Maradona, el repugnante soldado de Maduro que 'Telesur' pasea por el mundo

Donde dije digo, digo Diego: el canal chavista como 'egódromo' del futbolista 

Hace cuatro años, durante la anterior Copa Mundial de Fútbol, celebrada en Brasil, el canal del Estado venezolano Telesur contrató a Diego Armando Maradona y al periodista y narrador deportivo Víctor Hugo Morales para De zurda, un programa que muchos pensaron que resultaría magnífico como fuente de información especializada y como una perspectiva interesante del magno evento.

No obstante, De zurda no fue sino un espacio para la egolatría del legendario exfutbolista, para sus tóxicas divagaciones, para que Morales lo adulara a él y para que él adulara a sus tiranos favoritos entre un insulto contra algún otro gran jugador y una rabieta contra la FIFA, pasando por absurdas notas al pie y murmullos ininteligibles del “barrilete cósmico”.

En verdad, la índole del programa podía deducirse ya desde un verso de su tema musical (“cuando el mundo está al revés, mejor pegarle de zurda”). Maradona era Dios y no importa si engañaba, si abusaba de sustancias y de opiniones, si maltrataba a otras personas y vivía como un jeque. Dios izquierdo: doble Dios. Un chiflado llegó a llamar el programa “Dios y el Poeta”.

Este año, con la Copa Mundial en el Moscú de su admirado Putin, Maradona —con su Homero Morales— vuelve a Telesur en un programa aún más insultante, De la mano del Diez, que de seguro consigue menos audiencia que De zurda, aunque no sea tan politiquero y anti-FIFA. Sin Fidel Castro ya y arreglado con la élite del fútbol, el Diego sigue siendo indigerible incluso para sus admiradores.

Maradona era Dios y no importa si engañaba, si abusaba de sustancias y de opiniones, si maltrataba a otras personas y vivía como un jeque

“Finalmente puedo cumplir uno de los sueños de mi vida, trabajar por una FIFA limpia y transparente, con personas que realmente aman el fútbol”, había dicho el Diego a principios de 2017, luego de incorporarse a la organización como parte de Leyendas, la iniciativa creada por Gianni Infantino como parte de su esfuerzo para renovar la imagen de la entidad, que le paga al argentino unos 13 mil dólares por cada aparición pública.

En realidad, ese dinero no significa nada al lado de lo que ganará pronto al frente del Dynamo Brest de Bielorrusia, y de cualquier modo la necesidad de llamar la atención y mantenerse bajo los focos es más fuerte que el compromiso de Maradona de colaborar con la FIFA y servir de buen ejemplo.

Así ocurrió en el juego de Argentina contra Senegal: le robó el show a Messi, arrebatado, subiendo a la silla en el confortable palco, enarbolando una bandera con su imagen, haciendo increíbles aspavientos y dirigiendo gestos groseros a los hinchas rivales. En un momento se quedaba dormido, en otro quebrantaba la prohibición de fumar en los estadios, en otro casi cae fuera del palco. Finalmente, colapsó y tuvo que ser remitido a un hospital.

Comentando el partido Colombia-Inglaterra, afirmó que el equipo sudamericano había sido víctima de “un robo monumental”. Acusó al árbitro Mark Geiger (¡un estadounidense, qué casualidad!) de parcialidad a favor de los europeos y a la FIFA de seguir “vieja y arreglada”. Aquello sonó en el programa de Telesur como una reminiscencia de los viejos buenos tiempos.

Así ocurrió en el juego de Argentina contra Senegal: le robó el 'show' a Messi, arrebatado, subiendo a la silla en el confortable palco, enarbolando una bandera con su imagen, haciendo increíbles aspavientos

Pero las autoridades del fútbol le sacaron tarjeta amarilla y dejaron claro que no tolerarían tan denigrante conducta, rechazando firmemente sus críticas al arbitraje y considerando sus otros comentarios e insinuaciones “completamente inapropiados y del todo infundados”.

Entonces, donde dije digo, digo Diego. O sea, Diego Armando Maradona tuvo que disculparse con Infantino y retirar públicamente sus palabras sobre el trabajo de los árbitros.

Pero en De la mano del Diez fue como si nada, como si fuera De la mano de Dios. La adulación se lanzó a la estratósfera. Ante la eliminación del equipo de su país, un comentario increíble: la culpa de que Argentina no pueda tener una mejor actuación en los recientes mundiales es por completo de Maradona, “por haber hecho que pareciera muy fácil ganar la Copa”.

En ese espacio tan cómodo para su ego hipertrofiado y sus caprichos, en ese egódromo, el Diego seguía soltando “carajos”, “putos”, “conchas de tu madre” y lo que le viniera a la lengua. Para algo el Diez es un soldado de Maduro y Telesur es armamento pesado para los soldados de Maduro.

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