El oro verde de los campos cubanos

El aguacate puede convertirse en una importante fuente de ingresos para Cuba por el crecimiento exponencial de su consumo a nivel mundial

El pasado verano el precio del aguacate en la venta callejera llegó a rozar en La Habana los 20 CUP por unidad, el salario diario de un profesional. (CC)
El pasado verano el precio del aguacate en la venta callejera llegó a rozar en La Habana los 20 CUP por unidad, el salario diario de un profesional. (CC)

Un pregón rompió la tranquilidad de la mañana. "¡Aguaaaacate!", gritó el vendedor ambulante mientras pasaba por las calles de Centro Habana. Considerado como el "oro verde" de la alimentación, este fruto podría convertirse en una importante fuente de ingresos para la Isla debido al alza de su consumo a nivel mundial.

Con el deshielo diplomático entre La Habana y Washington, algunos agricultores locales cifran sus esperanzas en exportar el producto hacia Estados Unidos. En 2015 los norteamericanos consumieron cerca de 907.000 toneladas de aguacate, una cifra que duplicó la del año anterior.

El fenómeno no es un caso aislado en EE UU. A nivel internacional el fruto gana terreno y en 2013 se cosecharon 4,7 millones de toneladas de aguacates según la FAO, más del doble que hace dos décadas. México lidera el mercado, con el 80% de la producción mundial, y en el Caribe la vecina República Dominicana recoge unas 290.000 toneladas anuales.

A nivel internacional el fruto gana terreno y en 2013 se cosecharon 4,7 millones de toneladas de aguacates según la FAO, más del doble que hace dos décadas

El pasado diciembre, científicos de la Universidad de Córdoba (España) revelaron que el altísimo poder calorífico de hueso del fruto le otorga "unas propiedades óptimas como fuente de energía térmica equiparable a otros biocombustibles comercializados actualmente". Su hueso contiene un valor medio de poder calorífico de 19.145 megajulios por kilogramo.

En Cuba, el fruto se destina al consumo doméstico y los servicios turísticos, pero no existe una industria para su procesamiento o la extracción de su aceite, muy apreciado en la gastronomía y la cosmética. En la actualidad las autoridades buscan inversionistas para abrir una planta piloto con esos fines, según confirmaron a 14ymedio fuentes del sector.

En el país se mezcla la variedad antillana del aguacate con su pariente guatemalteco y aunque el resultado es un fruto de dimensiones grandes y masa consistente, los especialistas aseguran que tiene un bajo contenido de aceite en comparación con otras variedades.

Los agricultores privados distribuyen sus cosechas entre los mercados de oferta y demanda y los negocios por cuenta propia que han florecido en el país en los últimos años. Unas redes de comercialización donde el valor del producto ha seguido una línea ascendente en los últimos años.

El aumento del turismo ha influido en el desabastecimiento y el aumento del precio de algunos alimentos, entre ellos el aguacate. "Tiene mucha demanda y cuando estamos en temporada es uno de los platos más solicitados, especialmente por los extranjeros", comenta a este diario José Miguel, camarero en un restaurante privado en Santiago de las Vegas.

"Tiene mucha demanda y cuando estamos en temporada es uno de los platos más solicitados, especialmente por los extranjeros"

El trabajador por cuenta propia señala que "es uno de los productos que más ha subido su precio en los últimos años". El pasado verano el precio del aguacate en la venta callejera llegó a rozar en La Habana los 20 CUP por unidad en el caso de los ejemplares más grandes, el salario diario de un profesional. "Ya no se pueden conseguir a 5 pesos a no ser que se busquen directamente en el campo".

Los mercados estatales comercializan el aguacate en libras, a un precio que no supera los 5 CUP, pero por regla general se trata de ejemplares sin madurar y de pequeño tamaño. "Si sales una mañana a buscar uno para comerte en el almuerzo, tienes que necesariamente comprárselo a un carretillero o en un mercado de oferta y demanda", puntualiza José Miguel.

El clima ha contribuido también a la subida de los precios. El año 2016 no fue bueno para la producción de la Persea americana en la Isla. En septiembre pasado el ingeniero agrónomo Emilio Farrés Armenteros, director de la División de Frutales del Grupo Empresarial Agrícola, alertó en la prensa oficial sobre las condiciones climáticas que estaban malogrando su cosecha.

Con la sequía que atraviesa el país, la más intensa del último medio siglo, las lluvias no llegaron a tiempo después de la floración de los árboles. Una situación que se unió al agotamiento de nutrientes en el suelo por la abundante producción de 2015 que llegó a 120.000 toneladas. A finales de 2016 la cifra de aguacates recogidos estaba muy por debajo de las 90.000.

Nancy y su esposo se consideran "aguacateros" de vieja data. En la zona de Jagüey Grande tienen una parcela donde cosechan tres variedades del fruto: Catalina, Wilson y Julio. Esta última les reporta más beneficio porque tiene una cosecha temprana y los árboles son de porte más bajo que las otras. Sin embargo, ambos opinan que "al sabor de un aguacate de Catalina no hay nada que se le compare".

Los agricultores calculan que en un año de buena cosecha pueden sacar de cada árbol entre 3.000 y 5.000 CUP en función de los frutos producidos

Los agricultores calculan que en un año de buena cosecha pueden sacar de cada árbol entre 3.000 y 5.000 CUP en función de los frutos producidos. "Suministramos directamente a varios restaurantes y cafeterías de la zona", cuenta Nancy. Aunque también "pasan muchos compradores al por mayor que los llevan a vender a mercados en La Habana".

La familia aspira a poder comercializar su producto más allá de las fronteras nacionales. Creen que exportar parte de su cosecha les daría "mayores ganancias y la posibilidad de invertir en la finca". Sueñan con alcanzar así los recursos necesarios para "un tractor y una turbina de agua nueva".

Sin embargo, no basta con una flexibilización por parte de Estados Unidos para que el aguacate cubano comience a llegar a la mesa de los norteamericanos. A mediados del año pasado Barack Obama flexibilizó las regulaciones para que los cafetaleros de la Isla vendieran su producto en el país vecino y la respuesta oficial no se hizo esperar por la parte cubana.

Una declaración firmada por dirigentes campesinos de Santiago de Cuba se sumó al rechazo de la alta dirección de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), controlada por el oficialismo, contra las medidas implementadas por la Casa Blanca. Después de eso, ningún productor local ha logrado vender ni un solo grano de café a los posibles clientes estadounidenses.

No obstante, y aunque la exportación sea todavía una ilusión, tener un árbol de aguacate garantiza el sustento económico de muchas familias en la Isla. Un terreno que tenga matas en edad fértil dispara su precio en los sitios de anuncios clasificados, casi como aquellos que contienen un pozo o una vivienda con techo de placa.

Algunos propietarios han elegido vender la cosecha completa de un año. "Esta mata está comprometida y todos los aguacates que hay son para un vecino que me pagó 2.000 CUP"

Algunos propietarios de árboles de aguacate han elegido la modalidad de vender la cosecha completa de un año. "Esta mata está comprometida y todos los aguacates que hay son para un vecino que me pagó 2.000 CUP", asegura Tomás García, vecino de Calabazar al sur de la capital.

Jubilado del Ministerio de la Construcción, el hombre completa su pensión de menos de 20 CUC mensuales con la venta de los sabrosos frutos que salen de su patio. "Un día mi suegra tiró una semilla a la basura, en una esquina, y después nos dimos cuenta que había salido una mata". García sembró la pequeña planta en un mejor lugar y, sin saberlo, estaba haciendo "la mejor inversión de la vida", reconoce ahora.

Aunque nunca se ha planteado exportar su pequeña cosecha, el jubilado cree que "si algo se da bien en este país son los aguacates, que necesitan poco cuidado y pueden sembrarse en cualquier patio". Cuenta que además de comerlo de vez en cuando lo usa para "darle brillo al pelo" y su mujer como mascarilla antiarrugas.

"Si no tengo mucho para comer, solo tengo que cortar en dos un aguacate y deja de ser un plato de pobre para ser de rico", sentencia.

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