"Este año no se puede y punto"

El empeoramiento de la economía deja sin vacaciones a muchos escolares este verano

Costear un viaje a la playa o una estancia en un hotel durante las vacaciones escolares es prácticamente imposible para muchas familias cubanas. (G. Lau)
Costear un viaje a la playa o una estancia en un hotel durante las vacaciones escolares es prácticamente imposible para muchas familias cubanas. (G. Lau)

La lista inicial incluía visitar a los parientes en Cienfuegos, pasar un fin de semana en la playa y organizar una par de fiestas, pero en la medida en que se acercan las vacaciones escolares la familia de Indira, que termina el séptimo grado, ha recortado las expectativas. La caída del turismo, el alza de los precios en los mercados y la escasez de productos ha menguado el poder adquisitivo de los cubanos, que este verano se tienen que conformar con menos.

"Trabajo como camarera en un restaurante muy cercano a la Terminal de Cruceros de La Habana Vieja y mi principal entradas son las propinas", cuenta Leticia García, la madre de Indira, quien la próxima semana termina sus clases y estará más de dos meses sin tener que asistir a clases. "Ahora casi no me está entrando dinero porque el turismo ha caído y los planes que teníamos para las vacaciones están colgando de un hilo".

"Además de que no estoy ganando lo mismo los precios de la comida se han disparado y hemos tenido que gastar mucho últimamente para lograr mantener al menos dos comidas al día"

Desde que en 2008 el Gobierno de Raúl Castro permitió que los cubanos residentes en la Isla se hospedaran en los hoteles, la familia de García había ido regularmente en agosto a un alojamiento turístico en Varadero. "Ahorraba todo el año y nos pasábamos tres noches", recuerda la trabajadora por cuenta propia. "Mi hermano que vive en Hialeah me ayudaba con algo de dinero pero la mayor parte salía de nuestro bolsillo".

Este año será distinto. "Además de que no estoy ganando lo mismo los precios de la comida se han disparado y hemos tenido que gastar mucho últimamente para lograr mantener al menos dos comidas al día", apunta la mujer. "Me duele porque la niña está saliendo muy bien en los exámenes y queríamos regalarle unos días en un hotel, pero tendremos que cambiar los planes".

Una familia de cuatro personas necesita un mínimo de de 10 CUC para una salida a un lugar recreativo, según datos recopilado por 14ymedio entre padres que han planificado viajes al Acuario Nacional, un parque zoológico o recreativo, un paseo por el casco histórico de la ciudad o un simple chapuzón en algunas de las playas al este de la ciudad de La Habana. El salario promedio de un trabajador estatal que no reciba otros ingresos no da para estos divertimentos

"Menos que eso no disfrutas", advierte Darío, padre de un par de mellizos que acaba de terminar segundo grado aunque "todavía les falta hacer la fiesta de fin de curso que es otro gasto adicional para el bolsillo". En el aula de sus hijos, en el municipio Plaza de la Revolución, han recogido 3 CUC por cada familia para poder comprar refrescos un cake (torta) y algunos globos".

Para una buena parte de los trabajadores estatales el desvío de recursos es la principal fuente de entradas, como han reconocido las propias autoridades

"Vamos a empezar las vacaciones bastante cortos de dinero", comenta a este diario el padre. La madre de los mellizos trabaja en una farmacia estatal y ha tenido problemas con cobrar su salario completo, que ronda los 570 CUP porque la empresa no ha podido cumplir el plan de ventas de medicamentos, debido a la carestía que afecta el sector, y eso ha terminado incidiendo en el sueldo de los empleados.

La escasez de fármacos también ha supuesto una reducción de los ingresos informales de la familia de Darío, que obtenía de la reventa de medicamentos un dinero extra. Para una buena parte de los trabajadores estatales el desvío de recursos es la principal fuente de entradas, como han reconocido las propias autoridades.

" Paquete y mucho paquete", ha advertido Reynier a su hijo adolescente que termina el décimo grado. Taxista privado y con el pago de una licencia como transportista sobre sus hombros, este cuentapropista cree que el verano que está a punto de comenzar será uno de "los más duros" para su familia. "La prioridad es garantizar la comida pero no vamos a poder pagar muchas salidas", aclara a este diario.

"Mi hijo tendrá que conformarse con ver películas y series o jugar videojuegos porque no podemos permitirnos viajar ni hacer muchas actividades fuera de la casa", explica. "El regalo por la buenas notas es un par de zapatos que le compramos y que llegarán con la suela nueva a septiembre, porque casi no va a poder usarlos", ironiza. "Es salir o comer, las dos cosas no se pueden hacer".

Pero en el río revuelto de la crisis hay algunos que todavía logran pescar unas vacaciones. "Tenemos muchas reservaciones para julio y agosto", afirma una empleada de la agencia turística Cubanacán. "La mayoría de las familias cubanas quieren destinos con playa y con todo incluido y, aunque muchos son reservados desde fuera de la Isla por algún pariente que vive en el extranjero, muchos otros han comprado los paquetes aquí".

A las afueras de una oficina de Cubanacán en el barrio habanero de El Vedado este fin de semana se arremolinaban decenas de personas a la espera de ofertas para el verano. Entre ellas, una pareja de jóvenes buscaba información sobre los precios de un paquete de dos noches con todo incluido en la playa de Jibacoa, al este de la capital.

"Antes podíamos ir a Varadero o a los hoteles en los cayos, pero este año no podemos gastar tanto, así que vamos a una playa que no es tan bonita pero lo más importante es salir de las cuatro paredes de la casa", cuenta ella, estudiante de la licenciatura de lengua alemana. "Mi padre vive en Madrid y nos ha enviado el dinero para poder darnos este lujo, pero con el salario claro que no se puede".

"Antes podíamos ir a Varadero o a los hoteles en los cayos, pero este año no podemos gastar tanto, así que vamos a una playa que no es tan bonita pero lo más importante es salir de las cuatro paredes de la casa"

"Mucha televisión, algunas comidas familiares y que vengan todos los amigos que quieran a la casa pero de salir, ir a una discoteca o estar en una casa en la playa que ni lo sueñe", cuenta el padre de un adolescente de 16 años. "Este año entra al Servicio Militar y queríamos que disfrutara antes de llegar al verde pero no vamos a poder darle ese gusto", lamenta.

"El problema es que cuando los muchachos entran de vacaciones tenemos que gastar más en comida porque están más tiempo en la casa abriendo y cerrando el refrigerador para comerse algo y a esa edad son insaciables", cuenta a este diario. "Con la libra de carne de cerdo a 70 pesos cubanos y un almendrón que no baja de 20 CUP las vacaciones pasan a un segundo plano de importancia".

Pero los padres también saben que acabarán dando algún pequeño capricho a sus hijos durante el verano. "Iremos al Malecón a coger aire y, cuando reabran la heladería Coppelia lo llevaré a comer helado porque es barato, pero que se olvide de paladares ni hoteles, este año no se puede y punto".

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