Extraña alegría

Existe una extraña alegría que se ha hecho frecuente entre los aficionados del béisbol en Cuba, una rara complacencia cuando deportistas cubanos se refugian en otros países, aprovechando su participación en competencias. Una buena dosis de esa satisfacción, la he podido notar este miércoles en la ciudad de Pinar del Río al conocerse que el pitcher Vladimir Gutiérrez y el torpedero Danier Moreira escaparon del equipo cubano durante la Serie del Caribe. La gente sabe, además, que todavía le falta otra jornada al torneo y que es posible que otros jugadores sigan los pasos de los "desertores".

Por otro lado, se extiende una percepción muy negativa entre los aficionados pinareños por la no inclusión en el equipo de varios peloteros que habían rendido en la campaña. En su lugar, se echó mano de miembros del equipo Cuba, desvirtuando la idea inicial de los conjuntos participantes en este torneo. Muchos dicen que este equipo no nos representa como provincia, ya que solo 12 de los peloteros son de las más occidental de la regiones cubanas y en el juego que se perdió contra República Dominicana ni siquiera apareció en la alineación uno de los nuestros.

Esta mañana también he podido escuchar la opinión de algunos aficionados sobre el hecho de que el mánager Alfonso Urquiola tampoco está dirigiendo ese equipo, que más bien parece estar bajo las órdenes de funcionarios del INDER y del Partido. Una mala imitación de aquellos años cuando se le pedían instrucciones directamente a Fidel Castro para decidir los detalles de cada competencia de béisbol.

El béisbol vuelve a ser política en Cuba

Muchos fanáticos van más allá y ven este torneo como un ejemplo de la caducidad y retroceso de nuestro pasatiempo nacional. Las expresiones del tipo "nuestro béisbol se quedó anclado en el tiempo" se hacen escuchar en una afición con más motivo para la frustración que para el orgullo. La solución no está, expresaba hoy un fanático en una céntrica plaza de Pinar del Río, en que jugadores como Cepeda, Yuliesky Gurriel u otros participen en alguna liga profesional de otro país. Eso es buscar soluciones parciales, pero los problemas se siguen acumulando.

Según me han compartido muchos seguidores del béisbol en nuestra provincia, nuestra Serie Nacional debe profesionalizarse cuanto antes y aceptar la contratación de peloteros de otros lugares. A su vez, nuestros peloteros deberían poder hacer lo mismo, sin restricciones, para internacionalizar nuestro deporte nacional y formar clubes, en lugar de la actual lista de equipos provinciales.

En medio de toda esta polémica, hoy un médico me confesó que tan peculiar estado de alegría por haber perdido los dos primeros juegos en la Serie del Caribe y la fuga de dos peloteros se debe a "un sentimiento de venganza del pueblo que así manifiesta su descontento con el Gobierno". El béisbol vuelve a ser política en Cuba.

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