Día 16: La homeopatía no nos va a salvar, aunque lo diga la televisión oficial

Al escuchar los medios nacionales, puede llegarse a pensar que vivimos en California o Sao Paulo, por el volumen informativo que les dedican

Las autoridades sanitarias cubanas anunciaron que se aplicará el Prenvengho-Vir, medicamento homeopático, como "medida profiláctica" ante el coronavirus. (ACN)
Las autoridades sanitarias cubanas anunciaron que se aplicará el Prenvengho-Vir, medicamento homeopático, como "medida profiláctica" ante el coronavirus. (ACN)

Estoy molesta. La rabia me sube por la garganta. Hoy he sabido que el coronavirus tocó a la puerta de otra amiga, esta vez una poeta cubana residente en Madrid. Después de años de vivir la represión y la censura dentro de la Isla, España ha sido para ella un terreno en el que ya no debe mirar sobre su hombro para comprobar si la sigue la policía política. Espero que se mejore, pero la noticia de su situación nos ha golpeado de lleno.

Hace un par de días comencé a buscar con más frecuencia testimonios de superación y supervivencia que me ayuden en estas horas aciagas, pero que no estén contaminados con el esperpéntico triunfalismo de la prensa cubana. Ese falso optimismo no me sirve, porque no viene impregnado de deseos de encontrar una salida a este oscuro túnel que ha creado la pandemia, sino que intenta sacar, todo el tiempo, un rédito político a la emergencia.

El caudal de noticias negativas sobre la situación en otros países es apabullante

Al ver la televisión oficial, puede llegarse a pensar que vivimos en California o Sao Paulo, por el volumen informativo que les dedican. El caudal de noticias negativas sobre la situación en otros países es apabullante. Sin ética ni humanismo alguno, los locutores del noticiero estelar parecen hasta regodearse con el aumento de víctimas en Madrid o en Milán, algo que achacan "al capitalismo", aunque la comunidad científica señale a un diminuto coronavirus.

Para colmo, a la inicial arrogancia de creer que el virus no nos iba a afectar en Cuba como lo está haciendo en otros países, el oficialismo ha transitado hacia la etapa de la búsqueda del santo grial de la curación que, agotado el bulo de la supuesta efectividad del interferón alfa 2B que se produce en la Isla, ahora ha recaído en la solución homeopática. Daría risa si no fuera tan dramático, porque ya hemos llegado a 8 fallecidos y 320 contagiados, según cifras oficiales. 

En una reciente conferencia de prensa, Francisco Durán, director nacional de Higiene y Epidemiología del Ministerio de Salud Pública, aseguró que comenzará a aplicarse en la Isla el PrevengHo-Vir, medicamento homeopático preventivo, como "medida profiláctica" para evitar el contagio del nuevo coronavirus. El doctor recalcó que este producto ayuda a prevenir diferentes afecciones como la influenza, enfermedades gripales, dengue, e infecciones víricas o virales emergentes.

Hay muchos investigadores serios que consideran la homeopatía una falsa terapia. Aunque en nuestras universidades incluso la enseñan y nuestro sistema sanitario la incluye en guías terapéuticas, todo esto se hace sin un aval científico. Ahora mismo, irle a la homeopatía en contra en la academia de Medicina cubana es buscarse prácticamente un problema político. 

En la actual situación, cuando está costando tanto crear conciencia de la necesidad de mantener el aislamiento social, me parece peligroso que se hable de una terapia homeopática profiláctica. "No te preocupes si en unos días ya tenemos la gotica", me dijo una jubilada que vive en mi edificio cuando salí hoy a botar la basura. "Eso es lo máximo, te lo tomas y no te da tampoco dengue ni gripe", aseguró. Corrí espantada antes de que quisiera hacerme probar algún brebaje.

El problema del suministro de agua ha empeorado y tenemos que ahorrar cada gota, así que la limpieza estuvo reducida al fogón, a un barrido en la sala y a una breve sacudida del polvo de los muebles

Cuando regresé, me acordé de que los domingos son días de limpieza en casa, estemos o no en cuarentena. Pero hoy, los planes de lavar, baldear el piso y pasarle la mano a la cocina quedaron pospuestos hasta nuevo aviso. El problema del suministro de agua ha empeorado y tenemos que ahorrar cada gota, así que la limpieza estuvo reducida al fogón, a un barrido en la sala y a una breve sacudida del polvo de los muebles.

Los pocos vendedores informales que rondan el barrio ya no quieren entrar a los edificios. Pregonan su mercancía desde la calle y cuando alguien les pide que suban a un piso se niegan. Hoy, desde una ventana del 14, Reinaldo le gritó a todo pulmón a un vendedor informal de cebollas que pasaba por la calle. El alarido sirvió para garantizar la sazón de las comidas y de paso probamos que la capacidad pulmonar de Reinaldo sigue siendo buena.

El aplauso de las nueve de la noche se ha ido pervirtiendo poco a poco. Lo que comenzó en Cuba como una iniciativa ciudadana, heredera de otras similares en Italia y España, ha terminado secuestrada por los oficialistas. No es que sorprenda, pero ya en nuestro barrio unas voces, recién aparecidas, intentan imponer las consignas políticas sobre la ovación, tapar el "gracias" dedicado a los médicos con los vivas a la revolución y a Díaz-Canel. Lamentable.

Así que hoy, a las nueve de la noche, voy a optar por recitar unos versos. A nombre de mi amiga poeta enferma en Madrid. Por mi vecina que cree en la fuerza de las gotas homeopáticas voy a tener que invocar el Vademécum completo. 

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