Los tribunales decidirán quién vivirá en la Casa Blanca después del 20 de enero

La primera barrera es convencer a un juez de que la demanda no es frívola, pero ya varias denuncias han sido desoídas

Veinte años después del enamoramiento de Bernie Sanders con la revolución cubana, en 1979, le tocó el turno a la pasión nicaragüense. (EFE)
Si Bernie Sanders no fuera un admirador del Gobierno revolucionario y no tuviera la influencia que tiene en el equipo de Biden, Menéndez y Sires podrían influir en una política hacia Cuba que condicione el deshielo a que La Habana ponga en vigor las reformas esperadas por Obama. (EFE)

Ni esta columna, ni muchas otras, ni las cadenas norteamericanas de televisión, ni las encuestas, ni las manifestaciones multitudinarias, ni los disturbios, ni lo que piensen Gobiernos extranjeros, incluyendo la Plaza de la Revolución, ni los pronunciamientos de Joe Biden o de Donald Trump decidirán quién será el próximo presidente norteamericano. Lo decidirán los tribunales norteamericanos.

Sobre el asunto soy agnóstico, y, al no creer ni en uno ni en el otro, espero la resolución de las demandas judiciales presentadas ante los tribunales por Donald Trump.

Lo que decidirá el asunto serán las pruebas que presenten o que no puedan presentar los abogados republicanos. La primera barrera es convencer a un juez de que la demanda no es frívola, pero ya varias denuncias han sido desoídas por los jueces. Aún hay más.

Biden insiste en que no hubo fraude y no es necesaria una investigación, pero pide urgentemente donaciones, "antes de que termine el día", para un fondo legal de millones de dólares. La senadora Kamala Harris ha enviado pedidos similares.

Si los republicanos logran convencer a un juez de la necesidad de una investigación profunda, Trump espera que una vez efectuada dicha investigación, los jueces ordenen elecciones nuevas en algunas jurisdicciones.

El exvicepresidente ha dicho en varias ocasiones que restablecerá la política de deshielo con Cuba, una política que se negoció en secreto, sin contar con el Congreso, incluyendo al senador Robert Menéndez, a quien sus críticas al castrismo casi le cuestan su escaño

Los americanos dicen que "el diablo está en los detalles" y que "el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones". También creen firmemente en que todos deben "tener su día en la corte". Es decir, que los jueces son los que deben decidir los litigios de todo tipo e importancia. La sociedad norteamericana es la más litigiosa del planeta.

Para los cubanos, el asunto es distinto por el impacto de una administración Biden en la política de EE UU hacia Cuba. Así lo entienden los gobernantes cubanos y también los cubanos de Florida, muchos de los que, más que votar por Trump, votaron en contra de Biden y, de paso, de Barack Obama, que no estaba en la boleta, por supuesto, pero que en sus dos períodos de gobierno no cumplió su promesa de no cambiar la política hacia Cuba hasta que hubiera reformas sustanciales en la Isla, incluida una amnistía de los presos políticos. El propio John Kerry, exsecretario de Estado de Obama, ha declarado que la política hacia Cuba que él favoreció no consiguió los resultados que se esperaban.

Obama había conseguido amigos entre los cubanos de Miami, pero no consultó con ellos y esperó hasta la segunda parte de su segundo mandato para cambiar la política hacia Cuba. Al no poder negarle el voto a Obama, los cubanos votaron ahora en contra del señor Biden.

El exvicepresidente ha dicho en varias ocasiones que restablecerá la política de deshielo con Cuba, una política que se negoció en secreto, sin contar con el Congreso, incluyendo al senador Robert Menéndez, a quien sus críticas al castrismo casi le cuestan su escaño. A Menéndez lo llevaron ante los tribunales acusándolo falsamente, pero salió exonerado. Menéndez, en función de los resultados de las próximas elecciones en el estado de Georgia, será presidente o senador de más alto rango (cargo que recae en el partido de oposición) en el Comité de Relaciones Extranjeras del Senado.

El congresista Albio Sires, también demócrata de Nueva Jersey, podría ser el nuevo presidente del Comité de Asuntos Extranjeros de la Cámara.

Si el senador Bernie Sanders, socialista de Vermont, no fuera un admirador del Gobierno revolucionario y no tuviera la influencia que tiene en el equipo de Biden, Menéndez y Sires podrían influir en una política hacia Cuba que condicione el deshielo a que La Habana ponga en vigor las reformas esperadas por Obama.

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