El Estado cubano ve en SNet un peligro que debe ser eliminado

Esta red es capaz de convertirse en un canal de comunicación alternativo fuera del control del Gobierno

Una red como SNet, por su mismo diseño y funcionalidad tiene una alta capacidad de adaptación ante la caída o clausura de una o varias de sus partes, pues tumbado un nodo los demás pueden reorientar las antenas. (EFE)
Una red como SNet, por su mismo diseño y funcionalidad, tiene una alta capacidad de adaptación ante la caída o clausura de una o varias de sus partes, pues tumbado un nodo los demás pueden reorientar las antenas. (EFE)

En Cuba nada se hace o se mueve si no es para asegurar en el poder a los que lo han ejercido por 60 años, y parte fundamental de esas acciones es precisamente mantener el control de la información. Con la llegada de internet se debilita en cierta medida ese control; no obstante, con la asesoría de China y Rusia ya se trabaja en elevar y perfeccionar los niveles de censura; claro está, con la infraestructura tecnológica con que cuentan en la actualidad no pueden conseguir los mismos resultados de esos países, aunque siguen trabajando con ese objetivo.

Internet, además de difundir información, es también un medio de comunicación y, en este caso en particular, SNet funciona como una versión rudimentaria de internet. Analicemos ahora el potencial peligro que representa para los que mandan en Cuba y qué antecedentes deben haber tomado en cuenta para llegar a la conclusión de que es una amenaza para ellos.

Con el empeoramiento de la situación en Cuba, que podría calificarse de acelerado en los últimos tiempos, el peligro de un estallido social no es algo a ignorar, el Gobierno lo sabe

Hasta el momento, SNet se ha centrado en juegos online, el intercambio de materiales y ejercer como canal de comunicación con sus salas de chat y servicios de mensajería. Sus administradores han puesto especial cuidado en mantener un código de conducta que no los convierta en foco de atención para las autoridades, un compromiso comprensible cuando de supervivencia se trata, pero que no constituye garantía alguna de compromiso y/o fidelidad incondicional al sistema. De ahí las periódicas incautaciones de equipos que les han efectuado las autoridades, como para hacerles ver que saben que existen y que deben "portarse bien". De este modo todos han convivido con esas normas, hasta la fecha.

Con el empeoramiento de la situación en Cuba, que podría calificarse de acelerado en los últimos tiempos, el peligro de un estallido social no es algo a ignorar, el Gobierno lo sabe mucho mejor que la gente y, lo que es más importante, se prepara para eso. Entre los planes de contingencia para una situación de esa índole está el bloqueo total de internet; cosa extremadamente fácil, pues existe un solo proveedor de servicios, Etecsa, en manos del Estado. De esta manera se garantiza que no salga ni entre información de lo que pueda estar sucediendo, mientras que, por otra parte, esa misma empresa es la encargada de las comunicaciones telefónicas y demás servicios asociados, por lo que igualmente puede detener el tráfico de todos aquellos números previamente seleccionados o de zonas completas del país sin inconveniente ninguno, amén de bloquear cualquier mensaje que contenga determinadas palabras o patrones.

Estas acciones que describo ya se han llevado a cabo de forma reducida o muy concreta hacia determinadas personas molestas para el régimen, por lo que pensar que no van a ser utilizadas a gran escala es pecar de ingenuos. Dicho esto, si no se sabe lo que está pasando y la gente no puede comunicarse y coordinarse entre sí, cualquier posible estallido social puede ser más fácilmente controlado y reducido.

Analicemos ahora qué ha pasado en otros países que han sufrido estallidos sociales en la era post-internet; en particular las llamadas Primaveras Árabes. En la mayoría de los casos se trata de países con un grado mucho mayor de penetración de internet y con más de un proveedor de servicios. Al producirse las protestas callejeras, coordinadas y emitidas al mundo por internet, la reacción de los gobiernos, en todos los casos, pasó por pedir a los proveedores el bloqueo de sus servicios, cosa que acataron algunos, pero otros no, lo que permitió a la gente continuar comunicándose y reportando los sucesos, mientras que muchos jóvenes con dominio de las tecnologías crearon redes alternativas para la conexión de aquellos que habían sufrido la interrupción del servicio.

Para la creación de esas redes, inalámbricas casi en su totalidad, se utilizaron los mismos tipos de equipos que hoy utiliza SNet para sus enlaces, tanto entre sus nodos como a nivel local. Con esto se lograron dos objetivos: difundir al mundo lo que estaba sucediendo y asegurar las comunicaciones para coordinar las acciones de los manifestantes. Visto de esta forma, la capacidad de mantener el acceso a internet y las comunicaciones en Cuba, en una situación como la antes descrita, es igual a cero, pues todo pasa por un solo punto, bajo control absoluto del Estado. Sin embargo, una red como SNet, por su mismo diseño y funcionalidad, tiene una alta capacidad de adaptación ante la caída o clausura de una o varias de sus partes, pues tumbado un nodo los demás pueden reorientar las antenas y dirigir su tráfico a través de otros aún en servicio, con lo que se mantiene cumpliendo su función, a pesar de experimentar cierto deterioro de la calidad del servicio; eso sin contar la posibilidad de crear nuevos nodos con otros equipos.

He ahí la razón de que en la nueva ley, los enlaces tengan necesariamente que hacerse a través de Etecsa, única forma de garantizar que puedan ser bloqueados de inmediato cuando alguien lo decida

En el estado actual de cosas, al Gobierno le resulta prácticamente imposible seguir prohibiendo la importación de equipos inalámbricos domésticos y ha decidido aprobar su entrada, con lo que la entrada de los mismos, con lo que routers y puntos de acceso estarán finalmente mucho más disponibles con lo que el último eslabón de la conexión final entre internet o una red alternativa y el usuario queda resuelta, es por ello que a donde necesitan apuntar entonces es a la infraestructura de esas redes alternativas, que en este caso es SNet o cualquier otro nombre que adopte en otros lugares del país. He ahí la razón de que en la nueva ley, los enlaces tengan necesariamente que hacerse a través de Etecsa, única forma de garantizar que puedan ser bloqueados de inmediato cuando alguien lo decida.

En resumen, que SNet es capaz de convertirse en un canal de comunicación alternativo fuera del control del Gobierno, en el marco geográfico en que opera. Además, con la conexión de uno o varios de sus nodos a internet por medio de enlaces satelitales, es capaz de rebasar el espacio local e integrar su tráfico en la red mundial.

El hecho de que hasta hoy no haya sucedido no implica que sea imposible y eso asusta, y mucho, a los que detentan el poder, sobre todo cuando cada vez resulta más sencillo desde el punto de vista técnico. Si algunos piensan que este escenario que describo es ilógico, irrealizable, imposible, altamente improbable o catastrofista, está en todo su derecho, pero tengan por seguro que este es el tipo de análisis bajo el que se creó esa nueva legislación; pueden estar seguros también que nada quisiera más que estar equivocado para que SNet logre sobrevivir al desafío que enfrenta.

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Nota de la Redacción: El autor de este texto prefiere no revelar su identidad y nos ha pedido que firmemos con el apodo que usa en las redes sociales.

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