Díaz-Canel da por muerta la industria azucarera en Cuba si no se cambia el modelo

Ante la escasez anunciada, se habla de resucitar el trapiche para producir raspadura y 'melao' de caña

El central 14 de julio, de Cienfuegos, fue uno de los pocos que cumplió el plan de la última zafra. (Trabajadores)
El central 14 de julio, de Cienfuegos, fue uno de los pocos que cumplió el plan de la última zafra. (Trabajadores)

Tras dos zafras azucareras que dejan el mismo titular –la peor de la historia en Cuba–, Miguel Díaz-Canel se sentó el sábado ante el sector en pleno a anunciar un cambio en el modelo de una industria que no levanta cabeza.

Sin embargo, la novedad más bien pasa por "diversificar" y dedicar la caña a todo tipo de cosas, desde la energía al alcohol y los alimentos, algo similar –a juzgar por lo que resume la prensa oficial– a lo que la empresa embotelladora de Ciego de Ávila, Ember, dijo la semana pasada estar realizando: a falta de refrescos, alquilan parqueos o hacen mermeladas y vasos para sobrevivir.

El azúcar, según las autoridades, está garantizado para los cubanos, pero por si faltaran a su compromiso, la prensa oficial ya está dando ideas. Un columnista de la provincia de Granma, Eugenio Pérez Almarales, explicó en la edición impresa de La Demajagua las muchas opciones que ofrecen los derivados de la caña de azúcar, descritos por el redactor como "una mina invisible, a la vista".

El azúcar, según las autoridades, está garantizado para los cubanos, pero por si faltaran a su compromiso, la prensa oficial ya está dando ideas

En su nota, Pérez Almarales propone volver la mirada a la raspadura y al melao de caña y describe cómo obtener estos productos que aprovechan la utilidad de los trapiches de caña.

Lo que está en duda es si la materia prima está garantizada. En su discurso del sábado, Díaz-Canel dijo cosas tan inquietantes como que si la zafra no se planea con mayor racionalidad "en dos zafras no habrá caña para hacer azúcar en Cuba". El mandatario recordó un dato estadístico estremecedor: la industria nacional lleva desde 2012 incumpliendo el plan previsto "y cada zafra en los últimos años da menos producción de azúcar", destacó.

El gobernante se remitió al principio de los tiempos –los de la Revolución, porque antes, como recordó, incluso en la familia de Fidel Castro fue "eminente y virtuosamente azucarera"– para explicar que la culpa de los problemas del sector la tiene EE UU "que lo ha hecho con toda intención, porque ellos saben lo que significa la agroindustria azucarera para nuestro país", dijo, evitando recordar que las mayores zafras se dieron en los años 70 y 80, cuando el subsidio soviético dio alas al producto.

"El azúcar no puede seguir siendo —ni ya lo será— el fin en sí mismo", dijo Díaz-Canel, tras cifrar definitivamente la zafra 2021-2022 en 480.000 toneladas "en números redondos", poco más de lo calculado el mes pasado por 14ymedio, que las situó en 473.720 toneladas, lejos aún de las 500.000 que necesita el país solo para cubrir sus necesidades y que, sin duda, forzarán a una importación más cara que nunca, por las condiciones económicas internacionales.

El dirigente cubano reivindicó la fabricación de azúcar, pero pidió que se produzcan más alcoholes, más rones, más electricidad y más derivados, más comida, y "más de todo lo que pueda hacerse"

El dirigente cubano reivindicó la fabricación de azúcar, pero pidió que se produzcan más alcoholes, más rones, más electricidad y más derivados, más comida, y "más de todo lo que pueda hacerse", para lo que instó a los directores de las empresas del sector a usar el ingenio y desarrollar ideas que les permitan obtener más ingresos, todo ello utilizando las famosas baterías de 43 medidas para fortalecer la empresa socialista, las 63 medidas del sector agropecuario y las 93 del agroindustrial azucarero.

"Para recuperar las potencialidades que tiene el sector hay que pensar y actuar de otra forma. Las soluciones están fuera del modelo que rige el país", señala el economista cubano afincado en Valencia Elías Amor en su blog Cubaeconomía. Para el experto, el gran problema es el de siempre, la propiedad de la tierra. "Si la tierra no se explota de forma adecuada, de nada sirve entretenerse con el aprovechamiento óptimo de las semillas de caña y sus variedades: el uso de las biofábricas, con la aplicación de los resultados biotecnológicos en la caña de azúcar y otras consideraciones", resume, algo que, además, no requiere de ninguna inversión.

Díaz-Canel, sin embargo, se entretuvo de nuevo en que el "bloqueo" ha ido pasando lenta factura al sector y se ha llegado a tener muy poca caña pero a mantener altas expectativas de producción de azúcar, lo que desemboca en el fracaso de los planes, además de la desmotivación general. A esto se añade lo que él llama un proceso de "involución tecnológica", que son las constantes roturas de los centrales que impiden un rendimiento óptimo.

"Las reparaciones cada vez fueron más incompletas, más malas, y (ahora) estamos en un momento en el que casi no reparamos bien ningún central, casi ninguno tiene balance de recursos, (pero a pesar de ello también) seguimos con un voluntarismo tremendo, tratando de hacer una zafra que desde que la planificamos sabemos que es imposible cumplir", admitió.

Por eso, advirtió, la próxima zafra será más modesta –aunque no adelantó cifras– y solo se hará en los centrales que estén en condiciones. El pasado año, solo el Melanio Hernández, de Sancti Spíritus; el 14 de Julio, de Cienfuegos; y el Boris Luis Santa Coloma, de Mayabeque, cumplieron los planes de molienda previstos. En ese mismo tiempo se debe ir recuperando plantaciones, diversificando y reparando de forma paulatina, agregó.

"Las reparaciones cada vez fueron más incompletas, más malas, y (ahora) estamos en un momento en el que casi no reparamos bien ningún central"

Díaz-Canel recordó que el sector azucarero no es solo tener el producto en la mesa, sino que 180.000 personas viven directamente del sector y 700.000 de manera indirecta. "Los centrales han sido y son la vida de los bateyes azucareros", sostuvo.

Además, indicó que las prioridades para este año son intentar sembrar más caña, demoler las de cañas viejas o de mal rendimiento para el azúcar y emplearlas en energía, alcohol o guarapo, formar al personal, diversificar las producciones y mejorar las comunidades agrícolas y bateyes, además de desarrollar la mecanización.

"Lo que sí le importa al pueblo es que haya alimentos, eso sí le importa al pueblo; que haya carne, que haya grasas, que haya huevos, que haya granos, que haya ropa, que haya zapatos; es decir, que haya medios para vestirse, calzar, educarse (...) para eso, lo que hay es que producirlos" dijo, tras hablar de cambios y modernidad, usando un discurso de Fidel Castro del año 1961.

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