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A la tercera va la vencida

Opinión

Nos hallamos al borde de la explosión de una nueva revolución. Y a quien no le guste esta palabra, que la sustituya por cambio radical, que es, justamente, lo que no hubo en Venezuela

Cacerolazos en La Habana recogidos en redes sociales. / Archivo/ Captura
Ariel Hidalgo

10 de marzo 2026 - 09:07

Miami/Analizando la situación actual de Cuba, diría que jamás ha sido tan certera esta frase famosa: “Nunca es más negra la noche que cuando va a amanecer”. Y no lo digo debido a alguna declaración hecha por los representantes de la gran potencia angloamericana. Algo semejante se dijo de Venezuela tras la captura de Maduro y todavía estamos esperando los primeros signos de democracia, pues hasta hoy el legítimo presidente electo y la indiscutible líder de la oposición siguen exiliados. Pero parece que eso no importa siempre que la espuria heredera del dictador Maduro, actúe según los intereses del poderoso interventor.

Cuando digo que estamos cerca del final es por los claros indicios en los últimos días en la actitud de la población con sus protestas en numerosos barrios de La Habana y otras ciudades, señales de que ya el proceso comenzado hace más de cinco años con las manifestaciones multitudinarias de aquel 11 de julio en varias ciudades del país, está muy cerca de terminar, porque se trata de la etapa pre-revolucionaria que antecede a la explosión final. Nadie podrá acallar las protestas, con cacerolas o sin ellas, que seguirán produciéndose como ensayos previos al gran día en que todas las calles del país se inunden de pueblo con un clamor de libertad.

En otras palabras, nos hallamos al borde de la explosión de una nueva revolución. Y a quien no le guste esta palabra, que la sustituya por cambio radical, que es, justamente, lo que no hubo en Venezuela, ni tampoco, por supuesto, en los altos mandos del Gobierno cubano, algo que el propio secretario de Estado de esa nación dijo hace poco durante su viaje a Alemania: “La Revolución Cubana se acabó hace muchos años”. Fue muy certero, porque aquella quedó fosilizada en el 68, cuando, tras despojar a terratenientes y capitalistas, despojaron también al propio pueblo.

¿Qué pasará entonces en Cuba con un partido/Estado ha llevado al país a un desastre total y que, en consecuencia, ha creado las condiciones perfectas para justificar una invasión extranjera?

¿Qué pasará entonces en Cuba con un partido/Estado ha llevado al país a un desastre total y que, en consecuencia, ha creado las condiciones perfectas para justificar una invasión extranjera?

Más de una vez nos hemos visto en una situación semejante, como el intento de Martí de preparar una guerra para adelantarse a Estados Unidos, quien aprovechó muy bien, en 1898, el pretexto de la tiranía española; o en 1933 cuando el embajador americano, Sumner Wells, fingiéndose un intermediario entre Machado y los grupos revolucionarios que lo combatían, logró, mediante la amenaza de intervención, que los militares dieran un golpe para poner en su lugar a alguien fiel a los intereses del vecino poderoso. Sin embargo, eso no impidió que esos grupos continuaran luchando hasta que veintitrés días después alcanzaron el poder. Y cuando el primer barco del Norte entró a la Bahía de La Habana y cuatro de los cinco pentarcas elegidos por los revolucionarios renunciaron, el quinto, Ramón Grau San Martín, se mantuvo firme: “¡A mí me tienen que colgar con todos los honores!”. Y fue elegido presidente en medio del clamor ensordecedor de una muchedumbre que hizo retroceder a los barcos interventores.

Pero aquella revolución fue luego traicionada en 1934, con el auspicio de otro embajador de la misma potencia extrajera, por el hombre que ella había elevado del anonimato al generalato. No obstante, de esa revolución surgieron los principios de una Constitución y de un espíritu nacional que pusieron a Cuba en el primer lugar de Latinoamérica en muchos renglones, hasta que el mismo que la traicionó una vez, puso fin, con un golpe militar en 1952, a aquel proceso de paz y grandes logros para abrir el camino violento de dos tiranías que nos condujeron hasta este presente trágico.De estos dos ejemplos de nuestra historia debemos aprender para seguir adelante a pesar de opresores e interventores. Nos sobran héroes y heroínas para fundar la patria que soñó el Maestro.

A la tercera va la vencida. Cuba se levantará de sus cenizas, y volverá a ser el asombro del mundo por su prosperidad y libertad.

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