Ladrones de recuerdos

Una práctica que se repite con frecuencia en los allanamientos que lleva a cabo la Seguridad del Estado en casas de activistas, opositores y periodistas independientes es, justamente, incautar fotografías y videos personales. Cargan con esa única imagen de la abuela que estaba sobre la repisa, con la instantánea del cumpleaños del nieto y la filmación de aquellos primeros pasos que dio la bebé en la sala de la casa. Como si quisieran que, al arrebatarle la memoria de su pasado, la persona quedara sin sustento emocional y sin raíces emotivas.

Recuerdo que hace unos años conversé con una Dama de Blanco que, entre los objetos personales que más lamentaba haber perdido durante el registro policial a su casa en marzo de 2003, estaban las fotos de su boda. Aquella madrugada de la Primavera Negra en que arrestaron a su esposo, ella perdió las únicas imágenes que tenía de ese momento tan especial en el que intercambiaban anillos, cortaban el cake y se besaban frente a la cámara. Nunca se las devolvieron, aunque aquellas fotos nada aportaban a la acusación que le hizo la fiscalía a su marido y que lo llevó a la cárcel por más de siete años.

Ahora, leo este texto de Kata Mojena y compruebo que en los allanamientos del lunes pasado contra varias viviendas de activistas de la Unión Patriótica de Cuba se ha repetido el mismo modelo represivo, la misma absurda confiscación de efectos privados, de recuerdos familiares e imágenes que no tienen ningún valor policial, pero que cuentan con una incalculable importancia para el ser humano. La estrategia sigue siendo la misma: quitarle a la persona lo que la hace persona; reducirla al presente; eliminar todos esos elementos emocionales que la completan; arrebatarle el testimonio de lo que ya no pueden quitarle como experiencia vivida. En fin, adueñarse también de su historia.

Por suerte, ahora están las redes sociales para denunciarlo con inmediatez y no hay que esperar largos años para que el mundo se entere, para que las reacciones de rechazo se hagan oír y el escarnio público caiga sobre esos "ladrones de recuerdos" que -de tantas tropelías pasadas y presentes que han cometido- han terminado por tenerle un profundo pánico al futuro.

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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []

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