La historia terminará en la guarida de los Tigres

Vladimir Baños se anotó el triunfo, Lázaro Blanco el revés y Moinelo su salvado número 16. (Zonadestrike)
Vladimir Baños se anotó el triunfo, Lázaro Blanco el revés y Moinelo su salvado número 16. (Zonadestrike)

Este martes, ocurrió algo parecido a un milagro, además de haber otro admirable juego entre los dos finalistas de esta 55 Serie Nacional. Hasta ahora, ningún equipo que perdiera los tres primeros partidos había logrado después ganar el cuarto y el quinto, como han hecho los Vegueros en una remontada de leyenda en que ha inclinado el marcado a su favor 8 carreras contra 7.

Que esa hazaña la realizara un equipo de la aristocracia beisbolera de Cuba con sobrados blasones, no disminuye su mérito. Se esperaba que fuera una final de victorias repartidas hasta el sexto o séptimo juego, pero no que los Tigres comenzaran con un ímpetu parecido al que demostraron ante Industriales y llegaran a un punto de ratificarse como campeones.

Y no es que Ciego le regalara nada a Pinar, pues se comportó con la agresividad de siempre, intenso y forzando jugadas. Resuelto. Los Vegueros se lanzaron a luchar como quien no tiene nada que perder. Uno de sus refuerzos, Michael González, sirve como ilustración. Tras una oscura temporada, el torpedero ha devenido un asombroso slugger en el play off.

Aunque los Tigres comenzaron anotando, sus rivales empataron 2-2 en el cuarto episodio, para euforia de sus fans en el abarrotado San Luis, que coreaban "¡Te cogió el tsunami!". No cabía más gente ni siquiera en los pasillos. En el inning 5, los locales se fueron adelante 3-2 y ya no perdieron la punta. En el banco, se pusieron las gorras hacia atrás como señal de victoria.

El viernes, en el Cepero, abrirá Yosvani Torres por Pinar y Dachel Duquesne por el 'home club'

Los lanzadores avileños se sucedían uno tras otro y las anotaciones de Pinar no cesaban, mas los Tigres no se dormían. 7-3 en la sexta entrada, 8-3 en la séptima. En la novena, el público ya se ponía también la gorra para atrás. El siempre dispuesto Liván Moinelo vino a controlar la artillería avileña, que llegó a poner marcador de 8-7. "¡Sí se puede!", decía el coro.

Y se pudo. Vladimir Baños se anotó el triunfo, Lázaro Blanco el revés y Moinelo su salvado número 16. La final está ahora 3-2 a favor de los Tigres. El viernes, en el Cepero, abrirá Yosvani Torres por Pinar y Dachel Duquesne por el home club.

"Cumplimos. Vinimos al Capitán San Luis a ganar un juego y lo logramos. Conocemos la calidad de Pinar, pero no podíamos anunciar nuestros planes", declaró luego el mánager Machado: "Los aficionados avileños no deben desanimarse. Ahora jugaremos en nuestro patio y solo necesitamos una victoria".

Sobre la opinión de que su dirección demora mucho a los abridores, explicó: "Tengo que demorarlos, porque ellos son los pitchers que me han traído hasta aquí y no sé cómo pueden venir los más jóvenes. Esos abridores, con Bisset y Cano, son los que han hecho el trabajo y con ellos tengo que morirme".

El director pinareño Jorge Gallardo estaba eufórico: "Hemos realizado una labor titánica. No es nada fácil estar en desventaja por tres juegos y remontar frente a un gran equipo como Ciego de Ávila. Estamos vivos. Ahora, a continuar luchando. Nos ganamos el respeto de la afición y les pedimos que confíen".

Ahora el play off tiene la apariencia que se esperaba y tanto los pinareños como los avileños se sienten alentados con este regreso a la guarida de los Tigres, que promete más espectacularidad aún.

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