La Unpacu cumple cinco años entre logros y críticas

Cinco años puede significar mucho tiempo en Cuba, si de una organización opositora se trata. En el complejo caleidoscopio de grupos y partidos disidentes que componen la sociedad civil de la Isla, muchos están activos apenas unos meses o languidecen en medio de la represión y la ilegalidad. La Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) llega este miércoles a su quinto aniversario con varios de sus objetivos iniciales cumplidos y otros aún pendientes.

Mientras que el Gobierno cubano califica a todos los opositores como "enemigos" de la nación y "asalariados del Imperio", los miembros de la Unpacu han preferido narrarse a su manera. Se consideran "una organización ciudadana y un movimiento social pro democrático y progresista" interesado en "la libertad, la soberanía y la prosperidad". Su epicentro está en la ciudad de Santiago de Cuba y otras zonas del Oriente, aunque también tienen presencia en La Habana.

Organizada alrededor de su líder y cabeza más visible, José Daniel Ferrer, la Unpacu nació en 2011 tras el proceso de excarcelación de los últimos prisioneros de la Primavera Negra de los que el opositor formaba parte. La anterior experiencia de Ferrer en las filas del Movimiento Cristiano Liberación (MCL) resultó vital para la creación de su propia formación política, según ha reconocido en varias entrevistas.

Con el pasar de los años, varios rostros se han destacado en las filas de la Unpacu, como el joven Carlos Amel Oliva, que recién encabezó una huelga de hambre en protesta por los arrestos arbitrarios y la confiscación de varias pertenencias personales. Sin embargo, la Unpacu también ha sufrido, como el resto del país, el éxodo constante de miembros a través del programa de refugiados que ofrece la embajada de Estados Unidos y de otros caminos migratorios.

Al principio fue bastante difícil, porque los mismos vecinos participaban en los actos de repudio, no nos miraban, no nos hablaban", comenta una activista

Entre quienes han decidido quedarse en la Isla, está Lisandra Robert, que nunca imaginó que militaría en una organización opositora. Su futuro era ser maestra, pararse frente a un aula y repasar fórmulas matemáticas y teoremas. Sin embargo, sus estudios en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Frank País García concluyeron repentinamente cuando se negó a servir de agente encubierta a la Seguridad del Estado. La "misión" que le exigían era reportar las acciones de varios activistas de la Unión Patriótica de Cuba, entre ellos dos familiares suyos.

Hoy, Robert es miembro de la Unpacu y, aunque comenzó en el grupo como periodista independiente, con el tiempo ha pasado a atender el tema de los presos políticos. "Al principio fue bastante difícil, porque los mismos vecinos participaban en los actos de repudio, no nos miraban, no nos hablaban". Algo que ha cambiado porque "ahora son los que más nos apoyan", reconoce.

Entre las características que distingue el trabajo de la Unpacu está el uso de las nuevas tecnologías. A través de copias en discos compactos, memorias USB o discos duros externos, los cubanos han visto desde los actos de repudio de los que han sido víctima los opositores hasta las clases sobre uso de herramientas como Twitter que imparten en su sede santiaguera.

"Es la manera de llevar a más personas todo el trabajo que hacemos y ellos lo reciben con amor y un enorme agradecimiento, porque también ahí incluimos noticias que no salen en los medios nacionales", sostiene Robert.

El rostro de Zaqueo Báez se dio a conocer durante la misa que el papa Francisco ofreció en la Plaza de la Revolución de La Habana el pasado mes de septiembre. Junto a otros colegas, el actual coordinador de la Unpacu en la capital cubana se acercó al obispo de Roma y clamó por la libertad de los presos políticos. Este martes ha asegurado a 14ymedio que se siente "muy orgulloso" de pertenecer al movimiento y que ha dedicado "gran empeño" a "los trabajos sociales que se hacen directamente con el pueblo para involucrar a las personas más necesitadas".

José Daniel Ferrer, de visita en Miami, se muestra satisfecho por lo alcanzado y considera que "ya en su primer año la Unpacu era la organización opositora que más activistas tenía en Cuba". La cifra de 3.000 miembros expuesta públicamente ha sido centro de polémicas, como la sostenida entre Ferrer y el periodista cubano radicado en Florida, Edmundo García. En esa ocasión, García le preguntó con ironía: "¿Cuántas personas (de Unpacu) tú me puedes presentar?".

García cuestionó también la procedencia del financiamiento de la organización y señaló al Gobierno de Estados Unidos como la fuente principal, a través del Fondo de Ayuda a la Democracia. Ferrer ha reconocido abiertamente que parte de los recursos provienen de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y los ha catalogado como "generosas contribuciones de cubanos exiliados".

José Daniel Ferrer se muestra satisfecho por lo alcanzado y considera que "ya en su primer año la Unpacu era la organización opositora que más activistas tenía en Cuba"

El exprisionero político Félix Navarro perteneció a la Unpacu, pero dice haberse retirado de ella "sin agravio, sin separación". La considera "la organización más representativa de la oposición al castrismo dentro de la nación cubana". Además, "está en la calle y tiene creado un mecanismo muy positivo desde el punto de vista de la información para sacar de manera inmediata lo que hace a cada minuto".

Para José Daniel Ferrer uno de los más grandes retos es lograr "un liderazgo capaz y comprometido", porque muchos activistas "dispersos en la Isla no hacen un mejor activismo por no contar con un buen liderazgo". La limitación en los recursos como "equipamiento, discos, impresoras y el dinero que hace falta para llevar a más personas el trabajo divulgativo" también lastran la acción de la formación, agrega.

El disidente Manuel Cuesta Morúa considera a la Unpacu como "una de las organizaciones más activas, sobre todo en las protestas no violentas en las calles, poniendo luz y dándole relieve a las demandas de la gente común". Este activismo le ha traído como consecuencia que en abril de este año la cifra de presos políticos pertenecientes a la organización ascendiera a 40 personas.

A la pregunta de si la Unpacu puede permanecer activa sin José Daniel Ferrer en medio del personalismo que ha caracterizado a los movimientos políticos cubanos, él mismo responde sin titubear: "Se ha demostrado de una manera muy clara en mi ausencia".

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