¿Estará Ernesto Borges en la lista de presos por liberar?

En el discurso del pasado 17 de diciembre, el presidente Barack Obama anunció, además del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los Gobiernos de Cuba y de Estados Unidos, la excarcelación de "uno de los más importantes agentes de inteligencia que Washington ha tenido en Cuba".

De inmediato los medios de prensa comenzaron a especular sobre la identidad de esta persona, que muchos identificaron como Rolando Sarraff Trujillo. Sin embargo, Ernesto Borges ha sido un nombre también muy repetido en las especulaciones y de él se dice que estará incluido en el más de medio centenar de prisioneros que aún queda por liberar. En las próximas horas o días, esas teorías darán paso a la certeza o a la negación.

La lista de prisioneros aún no ha sido publicada y la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) confirmó este lunes por la mañana que no ha recibido ninguna notificación al respecto. La entidad independiente, que elabora una de las listas de referencia sobre los prisioneros políticos y de conciencia en Cuba, no conoce quiénes serán los beneficiados con el acuerdo entre ambos Gobiernos. Tampoco los familiares de estos prisioneros han sido avisados.

El caso de Borges Pérez es uno de los más sensibles. Fue condenado a la pena de muerte conmutada más tarde a 30 años de prisión, de los cuales ya ha cumplido 17. Hoy en día se encuentra en la difícil prisión Combinado del Este, bajo la acusación de espionaje, así como Sarraff Trujillo, con el que convivió en una celda durante un año en la cárcel de Guanajay. Se especula que la diferencia entre ambos es que Sarraff Trujillo, especialista en criptografía, había sido reclutado por los servicios de inteligencia norteamericanos y que Borges Pérez actuó por su cuenta.

En junio de 1998, Ernesto Borges Pérez intentó hacer llegar un paquete con los expedientes de 26 "agentes carnada" a un funcionario de la Sección de Intereses de los Estados Unidos. Estos agentes habían sido previamente preparados por los servicios de inteligencia cubanos para penetrar en la profundidad de las instituciones de ese país y, en segundo lugar, infiltrar el exilio histórico. Su intento se frustró y la información fue detectada por los servicios de contrainteligencia cubanos.

Dos meses antes de esta acción, que lo llevó a la cárcel, Borges Pérez había comentado a su padre su descontento con el trabajo. Su malestar llegaba al punto en el que quería pedir la baja del Ministerio del Interior. El acceso que tenía a información privilegiada le hizo situarse en contra de las prácticas del Gobierno cubano. En su historial profesional se incluyó el haber participado como analista durante los interrogatorios a los que fue sometido el estadounidense Robert Vesco, sentenciado a 13 años de cárcel en 1996.

La familia de Borges Pérez no puede identificar una variación en sus condiciones de encarcelamiento desde el anuncio del 17 de diciembre

La familia de Borges Pérez no puede identificar una variación en sus condiciones de encarcelamiento desde el anuncio del 17 de diciembre. No obstante, su madre alberga la ilusión de que sea puesto en libertad, ya que recibió la pasada semana una llamada del ayudante del cardenal Jaime Ortega y Alamino. Borges Pérez es católico practicante y ha mantenido contactos con la Nunciatura Apostólica en la Habana.

Hasta el momento no se ha sabido si, de ser liberado, abandonaría el país. La familia ignora cuál será su decisión, aunque quiere que Borges Pérez reconstruya su vida fuera de Cuba. Para mañana estaba programada una visita familiar que fue cancelada, según informa su padre. Esta suspensión ha sido leída con esperanzas por algunos amigos, quienes confían en que en breves horas la larga condena habrá llegado a su fin.

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