas de financiamiento desde el pequeño sector privado", hicieron posible que "el relato sobre Cuba" haya dejado de ser "bicromático (a favor o en contra del modelo socialista)" y haya adquirido "la misma complejidad que (...) la sociedad en transición de este archipiélago en el mar Caribe".

El autor menciona la participación de jóvenes profesionales, graduados en las universidades cubanas, muchos de ellos con experiencia en la prensa oficial, como un factor que ha elevado la calidad del periodismo. Otro factor favorable para el auge de este nuevo periodismo es lo que considera un "clima de mayor tolerancia hacia el disenso en la esfera política", ayudado por el espíritu de distensión que trajo consigo el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los Gobiernos de EE UU y Cuba en la era Obama, y "hacia formas emergentes de la sociedad civil" (dizque promovidas por el discurso de "actualización del modelo") y por las reformas económicas de Raúl Castro implementadas desde 2011. 

El autor menciona la participación de jóvenes profesionales, graduados en las universidades cubanas, muchos de ellos con experiencia en la prensa oficial, como un factor que ha elevado la calidad del periodismo

No obstante, a pesar de que el "nuevo periodismo" se distancia de los polos o "bandos" –"ya no más el infierno de una dictadura represiva ni la idílica fantasía del país faro y guía de la izquierda internacional"- y de que sus contenidos "satisfacen más las necesidades informativas de la gente", Nieves se queja de que sea considerado por el actual presidente, Miguel Díaz-Canel, como la nueva subversión, lo cual es "la confirmación más clara de un enfoque que ya les aplicaban desde sus primeras ediciones los órganos de la seguridad del Estado cubano". Pareciera como si el autor ingenuamente considerara a los órganos represivos como un ente independiente del Gobierno. 

A tono con el discurso del mismo poder que asfixia tanto al "bando" de los que hablan de una dictadura represiva como al nuevo y conciliador periodismo, para Nieves el gran villano de esta historia es Donald Trump con su política de confrontación hacia Cuba.  Es el presidente estadounidense y no la falta de voluntad política del Gobierno cubano, lo que "puede terminar de un golpe la permisividad hacia la también llamada prensa alternativa".

Somos muchos los que hacemos periodismo independiente y no aceptamos agendas dictadas desde el exterior ni tampoco compartimos en lo absoluto las políticas de confrontación del señor Trump o de presidentes anteriores, pese a que no somos remisos  a la hora de etiquetar de "régimen dictatorial", tal como lo es, al Gobierno cubano, lo cual no nos incluye en bando alguno. En cambio, rotularnos a nosotros como tales es seguir la agenda oficial del castrismo.

El texto contiene algunas "pequeñas" omisiones como el hecho de que, guste o no, existe un largo historial de periodismo independiente anterior en el que muchos activistas y periodistas profesionales, como Reinaldo Escobar o Raúl Rivero -lo que costó a este último la cárcel durante la razia de la Primavera Negra-, asumieron hace muchos años la responsabilidad de relatar una Cuba compleja y oculta (no necesariamente "bicromática") que no aparece jamás en los medios oficiales. También ignora que medios como 14ymedio o Diario de Cuba, por citar dos casos conocidos, no solo tienen el acceso bloqueado desde la Isla sino que tampoco son incluidos en 'el paquete'. Por eso es oportuno recordarle a Nieves que todo periodismo tiene derecho a existir y debería corresponder a los cubanos, y no a una selecta élite de profesionales universitarios bienintencionados ni a un poder político todopoderoso, elegir qué tipo de prensa deben degustar.

El texto contiene algunas "pequeñas" omisiones como el hecho de que, guste o no, existe un largo historial de periodismo independiente

En todo caso las nuevas tecnologías no solo han facilitado la eclosión y proliferación de sitios de innegable calidad y variedad en Cuba, cuya desaparición sería, ciertamente, una pérdida importante de espacios duramente ganados y un retroceso muy doloroso en materia de libertades cívicas, sino también la posibilidad de hacer de cualquier ciudadano un periodista que narra su propia realidad, sus problemas, sus demandas y aspiraciones, desde su comunidad, una variante de periodismo que surgió décadas atrás en todo el mundo y que, con sus luces y sus sombras, finalmente se ha hecho presente en Cuba.

Hay que resaltar, no obstante, que el artículo de José Jasán Nieves podría ser un aporte importante a un debate largamente aplazado en torno al periodismo independiente cubano –entendido como independiente de la santísima trinidad Estado-Partido-Gobierno-, llámese nuevo, alternativo o cualquier denominación, cuya existencia y carácter ha sido cuestionado tanto por tirios como por troyanos, y que, en definitiva, en su totalidad ha sufrido el acoso y la represión del mismo enemigo común, que no es precisamente el imperialismo.

Si algo debemos tener presente todos los "bandos" que nos dedicamos al peligroso oficio de disentir o, al menos, cuestionar una realidad que depende exclusivamente de los designios de la casta que detenta el poder político en Cuba, es que las causas de nuestra prolongada crisis nacional y de la amenaza de extinción de nuestros espacios de periodismo libre están dentro de Cuba y no en las políticas dictadas desde un poder foráneo, sea cual fuere éste, tal como ha quedado demostrado lo mismo durante la agenda conciliadora de Obama que con el recrudecimiento de las presiones por parte de Trump.

Si Nieves prefiere asumir la actual razia contra el periodismo independiente como un "daño colateral" del trumpismo y si eso lo hace sentir mejor, que le sea de provecho. Por mi parte, como periodista independiente y como ciudadana, elijo seguir bregando contra el daño directo a todas nuestras libertades, que ha sido (y sigue siendo) el que dimana desde el Palacio de la Revolución.

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