El ‘paquete’ entre dos fuegos

Un cubano accediendo a 'El Paquete' desde su laptop en casa. (14ymedio)
Un cubano accediendo al 'paquete' desde su 'laptop'. (14ymedio)

"Por encima de mi cadáver", resonó en una sala de Florida, Camagüey, el día que Jorge Ángel descubrió que su familia consumía el paquete. Ahora la esposa ve a escondidas los reality shows que llegan en el compendio de audiovisuales para no molestar al militante del Partido Comunista.

Criticado por el oficialismo y cada vez con clientes más exigentes, el paquete se mueve entre dos fuegos. Tras varias semanas de una programación televisiva marcada por los homenajes al recién fallecido Fidel Castro, se disparó la demanda de películas, series y documentales en el mercado informal, y con ella se ha recrudecido la ojeriza institucional en contra del producto.

En Centro Habana, el municipio cubano con más habitantes por metro cuadrado, su impronta está presente por todos lados. A las afueras de la panadería La Candeal, dos mujeres hablaban este jueves sobre una telenovela colombiana que llega en una de las 40 carpetas que componen la popular compilación.

"Esta es zona de antenas parabólicas y de paquete" explica un mensajero de Copypack, un local donde se vende el producto confeccionado por Omega. El joven cuenta que desde hace tres semanas ha crecido el número de clientes que llegan "buscando cualquier cosa, con tal de no ver la televisión".

Los distribuidores han evitado incluir en las últimas recopilaciones materiales críticos sobre el expresidente y los populares programas de los canales del sur de Florida. "No hay que meter el dedo en el ojo a la fiera", asegura el empleado.

Se dispara la demanda del producto en el mercado informal, al mismo tiempo que se recrudece la ojeriza institucional en su contra

La cautela de los productores y distribuidores informales no ha evitado que las autoridades renueven su ofensiva contra el más importante competidor de la programación oficial.

Este jueves el diario Juventud Rebelde publicó un artículo sobre el tema, firmado por el periodista Miguel Cruz Suárez y bajo el título El dulce veneno en el hueco del avestruz. El autor reconoce que "miles de cubanos" prefieren los contenidos audiovisuales que se distribuyen en memorias flash y DVD, una práctica que los asoma a "disímiles escenarios de la farándula capitalista".

El reportero señala también los supuestos peligros de que "la ingenuidad cultural" abra las puertas al "huésped de la banalidad y el egoísmo consumista", aunque reconoce que en la Isla ya existen "algunas manifestaciones" de ese flagelo.

Entre los más enconados enemigos del paquete se halla Abel Prieto, ministro de Cultura, y Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ambos se han quejado de la mala calidad del contenido que se consume en paralelo a la parrilla televisiva estatal, al que consideran como "chatarra" y "productos seudoculturales". Prieto alertó recientemente de que el fenómeno podría terminar expandiendo en el país "la frivolidad del colonizado cultural", alguien que "ya renunció al placer de la inteligencia".

Sin embargo, a pie de calle son otras las críticas que ganan más terreno. "El paquete se ha vuelto muy cobarde, ya no lo veo", dice Jonathan, graduado de Historia. Explica que "antes incluía temas más interesantes y controvertidos, pero ahora está un poco light".

Wilfredo y Niurka, un matrimonio residente en la calzada de Monte en La Habana, comparten esta opinión. "Nos decidimos a comprar la antena parabólica porque queremos ver los noticieros y los programas de Miami, que ya no vienen en el paquete", cuenta la esposa. Ambos creen que el compendio "se fastidió, ya está tan controlado como el canal Cubavisión".

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