Las madres cubanas reclaman al "papá Estado" por descuidar sus funciones

Denuncian que el Gobierno ha dejado de garantizar el acceso gratuito al deporte y a la cultura

Cuando hay un evento deportivo la mayor parte de los gastos van a la cuenta de los padres. (14ymedio)
Cuando hay un evento deportivo la mayor parte de los gastos van a la cuenta de los padres. (14ymedio)

Sentada en el terreno de fútbol mientras su hijo entrena con su equipo de la escuela, Liliana Acuña no quita la mirada de su celular. El niño da patadas a la pelota y ella lee con atención, nada la perturba. De pronto levanta la cabeza y dice: "Esto es el colmo". Sus amigas le preguntan"¿Qué pasó, Lili?".

La joven se acerca al grupo de madres y lee en voz alta: "Papá Estado se convenció definitivamente de que la familia Cuba no puede prosperar con tanta sobreprotección igualitarista". En ese punto detiene la lectura y empiezan las quejas.

"Pero qué descaro, siempre estamos escuchando que la educación es gratuita, que la cultura y el deporte son derechos del pueblo, pero al final muchas cosas las sostenemos nosotros mismos"

"Pero qué descaro, siempre estamos escuchando que la educación es gratuita, que la cultura y el deporte son derechos del pueblo, pero al final muchas cosas las sostenemos nosotros mismos", dice a voz en cuello Julita, madre de unos jimaguas que cursan el sexto grado. "Todos los años hay que leer el mismo cuento ese, para sostener el discurso del Estado que todo lo atiende y al final nada, no atiende nada. Si nosotros no nos ponemos las pilas y pagamos para que se corte la hierba del terreno, para confeccionar los uniformes, para que el niño vaya con los repasadores privados, todo se queda en la mediocridad que ellos garantizan, en la nada".

La prensa oficial insiste en sus publicaciones en la idea de que "a pesar de las carencias" la Revolución "se preocupa" por estos temas que son importantes para todos. Apuntalado con frases de Fidel Castro –"el país necesita de la Educación Física y necesita del deporte", "si la Revolución se desentendiera de esa preocupación, estaría descuidando un punto fundamental, que hará posible, en el futuro, una ciudadanía más saludable y mejor"– el discurso del Gobierno está muy lejos de la realidad.

Acuña termina de leer el texto y respira, mira a su hijo que mete un gol, lo celebra y sigue con sus reflexiones. "La calculadora del Gobierno no apunta todos los gastos, los muchachos están de nuevo en la escuela, en las tiendas no se encuentra nada y todo lo que compré ahora fue por la izquierda a tremendos precios", lamentó. "Los tenis me costaron 60 CUC, la mochila 20 y ahora viene el día del maestro, la navidad, el fin de año, qué te puedo contar".

Molesta, Acuña se recrea en los detalles: "Graba ahí y cuenta esto, porque ya estoy cansada de leer que el Inder esto y el Inder lo otro, cuando en realidad el Inder nada. Nada de nada, es así".

Aunque las competencias son de carácter oficial y el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) se encarga de programar los eventos municipales, provinciales y nacionales además de señalar el lugar y el horario, la madre asegura que "el sacrificio es de los padres" porque todos tienen que ponerlo ellos porque si no, la competencia no se da con éxito.

Cuando hay un evento deportivo la mayor parte de los gastos van a la cuenta de los padres, que pagan 40 CUC por los uniformes, 50 o 60 los spikes, más el casco, la pelota, los guantes en el caso del béisbol y el transporte (alquilan una guagua que los lleve a la competencia). "Ese día también recogemos dinero para pagarle al árbitro porque ese es su salario, eso no es derecho ni con estos salarios ni con los que vienen", apunta la madre.

Según explica, hay cosas "muy tristes" que nadie cuenta en los periódicos. "En el grupo tenemos un niño que su familia no tiene casi recursos, somos nosotros los que muchas veces ponemos un poquito más de dinero para pagarle las cosas a él, el muchacho tiene talento y sería un crimen que se quede fuera", dijo.

"Más allá de las cuentas que sacan ellos cuando hablan por la televisión, que si la canasta básica o la electricidad, yo digo, pero bueno, a ver, necesito un colchón para mi hijo que ya está grande"

La pelota de fútbol cae en el medio del círculo que han creado las madres para la tertulia improvisada, la más joven de ellas agarra la pelota y la patea lo más fuerte que puede. Cuando regresa dice en un sofoco:

"Más allá de las cuentas que sacan ellos cuando hablan por la televisión, que si la canasta básica o la electricidad, yo digo, pero bueno, a ver, necesito un colchón para mi hijo que ya está grande y no puede seguir durmiendo en su camita de pequeño, él está creciendo por días, necesita zapatos, ropa, además cortarse el pelo. ¿Con qué se paga esto?, ¿esa cuenta nada más que la saco yo?", se pregunta.

No todo se queda en el área deportiva, los padres también corren con los gastos de muchos arreglos que se hacen en la escuela más algunas necesidades básicas como los ventiladores o el salario para una empleada que se ocupa de la higiene del aula y la compra de los instrumentos de limpieza.

"Además, yo tengo una hembra y un varón. El niño está aquí en el deporte pero la niña va a ballet y a francés desde los cinco años, eso es otra factura de la que nadie toma nota", dijo justo cuando el profesor pitó el silbido que señala el fin del entrenamiento y todos, padres y madres se marchan a sus casas con esas cuentas pendientes en sus bolsillos mientras el Estado pretende apuntarse el tanto.

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