La Cancillería cubana, muy preocupada por la campaña de EE UU contra la resolución sobre el embargo en la ONU
Cuba
El vicecanciller acusa a Marco Rubio de "intimidar, chantajear y prometer zanahorias a Gobiernos de todas las latitudes”.
Madrid/Al despliegue diplomático de EE UU para sumar apoyos contra la resolución anual que presenta el régimen cubano en la ONU pidiendo el fin del “bloqueo” se sumó este miércoles una parte del exilio en Miami. Organizaciones de la oposición, apoyadas por activistas y ex presos políticos presentaron en la ciudad una iniciativa denominada Llamado de la oposición prodemocrática cubana a los Gobiernos del mundo libre y democrático en la que piden el voto en contra de la propuesta castrista.
“Durante décadas, el régimen comunista cubano ha utilizado esta votación anual para presentarse internacionalmente como víctima de una agresión extranjera y desviar la atención de su propia responsabilidad en la profunda crisis política, económica, social y humanitaria que padece nuestro país”, dice el texto.
El documento intenta desmontar la existencia de un bloqueo por parte de EE UU y acusa al régimen cubano de haber gestionado de manera nefasta flujos de dinero y materias primas recibidas durante décadas desde la Unión Soviética y Venezuela. Además, toma los datos del comercio bilateral entre La Habana y Washington –autorizado por exenciones o al sector privado, según el caso– para negar que existan limitaciones y citan, expresamente, los envíos de combustible, que se pueden realizar –solo desde Estados Unidos– desde este enero y en ocho meses alcanzaron un valor a 231,74 millones de dólares.
“Durante décadas, el régimen comunista cubano ha utilizado esta votación anual para presentarse internacionalmente como víctima de una agresión extranjera y desviar la atención de su propia responsabilidad"
Otro de los argumentos del exilio es el envío de ayuda humanitaria que el Departamento de Estado ha coordinado durante este año con la Iglesia católica para distribuir por la Isla. Este donativo comenzó con una partida de nueve millones de dólares prometidos tras el paso del huracán Melissa en octubre de 2025 y ha seguido con otra de 100 millones más en el marco de la crisis actual. Ambos han sido aceptados por el régimen, aunque acusando de “hipocresía” a Washington, al que culpó de “aplicar medidas coercitivas draconianas” mientras anuncia “sopa y latas de comida para unos pocos”.
Los promotores del texto, entre los que destaca José Daniel Ferrer –quien situó en casi 1.000 las firmas de adhesión recogidas hasta este miércoles–, piden que continúe la política de sanciones contra los actuales dirigentes cubanos a la vez que se aumenta la ayuda humanitaria fuera de los canales gubernamentales. Pero su verdadero foco está en la petición que lanza a la comunidad internacional para que el próximo 28 de octubre vote en contra de la resolución presentada por Cuba entre el 27 y ese mismo día ante la Asamblea General.
“No otorguen al régimen cubano un respaldo político que posteriormente pueda utilizar para su propaganda y ocultar la ausencia de libertades dentro de Cuba”, dice el documento, que menciona explícitamente a los Gobiernos de la Unión Europea, Reino Unido, Canadá, Noruega, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y las democracias latinoamericanas para que “voten en contra (...) o, como mínimo, se abstengan”.
La cita se alinea con el mensaje transmitido por Marco Rubio al presidente salvadoreño Nayib Bukele el martes en una llamada telefónica en la que, entre otros asuntos, le pidió el voto de su país contrario a la resolución cubana. Para el secretario de Estado, "el régimen cubano no llevará a cabo las reformas que el pueblo merece mientras crea que la comunidad internacional está de su lado".
Solo un día antes, Rubio había hablado con Abelardo De la Espriella, y aunque el contenido de esa conversación se desconoce, todo indica que pidió a su nuevo socio regional apoyo para la fecha señalada.
Estas informaciones han llevado a reaccionar al régimen cubano, que este miércoles se pronunció mediante su canciller, Bruno Rodríguez. “El secretario de Estado de EE UU, nervioso y ansioso frente a otra nueva derrota en Naciones Unidas, está presionando y chantajeando a jefes de Estado y Gobierno de varios países para que cambien su voto contra el bloqueo en la Asamblea General de la ONU”, escribió en su cuenta de X.
“Con sus reiteradas mentiras y nuevas acciones intenta silenciar el acto de castigo colectivo que comete contra el pueblo cubano y hacer cómplice de esa barbarie al resto de la comunidad internacional”, añadió en su post.
“Con sus reiteradas mentiras y nuevas acciones intenta silenciar el acto de castigo colectivo que comete contra el pueblo cubano y hacer cómplice de esa barbarie al resto de la comunidad internacional”
El vicecanciller, Carlos Fernández de Cossío, fue aún más lejos y lamentó que, “en el año de mayor reforzamiento de la guerra económica”, EE UU busque “culpar al agredido, desacreditar a la víctima e intentar así cambiar una posición que la comunidad internacional ha sostenido histórica e inconfundiblemente en rechazo al bloqueo económico”. Además, agregó que Rubio “anda zancaneando de país en país y llamando por teléfono a mandatarios en desesperado esfuerzo de intimidar, chantajear y prometer zanahorias a Gobiernos de todas las latitudes”.
A finales de septiembre, un documento obtenido por Associated Press y confirmado por varios funcionarios a la agencia reveló que el Departamento de Estado de EE UU tenía planes para imponer “controles más estrictos” a los funcionarios cubanos que viajaran a Naciones Unidas para la votación de la resolución, aunque esto no tiene implicaciones prácticas, ya que la delegación permanente de La Habana en Nueva York es una de las más numerosas, con 47 funcionarios, según la ONG Archivo Cuba.
El régimen cubano ha logrado históricamente el apoyo de la Asamblea a esta resolución, siendo su mejor año 2016, cuando no obtuvo ningún voto en contra y el texto salió adelante con solo dos abstenciones, la de EE UU e Israel –que siempre han votado lo mismo–. Desde entonces, y aunque el respaldo sigue siendo abrumador, la pérdida de votos es visible. En 2025, la propuesta salió adelante con 165 votos a favor, siete en contra y doce abstenciones, el peor resultado hasta la fecha, que este año será casi con certeza mucho peor.