Béisbol con la venia de los santos

El pelotero Héctor Olivera. (Flickr)
El pelotero Héctor Olivera. (Flickr)

(EFE).- Ahora que, con la venia de santos de la política, los 'gusanos' de Miami compartirán la yuca y los tostones con los 'compañeros' de La Habana, la gran revolución podría ocurrir en el béisbol cubano que desde 1961 reniega del profesionalismo.

El anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos ha dejado a los cubanos de una y otra orilla como a quien gana la lotería y, tras la explosión de júbilo, no tienen idea de cómo usar el premio.

Mientras una parte de los que emigraron a Estados Unidos y durante años fueron calificados de 'gusanos' celebran la posibilidad de tomar en Miami el buen ron Havana Club importado de la Isla, en Cuba ya muchos sueñan con sustituir el insípido refresco Tukola por una Coca Cola fría con hamburguesas de las de verdad.

El asunto del bloqueo económico a Cuba por parte de Estados Unidos deberá superar aún muchas barreras para llegar a su fin, pero si esa traba acaba eliminándose, el béisbol de la Isla experimentará una reforma total.

Cuba, un país donde los niños aprenden a jugar pelota antes que a leer, siempre fue el semillero natural para las Grandes Ligas

Y es que Cuba, un país donde los niños aprenden a jugar pelota antes que a leer, siempre fue el semillero natural para las Grandes Ligas y nadie sabe lo lejos que llegarán los jóvenes talentos cubanos si como en los viejos tiempos tienen el cobijo de las Ligas Mayores, les ponen academias de formación y los miman.

A día de hoy para que un cubano pueda jugar en el mejor béisbol del mundo debe desertar de una delegación o escapar del país y establecerse en una tercera nación para luego tener un permiso de las autoridades estadounidenses y poder firmar su contrato. Además de abandonar a la familia y de ser tratado como traidor, el pelotero soñador debe jugarse la vida en una lancha y son pocos los que dan el salto.

Los que lo hacen, casi siempre llegan cuando ya no son tan jóvenes como le sucedió al portentoso lanzador Orlando 'Duke' Hernández, campeón de la Serie Mundial con los Yanquis de Nueva en 1998, 1999, 2000, o a José Ariel Contreras, quien la ganó con los Medias Blancas de Chicago en 2005, cuando el 'Duke' fue su compañero de equipo.

En los últimos años han llegado más bisoños, incluso en este año el novato de la Liga Americana fue un desertor cubano, José Abreu, y la pregunta es, si con llegadas a cuentagotas los cubanos son capaces de brillar en la Gran carpa, qué sucederá si son contratados de manera masiva y en un proceso ordenado.

Si los legisladores tumban el bloqueo, lo cual está por ver porque los Republicanos no simpatizan con la idea, los peloteros de la isla sentirán que les han quitado el veto de su acceso al firmamento de su deporte y el equipo nacional de Cuba quizás sería por fin la selección de todos los cubanos y no un equipo mutilado.

En boxeo, Cuba ganó la pasada Serie Mundial, con categoría semi profesional, y una apertura daría oportunidades de convertirse en profesionales a los grandes púgiles cubanos, conocidos por su elegancia en el ring, su velocidad y su pegada.

Supersticiosos como son, los cubanos no están seguros de que el acercamiento de esta semana entre Barack Obama y Raúl Castro lo haya provocado la tolerancia de ambos mandatarios, y muchos prefieren asociarlo a un milagro de San Lázaro, el santo más querido de Cuba, que este 17 de diciembre celebró su día.

En todo caso, haya sido idea de los santos de la política o de las deidades de la santería, es cuestión de tiempo para que los radicales calificativos de 'gusano' y 'compañero' sean erradicados del diccionario de la intolerancia cubana al igual que el ingenioso de 'gusañero' aplicado a quienes se fueron de la Isla y viven en terceros países con una mezcla de rojo y azul.

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