La crisis golpea duramente las salas de urgencias de los hospitales cubanos

Los sueros, las agujas, los guantes y hasta las camillas siguen siendo muy pocos para atender a los pacientes que llegan a los Cuerpos de Guardia

El cuerpo de guardia del Hospital Manuel Fajardo en La Habana. (14ymedio)
El Cuerpo de Guardia del Hospital Manuel Fajardo en La Habana. (14ymedio)

Es noche de sábado en el Cuerpo de Guardia del hospital Calixto García de La Habana y en la fila de espera no cabe nadie más. Los médicos saben que el fin de semana, cuando cae el sol, los casos de urgencia se multiplican, pero los sueros, las agujas y los guantes para atender a los pacientes siguen siendo pocos.

En la fila de asientos frente a la consulta, todos los casos parecen urgentes. Una señora lleva horas con la mano en el oído por un fuerte dolor y un joven entra casi arrastrando a su padre anciano. Pueden tardar horas en ser atendidos y eso no garantiza un tratamiento, porque la falta de insumos limita el trabajo de los doctores.

La crisis económica que atraviesa la Isla se vive con más dramatismo en los servicios hospitalarios de urgencia. Mientra los profesionales de la salud deben lidiar con la escasez en el Cuerpo de Guardia donde laboran, los pacientes se enfrentan al dilema de seguir esperando o irse a otro lugar, con la esperanza de que esté mejor abastecido.

"Nos vamos para otro hospital, aquí me han dicho que mi padre debe quedarse ingresado pero como no hay camas, debo traer de mi casa una silla", se queja el joven que había llegado con el anciano casi desfallecido. La lista de lo que falta es larga: camillas, vendas, sueros, jeringuillas, sillas de ruedas y mucho más.

El doctor trata de buscar por todos lados los insumos que le faltan para aliviar la situación de un hombre que ha llegado deshidratado.

En otro hospital cercano al Calixto García la sala está menos abarrotada, pero al doctor de guardia se le ve entrar y salir de la consulta, subir y bajar las escaleras, tocar puertas, llamar por teléfono a la vez que atiende a un paciente. Trata de buscar por todos lados los insumos que le faltan para aliviar la situación de un hombre que ha llegado deshidratado.

"Lo primero que falta es el llamado trocar [también conocido como trócar o popularmente troquer], una cánula que se usa para canalizar las venas de los pacientes que necesitan una atención médica básica en urgencias", explica el galeno a 14ymedio, bajo la condición de anonimato. "Tratamos de resolver sin que el paciente se dé cuenta de que estamos buscando en otra sala, pero eso genera una tensión adicional".

El doctor puntualiza que el suministro de los insumos es "muy intermitente" y que en el caso del trocar nunca tiene a su disposición todas las medidas para poder seleccionar el más adecuado. Generalmente al Cuerpo de Guardia llegan muchos ancianos "que casi siempre tienen las venas finas, frágiles y no se le puede poner a un paciente con esas características un trocar grande, porque se dificulta mucho el proceder", aclara. 

En agosto pasado, el déficit de trocares alcanzó su peor momento y en los Cuerpos de Guardia de La Habana apenas se disponía de entre tres y cuatro unidades para utilizar cada día. "Si llegaban más pacientes que los necesitaban había que ponerse a inventar", describe una enfermera del Hospital Clínico Quirúrgico Joaquín Albarrán.

Cánula intravenosa, también llamada "trocar calibre 20, de tamaño medio". (14ymedio)
Cánula intravenosa, también llamada "trocar calibre 20, de tamaño medio". (14ymedio)

Los pacientes, conocedores de la situación, a veces llegan con sus propios recursos. "Traje de todo, varios tamaños de jeringuillas desechables, alcohol y los algodones esterilizados que me mandó mi hija desde Miami", cuenta una señora que está siendo curada de una herida en una pierna. 

En el mercado negro de la Isla se venden también una amplia variedad de estos productos. Junto a las vitaminas, los analgésicos y las cremas para la piel, los comerciantes de estas redes informales ofrecen material hospitalario, incluso el hilo para las suturas quirúrgicas. Quienes tienen más recursos se pertrechan antes de un ingreso.

Sin embargo, la mayoría de los pacientes tiene que conformarse con lo que hay en los hospitales públicos. "Si se va a hacer una transfusión o durante una operación, se necesita un tipo de trocar y para los pacientes oncológicos otros", detalla un joven galeno a este diario, y advierte que desde que se graduó nunca ha contado con "el abanico completo de variedades".

"La alternativa es usar una aguja de las que vienen en las jeringuillas desechables, que no están pensadas para dejar una vena canalizada", cuenta. "Si el paciente se mueve, la aguja se sale de la vena y puede ocurrir un hematoma o el medicamento que estas pasando se mete en el tejido alrededor de la vena, se infecta y se inflama".

Los dispositivos de Venoclisis, el sistema que se usa para conectar las soluciones y los sueros al paciente, también escasean. Un desabastecimiento que "afecta mucho la atención médica, cuando hay pocos hay que sacarlos de otras salas para garantizar el servicio de urgencias", precisa el doctor.

La empresa estatal MediCuba importa anualmente insumos y tecnología por valor de 400.000 dólares para la Salud Pública, según un reciente informe difundido en la televisión nacional. No obstante, una fuente del ministerio de Salud Pública explica que buena parte de los dispositivos de Venoclisis se fabrican en Cuba, pero la distribución oscila durante todo el año.

Otro ausente de las salas de urgencia son las soluciones acuosas de uso clínico y entre ellas, las más afectadas son las llamadas cristaloides

Otro ausente de las salas de urgencia son las soluciones acuosas de uso clínico y entre ellas, las más afectadas son las llamadas cristaloides, que se emplean en terapia intravenosa para reponer líquidos perdidos. Varios galenos consultados aseguran que cuando están disponibles son importadas de Uruguay, China y la India, pero que en Cuba apenas se producen por problemas con la disponibilidad de envases.

En una sala de urgencias como la del Calixto García, donde en un día se atienden alrededor de 200 pacientes, los médicos solo reciben como máximo unos 30 sueros para utilizar durante toda la jornada. Una limitación que afecta considerablemente el servicio y genera un amplio malestar entre los pacientes y entre los doctores que reclaman más inversiones en el sector.

Durante 2018 los servicios médicos cubanos en el exterior ingresaron a las arcas nacionales cerca de 6.400 millones de dólares, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, pero los profesionales sanitarios lamentan que esos recursos no se perciben en la realidad de los hospitales de la Isla.

"Son mucho años de que están entrando esos millones y en las salas de urgencia la situación sigue siendo crítica", agrega un doctor del Calixto García mientras recorre los pasillos en busca de un suero para un paciente que acaba de llegar.

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