La foto prohibida
Generación Y
Antes que limpiar la esquina de Factor y Conill, las autoridades prefieren impedir que alguien la retrate
La Habana/A los empleados del almacén estatal en la calle Factor y Conill, de Nuevo Vedado, les han orientado que tapen con sacos la cerca alrededor de la esquina. La orden busca impedir que los vecinos saquen fotografías de la inmensa montaña de basura que cada semana crece en el lugar, teniendo como fondo el busto de José Martí y la bandera cubana que se ubican en los jardines del centro de acopio de productos, destinados al mercado racionado. Sin embargo, desde las alturas de mi edificio puede verse el tríptico que conforman el Apóstol, la estrella solitaria y los desperdicios.
La escena tiene algo de teatro bufo y de comedia involuntaria. Mientras los sacos se han colgado con diligencia, como si se tratara de una operación de seguridad nacional, las moscas siguen entrando y saliendo sin pedir permiso, y el olor a descomposición sube por las ventanas con una puntualidad que ya quisiera el transporte público. La basura, indisciplinada y testaruda, no entiende de orientaciones ni de cortinas improvisadas.
Uno pensaría que el problema es la loma de desechos, pero parece que no. El verdadero enemigo es la foto. La imagen que circula por WhatsApp, que se cuela en las redes sociales y que desmiente el discurso oficial parece ser la mayor preocupación de funcionarios y burócratas.
Desde los balcones de nuestro edificio, la vista se ve completa: la escultura de una cabeza, a la que lleva un camino de piedras que nadie recorre, las franjas azules con su triángulo rojo y, a pocos metros, un cordón de bolsas rotas, cartones húmedos y restos de plástico que se desparraman cubriendo la acera. Un monumento involuntario a la desidia. Un altar donde la patria convive con el abandono.
Las apariencias son tan importantes para este régimen que es capaz de gastar tiempo, energía y recursos en tapar una imagen e impedir un encuadre, antes que usar esos medios para limpiar la ciudad y evitar las enfermedades que se propagan desde estos vertederos al aire libre. Al final, no se trata de eliminar la basura, sino de esconderla. Como tantas otras cosas en este país.