“Ellos nos tienen miedo a nosotros”

Armando Ávila, deportado desde Ecuador, ha pedido asilo político en la embajada de Estados Unidos

Armando Ávila y su esposa, Yurisleisy Pérez Calzada. (Facebook)
Armando Ávila y su esposa, Yurisleisy Pérez Calzada. (Facebook)

Antes de salir de Cuba, Armando Ávila se dedicaba a la mecánica automotriz con especialización en sistema de frenos, en Ciego de Ávila. En diciembre de 2015, tomó un vuelo hacia Ecuador con la intención de alcanzar la frontera entre México y Estados Unidos para acogerse a la Ley de Ajuste cubano. El pasado 9 de julio fue regresado a la fuerza a La Habana en un grupo de 29 cubanos deportados por el Gobierno de Rafael Correa.

Ávila, de 45 años, conversó con 14ymedio vía telefónica este lunes y aclaró que no se siente un deportado ni un repatriado, "sino un secuestrado". El migrante, que quiso mantener bajo discreción su actual paradero, recordó que "las leyes de Ecuador consideran que ninguna persona es ilegal y solo pueden deportar a quienes hayan cometido un delito".

Un día después de la deportación de Ávila, llegó a la Isla un nuevo grupo de 46 cubanos también repatriados desde Ecuador. Las autoridades de la Isla aseguraron en una nota que las deportaciones fueron realizadas "con total apego a lo establecido en la legislación de ambos países y en las normas internacionales vigentes para este tipo de situación".

Sin embargo, Ávila sostiene que había presentado su caso "ante una audiencia jurídica y faltando un día para que se conociera la sentencia" fue detenido. "A las 2 y 40 de la madrugada nos quitaron todas nuestras pertenencias, fui esposado y montado en un avión militar que nos llevó desde Quito hacia la provincia de Esmeralda y de allí a Cuba", explica.

A pocas horas de llegar a La Habana supo que en la audiencia fue declarado inocente, lo cual significa que no existían "motivos para la deportación", insiste. De ahí que considere haber sido víctima de una revancha o "una contravención política" motivada por haber expuesto en Ecuador "la realidad que se vive en Cuba".

Considera haber sido víctima de una revancha o “una contravención política” motivada por haber expuesto en Ecuador “la realidad que se vive en Cuba”

El deportado regresó a La Habana , pese a que la nota oficial sostenga que "la totalidad" de las personas fueron llevadas a sus "provincias de origen". Sin embargo, su esposa, Yurisleisy Pérez Calzada, no fue deportada y sigue en Ecuador.

Ávila asegura temer por su vida. "Al llegar al aeropuerto internacional José Martí en La Habana nos estaba esperando una brigada de agentes antimotines, varios policías y un gran número de altos oficiales del Ministerio del Interior".

Recuerda que el grupo recibió un tratamiento como si sus integrantes fueran "terroristas". "De ahí nos repartieron por provincias y nos dijeron que esperáramos, que luego seríamos contactados para determinar nuestra situación", dice.

Los abogados defensores de los migrantes cubanos en Ecuador denunciaron este lunes la violación del habeas corpus que habían presentado para evitar la repatriación. Los juristas han cuestionado la constitucionalidad de la medida, porque la Carta Magna del país reconoce desde 2008 la "libre movilidad humana".

A la queja sobre posibles vulneraciones de la legalidad se le suman acusaciones contra la policía ecuatoriana por actuar de manera violenta contra los cubanos retenidos en el centro de detención hotel Carrión y la Unidad de Flagrancia.

Ávila destinaba este lunes a comenzar los trámites en la embajada de Estados Unidos para "pedir asilo político", al sentir que no le queda "otra opción" y asegura sentirse temeroso de represalias. "Tengo miedo, porque me doy cuenta que ellos nos tienen miedo a nosotros".

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