La flamante planta de Mathisa en Cuba no puede repartir medio millón de "íntimas"

La prensa oficial reconoce problemas de distribución por falta de combustible

En las nuevas instalaciones de Mathisa se fabrican miles de paquetes de almohadillas sanitarias que, sin embargo, no llegan a las usuarias. (Escambray)
En las nuevas instalaciones de Mathisa se fabrican al mes 72.000 paquetes de almohadillas sanitarias que, sin embargo, no llegan a las usuarias. (Escambray)

La fábrica de almohadillas sanitarias del monopolio estatal Mathisa tiene "una recepción de lujo, oficinas con el confort requerido, baños y taquillas impecables y un comedor que semeja al mejor de los restaurantes", pero en sus almacenes se acumulan 432.000 paquetes de "íntimas" que no llegan a las cubanas por la falta de reparto.

El diario Escambray dedica este domingo un reportaje a La resurrección de Mathisa, un texto acompañado de varias fotografías en el que no escatima elogios a la culminación de las obras iniciadas en 2018 en la planta, ubicada en Sancti Spíritus, que han permitido la renovación de sus instalaciones.

Siete párrafos para explicar cómo son las instalaciones, la "moderna maquinaria" y la nueva organización del trabajo con la que se fabrican al mes 72.000 paquetes de almohadillas sanitarias que, sin embargo, no llegan a las usuarias.

"Hasta tanto no se retiren por parte del cliente, resultará imposible continuar el ritmo productivo y, por tanto, se nos afectan los procedimientos económicos, como son el pago de adeudos a proveedores y la liquidación de nuestras cuentas, entre otros", dice Mireya Gómez Saya, directora de la planta, al final del artículo.

Las almohadillas sanitarias que fabrica Mathisa abastecen fundamentalmente, a través de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Emcomed)

Las almohadillas sanitarias que fabrica Mathisa abastecen fundamentalmente, a través de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Emcomed), las farmacias de Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey; aunque a veces envía a otras zonas de la Isla.

Gómez Saya sostiene que ha habido problemas puntuales de abastecimiento de materias primas, pero que esta no es la mayor de las dificultades. Sus palabras corroboran ahora la versión obtenida por 14ymedio a través de una trabajadora de la fábrica Pétalos, que atribuyó a la distribución la escasez de las "íntimas" en Cuba el pasado febrero: "Ellos vienen a recoger aquí para repartir en las farmacias. En la producción no hay ningún problema, es en el transporte de ellos, que creo que no tienen combustible", reveló a este diario.

Los hechos fueron confirmados por una trabajadora de Emcomed, que sostuvo que había "afectaciones con el transporte".

Los problemas se acumulan desde octubre, cuando las farmacias de La Habana dejaron de recibir este producto de primera necesidad y que se vende a través del mercado racionado. La situación no era exclusiva de la capital. En Santiago también apremiaba la escasez. "Las mujeres están poniéndose rellenos de pampers. El otro día vi a unas cuantas comprando pañales, cosa que me llamó la atención, y luego supe que eran para convertirlos en íntimas", contó una joven a este diario.

Entre las cubanas hay constantes críticas hacia su poca capacidad de absorción, sus incomodidades, la burda factura final e incluso la falta de pegamento

En Cuba, cada mujer de entre 10 y 55 años recibe a través del mercado racionado, por 1,20 pesos, un paquete mensual con 10 "íntimas" de la marca Mariposa y fabricado por el monopolio estatal Mathisa. Se trata de un producto con muy mala imagen, no solamente porque no llegan al público sino por su calidad. Entre las cubanas hay constantes críticas hacia su poca capacidad de absorción, sus incomodidades, la burda factura final e incluso la falta de pegamento para adherirse a la ropa interior.

En Cienfuegos y Ciego de Ávila se dieron los mismos casos de falta de distribución. En esta última provincia, incluso, la televisión cubana alertó de los problemas que se producían, porque aun las 10 almohadillas sanitarias que presuntamente garantiza el Estado son insuficientes atendiendo a las recomendaciones médicas de cambiarlas cada cuatro horas.

En cambio, el mercado negro tiene una gran variedad de productos -desde almohadillas y tampones a las copas menstruales-, con precios que duplican o triplican los de las propias tiendas en divisas.

Nada se ha resuelto en los cinco meses que han pasado desde la nota de 14ymedio y nueve desde que el producto empezó a faltar y los paquetes siguen estando lejos de sus consumidoras.

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