La Aduana se defiende de las quejas y dice “proteger el mercado nacional”

Las quejas de la población han empujado a la Aduana General de la República (AGR) a comparecer nuevamente ante los medios nacionales para explicar las normas para la importación no comercial que regirán a partir del primero de septiembre. En un intento de justificar las medidas, tres altos funcionarios de la entidad han comparecido la mañana del lunes en el primer informativo del día.

Calificadas por el público como "incomprensivas y alejadas de la realidad", las nuevas regulaciones restringen las cantidades de un mismo objeto que pueden entrarse al país, además de aumentar los pagos por la importación de electrodomésticos, bisutería, calzado y demás productos.

Desde hace semanas la noticia ha ido caldeando la opinión pública y la AGR ha debido explicar en repetidas ocasiones las motivaciones para su decisión. En el noticiario de este lunes, los televidentes llamaron y expresaron su inconformidad con lo regulado. Consideraron las normas aduaneras como "obstáculos para el trabajo por cuenta propia".

Las regulaciones de la Aduana se anunciaron a pocos meses que se decretó el cierre de los puntos de venta de productos importados que se extendían por toda la Isla. Se calcula que la prohibición afectó a más de 20 mil vendedores que se ganaban la vida ofertando desde ropa de marca, hasta pegamento instantáneo o esponjas para fregar los platos.

Ni vende, ni deja vender

En la entrevista concedida por la AGR este lunes, Idalmis Rosales Milanés, vicejefa de la entidad enfatizó que se persigue "proteger el mercado nacional", aunque en realidad el beneficiario directo de la nueva legalidad parece ser la red de comercio estatal.

El saldo negativo va al sector privado, que por el momento no tiene acceso a un mercado mayorista para comprar insumos dentro del país ni puede realizar importaciones con carácter comercial. En Cuba hay en estos momentos 471.085 profesionales por cuenta propia en unos 201 oficios.

14ymedio indagó entre consumidores y vendedores para conocer sus opiniones. En el centro comercial Carlos III, el tendero de una boutique que solicitó el anonimato asegura que desde enero las ventas de esa tienda estatal aumentaron luego del cierre de los vendedores particulares. Sin embargo, no ve con buenos ojos la escalada contra este sector, porque "los cuentapropistas tenían más surtido y calidad que aquí. Yo mismo los prefería a ellos".

En la sección de electrodomésticos del mismo mercado, un cajero fue todavía más explícito: "Las ventas sí se ven afectadas por lo que traen los viajeros. Lo que no me parece justo es que el Gobierno se ponga a reprimir, porque al fin y al cabo lo que la gente trae de afuera favorece a la familia cubana".

Nadie parece estar de acuerdo con la normas aduaneras que pronto entrará en vigor. Esta es quizás una de las medidas más impopulares tomadas por el Gobierno de Raúl Castro desde 2008 y hasta la fecha. Incluso quienes no tienen familiares en el extranjero o ellos mismos no pueden viajar se muestran en contra de las restricciones a las importaciones no comerciales.

Entre los motivos para importar ciertos productos al país en el equipaje de los viajeros, están los altos precios que muestran los mercados estatales. Un televisor pantalla plana de 32 pulgadas cuesta en un mercado de la red minorista más de 600 CUC, mientras en Miami se puede comprar el mismo producto por un tercio de ese valor.

En una tienda de equipos para el hogar, un posible comprador mira el alto costo de una batidora y exclama: "Si este país vive un cruel y genocida bloqueo, entonces por qué no dejan a la gente que rompa el bloqueo por su cuenta". La pregunta se queda flotando en el aire y arranca algunas risillas entre los otros clientes del lugar.

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