Los primeros decretos de la nueva Cuba

La típica foto frente al Capitolio es casi obligatoria para los visitantes que llegan a la capital cubana, porque son justamente los edificios de la época republicana los que siguen conformando el rostro que identifica a esta ciudad, en lugar de los toscos bloques de concreto o los lujosos hoteles de las últimas décadas.
El pueblo no puede esperar a la formación institucional de un congreso legislativo integrado por diputados elegidos democráticamente o una asamblea constituyente. (14ymedio)

Con la crisis cada vez más profunda de la representatividad popular de la dictadura cubana y una gobernabilidad a punto de colapsar, va a llegar un momento en que un vacío de poder requiera la constitución de una Junta Cívica integrada por personas que se han ganado el respeto de la población por su trayectoria de lucha a favor de la libertad y la democracia. Por ejemplo, entre otros, Guillermo Coco Fariñas, Luis Manuel Otero Alcántara y José Daniel Ferrer, estos dos últimos, actualmente encarcelados.

En una situación semejante, la tragedia humanitaria que atraviesa el pueblo no puede esperar a la formación institucional de un congreso legislativo integrado por diputados elegidos democráticamente o una asamblea constituyente, sino que desde el primer día se deberán tomar medidas de urgencia para paliar la situación, en espera de ser posteriormente ratificadas o, si es el caso, derogadas, por las instituciones correspondientes que luego se constituyan.

En la época del internet y las redes sociales, la participación del mayor número de ciudadanos aportando sus opiniones en un diálogo nacional no solo es posible, sino indispensable

En la época del internet y las redes sociales, la participación del mayor número de ciudadanos aportando sus opiniones en un diálogo nacional no solo es posible, sino indispensable. Y para comenzar a estimularlo, hago válido el derecho que tenemos todos para proponer lo que considero las primeras medidas más vitales e importantes de cumplimiento inmediato en lo que no sería una reforma más, sino una revolución democrática radical, para el logro de dos objetivos fundamentales en lo económico: estimular las fuerzas productivas y mejorar el nivel de vida de los sectores sociales más desfavorecidos. Y dos más en lo político: asegurar el disfrute de todos los derechos y libertades fundamentales.

  1. Un llamamiento a toda la población a iniciar una era de paz y reconciliación. Nadie debe ser objeto de represalia por el solo motivo de haber sido miembro o integrante de organizaciones progubernamentales durante la dictadura.
  2. Disolución del actual Consejo de Estado y de la Asamblea Nacional.
  3. Liberación de todos los encarcelados por motivos políticos, los cuales se calculan en 1.753 personas.
  4. Poner fin a las potestades del Partido Comunista de Cuba en todo lo concerniente a los asuntos del Estado, incluyendo las estructuras económicas.
  5. Disolución de la policía política, en particular el Departamento de Seguridad del Estado y la DGI (Dirección General de Inteligencia) y creación de un departamento de investigación anticorrupción y contra el crimen.
  6. Derogar las leyes del Código Penal violatorias de los derechos y libertades de los ciudadanos, como propaganda enemiga, asociación ilícita o desacato, y el decreto 370, más conocido como "Ley Azote", que restringe la libertad de expresión, así como abolir la pena de muerte.
  7. Abolición de la obligatoriedad del Servicio Militar. Todos los reclutas podrán abandonar de inmediato sus unidades militares.
  8. Creación de un Comité de la Verdad que tenga acceso a los archivos de Seguridad del Estado e investigue a fondo casos graves de violaciones de derechos humanos, como los crímenes del río Canímar, el hundimiento del remolcador 13 de Marzo y el caso de Bahía Honda.
  9. Las personas culpables de otro tipo de violaciones menos graves deberán ser indultadas a cambio de confesar sus faltas y pedir perdón a las víctimas.
  10. Buscar el financiamiento de créditos para poner fin a la crisis energética.
  11. Creación de Consejos de trabajadores en los centros y empresas productivas del Estado con potestad de supervisar e incluso reemplazar a las administraciones que consideren corruptas o ineptas, así como asegurar que cada trabajador reciba periódicamente una prima porcentual de acuerdo con las ganancias obtenidas.
  12. Reducir los impuestos a los productores agropecuarios y pagar sus productos a precio de mercado.
  13. Traspasar la mayor cantidad posible de vehículos de carga controlados por el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas al transporte agropecuario y priorizar en esta rama el suministro de combustibles.
  14. Convertir las Fuerzas Armadas en cuerpos de paz en apoyo a la ciudadanía en casos de emergencia.
  15. Rebajar los costos de las licencias e impuestos de los trabajadores por cuenta propia, y extender lo más posible los renglones y servicios a los que puedan dedicarse, entre ellos, profesores particulares y consultorios médicos privados.
  16. Desviar recursos de los presupuestos del Ministerio del Interior, del Ministerio de las Fuerzas Armadas y del que se empleaba en propaganda, para crear comercios mayoristas de instrumentos de trabajo, materia prima y otros medios de producción para trabajadores agropecuarios y cuentapropistas.
  17. Ofrecer tierras hasta hoy controladas por el Estado a todos los ciudadanos que quieran hacerlas producir con la opción posterior de convertirse en propietarios.
  18. Incentivar en lo posible las inversiones del exterior, en particular de cubanos residentes en el extranjero, sobre todo aquellas que se destinen a las ramas del transporte y la construcción de viviendas.
  19. Iniciar un proceso de sustitución de las energías fósiles por las renovables, como paneles solares y el uso del bioetanol para el transporte automotriz.
  20. Convocar elecciones para seleccionar a los representantes del pueblo encargados de redactar y aprobar una nueva Constitución.

Todas estas medidas serían factibles de poner en práctica, con el resultado, en poco tiempo, no solo de acabar con el desabastecimiento de la población y el aumento del valor del peso cubano, sino, incluso, de recaudar recursos suficientes para otras que llevarían al país a la prosperidad y la estabilidad social. Por ejemplo, subir los salarios de maestros, profesores, médicos y otros profesionales, aumentar las pensiones de los jubilados, poner los servicios de los hospitales de atención a la población al nivel de los que se han estado empleando en el turismo de la salud, establecer ministerios de asistencia social y de protección del medio ambiente, así como bancos en todas las provincias para el otorgamiento de microcréditos a nuevas microempresas, y estimular la capacitación y el desarrollo de nuevas tecnologías en los campos de la cibernética y la robótica.

A todos aquellos que pongan en duda que medidas como estas llevarían a Cuba a convertirse en el país más próspero del continente, les digo: nos veremos dentro de diez años.

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