'Supermartes' cubano: EE UU libera el dólar y La Habana planta nueva ceiba

Una bandera estadounidense ondea en un bicitaxi este lunes en La Habana. (EFE)
Una bandera estadounidense ondea en un bicitaxi este lunes en La Habana. (EFE)

Era un secreto a voces que Estados Unidos aprobaría un nuevo paquete de flexibilizaciones hacia Cuba antes de la visita oficial de Barack Obama. No obstante, las nuevas medidas que amplían el acceso de los cubanos al dólar y las posibilidades de los estadounidenses de visitar la Isla han tomado por sorpresa a algunos, entre ellos a la prensa oficial que dos horas después de hacerse pública la información, aún no había reaccionado.

En las calles apenas empezaba a colarse el rumor de que "los yumas abrieron a los fulas", en alusión a la autorización para usar el dólar estadounidense desde Cuba y a la nueva posibilidad de que los residentes en la Isla mantengan cuentas bancarias en Estados Unidos. En medio de las estrecheces diarias, muchos se aferran a la esperanza de que "el paquetazo de Obama", como lo bautizaba esta mañana un taxista, mejore sus vidas.

Entre las enmiendas que empiezan a provocar mayores simpatías está la posibilidad de que las empresas estadounidenses entablen transacciones "relacionadas con el patrocinio o la contratación de ciudadanos cubanos para que trabajen o se desempeñen en Estados Unidos", una medida que beneficiará a atletas, artistas y otros sectores profesionales.

"Para mi negocio eso viene muy bien porque significa mayor intercambio comercial y probablemente más turistas"

Moisés tiene 39 años y conduce un coche de caballos para turistas en los alrededores del parque Central en La Habana. "Acabo de enterarme porque un cliente lo oyó en la televisión del hotel", comenta a este diario. Graduado en ingeniería mecánica, espera "conseguir una pinchita para ir y venir". "No quiero quedarme de manera definitiva pero sí me interesa ganar algo de dinero y vivir aquí", explica.

En las cercanías de la Plaza de Armas, los libreros solo tienen tiempo para pensar en sus propios problemas. Las autoridades de La Habana Vieja les han advertido de que no pueden quedarse en el lugar entre el 15 y el 23 de marzo. "Todo apunta a que es por la visita de Obama", se queja una vendedora de libros de la década de los años cincuenta y sesenta. A su hija, que trabaja cerca del aeropuerto en una industria de alimentos, también le han dicho que el local estará cerrado hasta que se termine la visita del mandatario estadounidense.

A pesar de las molestias que le ocasiona el asunto y la pérdida de dinero que significa, la librera está contenta por las nuevas medidas. "Al fin buenas noticias, por Dios, porque la verdad es que llevamos tremenda mala racha de problemas", celebra. A su lado está Osmel, un librero que lleva más de una década ofertando su mercancía en el lugar. "Para mi negocio eso viene muy bien porque significa mayor intercambio comercial y probablemente más turistas. Ahora quizás lleguen más verdes al país", especula.

Entre la sociedad civil independiente, las opiniones no han tardado en producirse. El director de la revista Convivencia, Dagoberto Valdés, cree que las nuevas flexibilizaciones son consecuentes "con la política que ha puesto en práctica Washington". Sin embargo, reclama que "en reciprocidad, el Gobierno cubano debiera ahora quitar el impuesto que impuso al dólar con el argumento de las dificultades que existieron hasta hoy".

Manuel Cuesta Morúa, líder del Arco Progresista, también aplaude el gesto. "Esta es una excelente noticia que indica la aceleración del proceso de normalización y permitirá a Cuba una mejor inserción en la economía global", considera. El opositor y coordinador de iniciativas como la campaña # Otro18 cree que aquello de que "el mundo se abra a Cuba implicaba que Estados Unidos se abriera y eso es lo que está sucediendo".

"Van cayendo los castillos de naipes que a lo largo de cincuenta y tantos años el Gobierno construyó para impedir que los cubanos se conectaran al mundo", añade Cuesta Morúa .

La activista  Miriam Leyva considera "oportuno y positivo" que ya los cubanos puedan usar el dólar en transacciones bancarias, pues eso abre a las empresas norteamericanas la posibilidad de comprar en Cuba y además a los ciudadanos cubanos hacer importaciones o exportaciones, no solo los cuentapropistas. "Lo que sí me parece importante es que el Gobierno cubano abra la posibilidad a los cubanos de disfrutar de las nuevas medidas, que no solo sea útil para las transacciones estatales, sino también para las ciudadanas. En fin, que hace falta que esta medida tenga reciprocidad", agrega.

“En reciprocidad, el Gobierno cubano debiera ahora quitar el impuesto que impuso al dólar con el argumento de las dificultades que existieron hasta hoy”

La satisfacción se ha trasladado esta mañana también a los turistas que poco a poco iban conociendo la noticia. Dominic, un fotógrafo alemán que está a la espera de la siembra de la nueva ceiba en El Templete de La Habana, cree que se esperaban noticias como las que se han producido este martes antes de que llegara Barack Obama. "Estoy feliz de estar en La Habana justo en un día histórico, espero que cuando regrese se noten mejorías económicas por una decisión de esa naturaleza", añade.

Un artesano de la calle Obispo decía ignorar si las noticias que llegaban desde Washington serán buenas o malas para Cuba. "Para opinar sobre eso hay que ser economista, pero para mí sería bueno si, ademas que los americanos nos hayan quitado la prohibición de usar su moneda, el Gobierno de aquí deja que circule libremente y que después en las cajas de cambio tenga su valor real".

Sin embargo, el escepticismo también abunda. "Esto no hay quien lo arregle", sentenciaba un señor que, escoba en mano, intentaba quitar las hojas caídas en los alrededores de la estatua de Carlos Manuel de Céspedes, en el centro de la plaza. Cerca de él algunos lanzaban monedas de peso cubano o convertible al hueco donde se sembrará este martes la ceiba de La Habana.

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