Unas 25 compañías vinculadas con Cuba aparecen en los Papeles de Panamá, según ‘El Nuevo Herald’

El diario aporta nuevos detalles sobre las sociedades anónimas creadas por La Habana en paraísos fiscales

El edificio donde está ubicado el bufete Mossack Fonseca del caso Panamá Papers. (EFE)
El edificio donde está ubicado el bufete Mossack Fonseca del caso Panamá Papers. (EFE)

El Gobierno cubano utilizó al bufete panameño Mossack Fonseca para crear sociedades anónimas en paraísos fiscales y realizar operaciones comerciales al margen del embargo estadounidense, de acuerdo con la información contenida en los Papeles de Panamá.

La filtración de documentos por parte del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) del pasado mes de abril reveló un entramado de empresas registradas en Bahamas, Panamá y las Islas Vírgenes Británicas vinculadas a La Habana, cuyos tentáculos llegan hasta el hermano del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, yerno del presidente Raúl Castro y presidente del Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) de las Fuerzas Armadas.

En un reportaje publicado este martes, El Nuevo Herald analiza algunas de las tramas destapadas por los Papeles. El diario asegura que Cuba participaba en la exportación de petróleo ruso a América Latina a través de B.B. Naft Trading S.A, una compañía offshore –es decir, con sede en un paraíso fiscal para evitar la supervisión o las obligaciones fiscales–. Este grupo fue registrado en Panamá por la familia Bassatne, que controla BB Energy, un conglomerado libanés de compañías dedicado al comercio de petróleo y sus derivados. Sin embargo, no aparece en la estructura del grupo de empresas de los Bassatne.

La offshore inició los negocios con Cuba en 1992, suministrando petróleo por azúcar hasta 2001 por unos 300 millones de dólares, con facilidades crediticias con un bajo interés. En 1996, se establece un acuerdo triangular al que se suma Moscú para la entrega de combustible ruso a otros mercados, entre los cuales podría estar Ecuador.

Cuba participaba en la exportación de petróleo ruso a América Latina a través de una compañía 'offshore' registrada en Panamá

La compañía B.B. Naft Trading S.A se mantenía activa en los registros de las compañías extranjeras radicadas en Cuba hasta el pasado mes de abril.

En 2014, BB Energy Group registró a través de un bufete una compañía de responsabilidad limitada en Texas, BB Energy Usa LLC, aunque el embargo hacia la Isla prohíbe que compañías radicadas en Estados Unidos realicen negocios con Cuba, directa o indirectamente, sin la autorización del Departamento del Tesoro o de Comercio.

El accionista de B.B. Naft Trading S.A., Wael Bassatne, argumentó a El Nuevo Herald que, a su juicio, la compañía no habría violado ninguna sanción internacional pues no está registrada en Estados Unidos ni ha establecido relaciones comerciales con este país. Pese a que su nombre aparezca en la página digital del consejo de empresarios libaneses en Cuba como miembro de la junta directiva de B.B. Naft Trading y de BB Energy, Wael Bassatne aseguró al diario que "no hay relaciones, comerciales o financieras entre B.B. Naft Trading S.A. y el BB Energy Group". El empresario dijo que la compañía abrió una oficina en la Isla porque ha sido "residente en La Habana junto a su esposa y tres hijos, todos los cuales nacieron en Cuba" y tienen nacionalidad de ese país.

Los documentos filtrados ponen de relieve el esquema con el que el Estado cubano creaba sociedades offshore para la importación y exportación e inversiones en el extranjero, con la ayuda de Mossack Fonseca.

Por ejemplo, desde principios de los noventa, el Ministerio de Comercio Exterior de Cuba, a través de la Compañía Panamericana S.A., usó a la firma panameña para incorporar varias compañías secretas en Bahamas, Islas Vírgenes Británicas y Panamá, dedicadas a la compraventa de medicamentos, tabaco y alimentos.

Desde principios de los noventa, el Ministerio de Comercio Exterior de Cuba usó a la firma panameña para incorporar varias compañías secretas dedicadas a la compraventa de medicamentos, tabaco y alimentos

El exdirector de Compañía Panamericana S.A., José L. Fernández de Cossío Domínguez, fue embajador de Cuba en Japón y luego estuvo asignado a la embajada en Francia como consejero económico.

Guillermo Faustino Rodríguez López-Calleja, hermano del general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, a cargo de GAESA, ejerció de director de Pescatlan S.A., una compañía relacionada con la actividad pesquera incorporada por Mossack Fonseca en las Islas Vírgenes Británicas. Los nombres de los dueños de la compañía no aparecen en la documentación, aunque el bufete se refería al grupo como una sociedad cubana.

Labiofam S.A., la empresa presidida durante décadas por José Antonio Fraga Castro, sobrino de Fidel y Raúl Castro, también tenía acciones en una sociedad manejada por Mossack Fonseca.

Una fuente anónima citada por El Nuevo Herald aseguró que "el Gobierno cubano comenzó la incorporación de empresas, barcos y aviones en Panamá y otros países para evitar reclamaciones por juicios en cortes estadounidenses y burlar el embargo" para realizar transacciones internacionales en dólares, algo prohibido hasta el pasado mes de marzo.

"Cada vez que se valoraba algún producto en dólares, no se podía hacer porque automáticamente los cheques en dólares provenientes de Cuba eran cancelados porque el dólar es la moneda de la Reserva Federal de EE UU, así que había que decirle al comprador que se pagaría en euros en un banco en España, por ejemplo, y se perdía en la conversión de la moneda", explica la fuente.

El Estado cubano intentó esconder su control sobre las compañías 'offshore' "mediante la creación de otras sociedades anónimas

Los Papeles de Panamá revelan también que el Estado cubano intentó esconder su control sobre las compañías offshore "mediante la creación de otras sociedades anónimas, cuyo único objetivo era aparecer como sus accionistas", explica El Nuevo Herald.

El diario cita el caso de Racuza S.A., que tenía todas las acciones de Euro Foods Ltd (registrada en Bahamas), o Curtdale Investments Ltd, en las Islas Vírgenes Británicas, con las acciones de Ardpoint Company Inc, cuyas subisidiarias eran Altabana S.L. y Promotora de Cigarros S.L., dedicadas a la venta de tabaco en Madrid. Uno de los directores de Curtdale y Arpoint, a partir del 2011, fue Hernán Aguilar Parra, director general del Grupo Empresarial de Tabaco de Cuba (TabaCuba) y antiguo diputado a la Asamblea Nacional.

"Los esfuerzos para esconder la mano del Gobierno cubano tras las compañías secretas muchas veces significaba que funcionarios, abogados y otros empleados estatales podían llegar a aparecer como los beneficiarios efectivos de estas compañías", explica El Nuevo Herald, quien cita a una abogada de Panamericana, Katiuska Peñado Moreno, y un ex consejero comercial en la embajada de Cuba en Londres, Alejandro Gutiérrez Madrigal, como los beneficiarios de 50.000 dólares en acciones de Miramar Investment Corporation Ltd.

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