Duro revés para Obama

Mary Burke, que ha perdido contra su rival republicano en Wisconsin, fue una de las pocas candidatas que hizo campaña con Barack Obama. (CC/Flickr)
Mary Burke, que ha perdido contra su rival republicano en Wisconsin, fue una de las pocas candidatas que hizo campaña con Barack Obama. (CC/Flickr)

(Con información de EFE).- El apoyo de los votantes hispanos a los demócratas en contiendas claves y reñidas no impidió, ayer martes, el claro triunfo de los republicanos en el Senado estadounidense. El voto hispano tampoco le alcanzó al candidato demócrata a la gobernación de Florida, el estado electoralmente más "indeciso" de la nación, donde el republicano Rick Scott ganó la reelección.

El Partido Demócrata recibió un esperado correctivo en los comicios legislativos, arrastrado por un mapa electoral favorable a los republicanos y por la caída en picado de la popularidad del presidente Barack Obama.

Apenas habían cerrado los primeros colegios electorales en la costa este, cuando ya los recuentos más tempranos le daban la victoria al líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, quien hace unas semanas, según las encuestas, veía peligrar su reelección por Kentucky.

Si bien no había duda de que los conservadores se harían de nuevo con la Cámara Baja, los demócratas no habían totalmente perdido la esperanza de mantener la mayoría en el Senado gracias a un puñado de estados en los que las batallas se prometían ajustadas, pero no pudo ser.

El escenario más probable era el que finalmente tuvo lugar, dada la fuerte tendencia conservadora de los estados en juego en la Cámara Alta como Montana, Dakota del Sur, Luisiana o Virginia Occidental, indicó John Fortier, experto en Ciencia Política.

"Las elecciones de mitad de mandato tienden a ir en contra del partido que está en la Casa Blanca (...). No esperamos que el partido del presidente gane escaños, esperamos siempre que pierdan algunos y, aunque el presidente no aparezca en la papeleta, sí lo hacen sus políticas", dijo Fortier en declaraciones a periodistas.

Las sorpresas han llegado de la mano de las derrotas demócratas en algunos de los gobiernos estatales que siempre han sido "azules", como Maryland o Massachusetts, así como la gobernación crucial de Florida, que ha caído, por un estrecho margen, también en manos conservadoras.

Los latinos respaldaron a los candidatos demócratas en Carolina del Norte, Georgia, Colorado, Kansas e Illinois, según datos preliminares divulgados el martes por Latino Decisions, que realizó un sondeo a cerca de 5.000 votantes de origen hispano.

Según la encuesta, los hispanos prefirieron votar a los demócratas a pesar de su frustración con Barack Obama por la falta de una reforma migratoria.

Los hispanos mantienen un 34% de apoyo al partido del Gobierno frente al 16% que opta por los republicanos

Los datos evidencian -según el sondeo- que los hispanos mantienen un 34% de apoyo al partido del Gobierno frente al 16% que opta por los republicanos.

En el caso de Georgia, donde no fue necesaria una segunda vuelta como se preveía, los latinos apoyaron en un 69% a la demócrata Michelle Nunn, quien sin embargo perdió ante el republicano David Perdue, quien solo tuvo el 29 % del respaldo latinos.

Algunos de los estados más reñidos, como Colorado, donde viven importantes minorías latinas, también terminaron por teñirse de "rojo republicano", quizá porque los demócratas subestimaron el impacto de las frustraciones provocadas por la falta de una reforma migratoria.

Aunque se desconoce todavía el número de votantes latinos que acudieron a las urnas y sus preferencias generales de voto en el país, "Latino Decisions" preveía que cerca de 7,8 millones de electores hispanos fueran a las urnas, un 17,8% más que en 2010.

El control total del Congreso por los conservadores no tiene por qué implicar un viraje radical

Los resultados de los comicios de este martes otorgan a los republicanos la mayor victoria conservadora durante la era Obama, y lejos queda ya aquel 2008 en el que aupados por la esperanza de su candidatura, la Obamanía, el Congreso pasó por completo a manos de los demócratas.

Al mandatario le quedan dos años en el Despacho Oval en los que deberá trabajar por encontrar puntos de consenso con los conservadores para avanzar en su agenda, y previsiblemente hará uso de su poder ejecutivo para lograr aquellos en los que no converja.

Sin embargo, como subraya Fortier, el control total del Congreso por los conservadores no tiene por qué implicar un viraje radical en la estrategia del Legislativo respecto a las políticas impulsadas desde la Casa Blanca, sobre todo teniendo en cuenta la polarización que ya ha experimentado el Capitolio en los últimos años.

"No vamos a ver un gran cambio en ese sentido", añade el experto.

Lo más preocupante para la Administración Obama, advierte, serán los nominaciones pendientes para los cargos del Gobierno, entre los que destaca el del Fiscal General, que se ha quedado en el aire tras la renuncia de Eric Holder y que, sin un Senado demócrata, difícilmente complacerá los deseos del mandatario.

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