Pan de pita en la sartén

Pan de pita
Pan de pita

¿Cuántas veces no hemos tenido deseos de comer un buen pan? Sobre todo en esos días en que regresamos de la panadería frustrados por haber comprado un producto poco fresco, mal cocinado o insípido, muy lejano a lo que reclama nuestro paladar. En esos casos, es mejor hacer ese alimento universal en casa, sin siquiera encender el horno. El resultado será mucho más sabroso que lo ofertado en el cualquier mercado en moneda nacional o en las dulcerías en pesos convertibles.

Se trata del conocido pan de pita, plano y muy popular en la zona del mediterráneo, pero que hoy acercaremos a nuestras mesas en una versión aplatanada a estas latitudes. La experiencia culinaria será tan gratificante como el momento de comerlo. Para lograr hacer unos diez panecillos, necesitamos los siguientes ingredientes:

- 2 tazas de harina blanca

- 1 taza de agua

- 1 cucharadita de levadura en polvo

- 1 cucharadita de sal

- 1 cucharadita de aceite o mantequilla

Procedemos a mezclar todo en un recipiente hasta que la masa quede homogénea y no se pegue en las manos. Después de amasar durante unos cinco minutos, deberá dejarse fermentar por espacio de una hora, tapando la vasija con un paño y colocándolo en un lugar fresco y oscuro.

Cuando el proceso haya concluido, hay que sacar la masa y ponerla sobre una superficie ligeramente enharinada, hacer con ella un cilindro regular y dividir en diez piezas de igual tamaño. Cada una la amasaremos hasta darle la forma de una pequeña bola y las dejaremos reposar cinco minutos más.

Con un rodillo o una botella vacía, las aplanaremos hasta conformar unos discos que no superen los 20 centímetros de diámetro y poco más de un milímetro de grosor. La masa tiene que quedar homogénea, sin huecos ni bultos.

Se pone a calentar entonces una sartén gruesa, que podemos tapar para que conserve el calor y a la que opcionalmente le agregaremos una cucharadita de aceite o mantequilla. Después colocamos la torta de harina en la sartén a fuego moderado y se mantiene la tapa no más de 60 segundos. Al destapar veremos que la masa se ha hinchado y procederemos a girarla con una espumadera. Otro minuto más de calor y habremos terminado.

Al sacarlo de la sartén, se recomienda guardar el pan en un paño para que no se seque demasiado y se endurezca.

Estos panecillos rústicos, que recuerdan la manera más primigenia y tradicional de hacerlos, se pueden cortar en el centro y comer junto a cremas, mantequilla, miel, conservas de frutas y muchas otras combinaciones. Podremos disfrutar así del sabor de un pan fresco y sencillo, hecho con nuestras propias manos.

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