China sustituye a la canadiense Sherritt como principal operador en la explotación del níquel en Cuba

Níquel

La multinacional ha suspendido sus actividades en Moa ante la falta de combustible, mientras Pekín, primer comprador del mineral, invierte en la modernización de la industria

El deterioro de Sherritt en Cuba se debe tanto al desplome del precio internacional del níquel como al creciente lastre financiero de sus operaciones en la Isla.
El deterioro de Sherritt en Cuba se debe tanto al desplome del precio internacional del níquel como al creciente lastre financiero de sus operaciones en la Isla. / Radio Angulo
14ymedio

12 de abril 2026 - 10:00

La Habana/La crisis energética cubana ha abierto un vacío en una de las industrias más sensibles del país y China se mueve para ocuparlo. Mientras la canadiense Sherritt ha suspendido operaciones en Moa por la falta de combustible, el Gobierno cubano exhibe la llegada de tecnología china a la planta Comandante Ernesto Che Guevara como una señal de continuidad en un sector que lleva años operando al límite. Lo que está en juego no es solo una inversión puntual, sino un reacomodo del peso externo en la explotación y comercialización del níquel cubano.

La prensa oficial presentó esta semana el montaje de un sedimentador de origen chino en el área de lixiviación y lavado de la planta de Moa, en Holguín, y lo enmarcó dentro de un programa de modernización tecnológica. No informó cuánto costó el equipo, quién lo fabricó, bajo qué condiciones se adquirió ni cuánto aumentará la eficiencia del proceso. En Cuba, las inversiones industriales estratégicas suelen anunciarse como gestos políticos antes que como proyectos sometidos a escrutinio público.

El dato nuevo cobra relieve porque llega en el momento más delicado para Sherritt en años. En febrero de 2026, la compañía canadiense informó que había reducido o detenido actividades en Moa debido a las restricciones de combustible y advirtió que una paralización prolongada encarece y complica cualquier reinicio. Sherritt mantiene su participación en la empresa mixta Moa Nickel S.A., pero la crisis operativa ha reducido su peso visible sobre el terreno y ha dejado al descubierto la fragilidad de un modelo demasiado dependiente de importaciones, energía subsidiada y estabilidad logística.

En 2024, China fue el principal destino de las exportaciones cubanas de “nickel mattes” y otros productos intermedios de níquel, con 53,1 millones de dólares

En ese contexto, China aparece cada vez menos como un socio lejano y cada vez más como el respaldo práctico que necesita La Habana para sostener la industria. No se trata, al menos por ahora, de una sustitución societaria formal de Sherritt. Se trata de algo más gradual y acaso más importante. Pekín gana influencia allí donde la canadiense pierde capacidad de maniobra, sobre todo como comprador del mineral, proveedor de equipos y actor dispuesto a sostener una relación estratégica con una industria que Cuba no puede dejar caer.

China lleva tiempo ocupando un lugar central en ese engranaje. En 2018 Cuba aspiraba a producir más de 50.000 toneladas anuales de níquel y cobalto combinados. La producción de la planta Ernesto Che Guevara se exportaba principalmente a China, mientras la de Pedro Soto Alba, operada en asociación con la canadiense Sherritt, se enviaba a Canadá. China era, al menos para una parte importante del níquel cubano, el principal mercado de destino.

Los datos comerciales más recientes del Observatory of Economic Complexity refuerzan esa tendencia. En 2024, China fue el principal destino de las exportaciones cubanas de “nickel mattes” y otros productos intermedios de níquel, con 53,1 millones de dólares, por delante de Países Bajos, con 35,4 millones. La cifra confirma que el vínculo con Pekín ya no puede describirse como complementario. En una parte clave del negocio, China es hoy el comprador más importante.

La relación entre ambos países en este sector, sin embargo, no empezó ahora. El antecedente más ambicioso se remonta a 2004, cuando Cuba y China firmaron 16 acuerdos de cooperación que incluían una promesa de inversión superior a los 500 millones de dólares para completar una planta de ferroníquel abandonada en el oriente del país. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), ese paquete contemplaba además el suministro de 4.000 toneladas anuales de níquel a China entre 2005 y 2009 y la creación de una empresa conjunta para explorar y desarrollar depósitos minerales. Como ha ocurrido tantas veces en la economía cubana, la distancia entre el anuncio y el resultado fue considerable. Luego se reconoció que el proyecto de Camarioca terminó saliendo de la órbita de China Minmetals.

Sherritt no ha desaparecido del mapa, pero la combinación de crisis energética, parálisis productiva y dependencia externa ha debilitado su protagonismo inmediato

En declaraciones a 14ymedio, el empresario William Pitt ha vinculado el deterioro de Sherritt en Cuba tanto al desplome del precio internacional del níquel como al creciente lastre financiero de sus operaciones en la Isla. En abril de 2024 advirtió que una tonelada métrica de níquel cotizaba en 17.439 dólares, muy por debajo de los 23.894 dólares de un año antes, y sostuvo que esa caída estaba obligando a las mineras a recortar inversiones en Cuba. Un año después, al comentar el informe anual de la compañía, subrayó que aunque en 2024 Sherritt extrajo 30.331 toneladas de níquel y 2.206 de cobalto, sus ingresos cayeron a 109,9 millones de dólares, un 29% menos que en 2023. 

En mayo de 2025, además, la empresa registró una pérdida de 40,6 millones de dólares en el primer trimestre, mientras su producción de níquel bajó de 3.597 a 2.947 toneladas, sus ventas de níquel retrocedieron de 87,8 a 75,7 millones de dólares y el Estado cubano mantenía congelado el pago de unos 107 millones de dólares que debía a la canadiense. Para Pitt, detrás de esas pérdidas no hay solo un mal ciclo de precios, sino una combinación de apagones, escasez de combustible, caída de la demanda mundial, falta de personal y el deterioro general del socio estatal cubano. 

Sherritt no ha desaparecido del mapa, pero la combinación de crisis energética, parálisis productiva y dependencia externa ha debilitado su protagonismo inmediato. China, en cambio, afianza el suyo por una vía menos visible y más eficaz. Compra, suministra equipos, sostiene la cooperación y se coloca en el centro de una industria que el Gobierno cubano necesita preservar para obtener divisas. Según el USGS, los productos minerales representaron cerca de un tercio de las exportaciones cubanas en 2023, una proporción demasiado alta como para permitir que el níquel se hunda sin auxilio externo.

La instalación del sedimentador no rescata por sí sola la industria ni equivale a una gran ola de inversión. Pero sí funciona como síntoma. En el momento en que la canadiense frena y el Estado cubano no puede sostener con recursos propios la modernización integral del sector, China ocupa el espacio disponible. 

También te puede interesar

Lo último

stats