De eso no se habla

Fidel Castro en enero de 2014
Fidel Castro en enero del 2014

A punto de cumplirse las dos semanas del regreso a Cuba de los agentes de inteligencia presos en Estados Unidos, sigue estando pendiente el encuentro de "Los Cinco" con el expresidente cubano Fidel Castro.

La ausencia de un hecho no suele ser noticia en los medios. Sin embargo, si el clímax de un evento no llega a ser narrado se vuelve muy llamativo. Brilla por su ausencia. Cuando los consumidores de información siguen una competencia deportiva, dan por sentado que se enterarán de quiénes fueron los triunfadores; si durante largos capítulos han seguido una telenovela, creen tener derecho a saber quién era realmente el padre de la muchacha y si se enfrentan a un filme policiaco, llegan hasta al final para conocer la identidad del criminal.

No obstante, la "no noticia" sigue embargada en el viejo limbo del secretismo periodístico. Micrófono en mano varios reporteros de la prensa oficial han rodeado más de una vez a los tres agentes liberados recientemente. Ellos han cantado en conciertos, se han puesto el uniforme de deportistas, han repartido besos y abrazos frente a las cámaras de la televisión nacional y a nadie se le ocurre hacerle la más elemental de las preguntas: "¿Ya se encontraron con Fidel?" o al menos "¿Cuándo lo van a ver?".

De eso no se habla y llega el momento en que el silencio se vuelve obsceno y hasta ridículo, especialmente cuando se nota el esfuerzo por no mencionar "la soga en la casa del ahorcado". Lo peor de todo es que "el innombrable" sigue siendo omnipresente y cada vez que se le alude parece que ahora sí lo van a decir y el espectador se queda con las ganas.

La desaparición del sexto protagonista de esta saga se hace extensiva a otro asunto de mayor trascendencia. Al anunciado restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos le falta un ingrediente esencial, la opinión de Fidel Castro. La ausencia de su beneplácito pudiera restarle legitimidad al anuncio hecho por su hermano, el general presidente, a menos que se diga con suficiente claridad que está incapacitado para opinar o que ya no es necesario contar con su aprobación.

Lo correcto sería salir de dudas antes de que se concrete la normalización.

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