La minera Sherritt para sus operaciones en Moa por la falta de combustible

Cuba

"Se desconoce el plazo para la reanudación de las entregas", dice el gigante canadiense, que calcula tener reservas de materia prima hasta mediados de abril

Mina de níquel en Moa, Holguín, operada por Sherritt International.
Mina de níquel en Moa, Holguín, operada por Sherritt International. / Cubadebate
14ymedio

17 de febrero 2026 - 10:52

Madrid/La empresa canadiense Sherritt anunció este martes que suspende sus actividades en Cuba por la falta de combustible. “La corporación prevé pausar las operaciones mineras y poner la planta de procesamiento en espera durante la próxima semana, durante la cual se realizarán las actividades de mantenimiento planificadas”, dijo el gigante minero en un comunicado, refiriéndose a las minas de níquel y cobalto que la firma opera en Moa, Holguín.

La decisión se ha tomado, explica, tras haber recibido “una notificación de que las entregas de combustible planificadas para Moa no se cumplirán y se desconoce el plazo para la reanudación de las entregas”.

Sherritt asegura que la medida no está teniendo “un impacto inmediato” en la refinería que opera en Fort Saskatchewan, en la provincia canadiense de Alberta, que continúa produciendo níquel y cobalto “terminados para la venta”. La compañía calcula que tiene materia prima suficiente hasta aproximadamente mediados de abril.

A la vez, afirma que las operaciones que llevan a cabo con Energas –las plantas de Boca de Jaruco, Puerto Escondido y Varadero, entre Mayabeque y Matanzas– “continúan según lo previsto sin ningún impacto”.

La minera concluye que "espera poder proporcionar una proyección actualizada para 2026 una vez que tenga mayor certeza sobre la cadena de suministro"

Aunque en el comunicado intenta alejar el alarmismo, Sherritt denota la preocupación al reconocer que “está evaluando las opciones disponibles para mantener las operaciones y prolongar la producción en Moa y Fort Saskatchewan, a la vez que implementa medidas para preservar y maximizar la liquidez”. Entre estas medidas está pedir financiación.

La minera concluye que “espera poder proporcionar una proyección actualizada para 2026 una vez que tenga mayor certeza sobre la cadena de suministro y los plazos para la reanudación completa de las operaciones en su mina e instalaciones de procesamiento en Moa”.

Hace menos de un mes, la empresa anunció sus resultados de 2025, muy por debajo no solo de los del año anterior sino de las previsiones que se había marcado, e indicaba, en una nota corporativa, encontrarse trabajando con su socio en la Isla, la estatal Energas, en una “reestructuración operativa integral” en las minas de Moa, al analizar las “adversas condiciones operativas” en Cuba.

“Nuestros esfuerzos buscan fortalecer la productividad y la confiabilidad de las operaciones de la mina en medio de una mayor incertidumbre geopolítica y, en última instancia, allanar el camino para que obtengamos el máximo beneficio de nuestra expansión”, decía en sus propias palabras Peter Hancock, nombrado director interino de la compañía el pasado 8 de diciembre en lugar de Leon Binedell, quien se había desempeñado como director ejecutivo (CEO) los cuatro años anteriores.

Desde su nombramiento, señalaba Hancock, había trabajado con el Estado cubano “en una reestructuración operativa integral en Moa para abordar los desafíos que observamos en 2025 y apoyar el retorno a un rendimiento operativo consistente en el yacimiento”. La división de energía de la empresa, aseveraba, “demuestra lo que se puede lograr con mejoras operativas enfocadas, con nuestros dividendos duplicándose este año hasta los 26 millones”. Y prometía: “Aplicaremos la misma disciplina operativa en Moa para replicar ese éxito en los próximos años”.

Si ya en el segundo trimestre de 2025, la compañía reportó pérdidas multimillonarias –de los 51,4 millones de dólares del mismo período del año anterior a 43,7 millones–, los resultados globales del año pasado siguieron la misma tónica. Sherritt esperaba extraer entre 31.000 y 33.000 toneladas de níquel el año pasado, pero solo logró 25.240, lo que supone casi un 17% menos que lo conseguido en 2024. De cobalto, preveía sacar 3.300 toneladas y sin embargo se quedó en 2.729 al cierre del ejercicio, cerca de un 15% menos en la comparativa interanual.

La empresa citaba entre los principales problemas que afrontó la planta de Moa en 2025 la falta de insumos, los retrasos, los prolongados apagones que afectan a toda la Isla y los efectos del huracán Melissa.

Aquel comunicado se emitió justo antes de que el asedio se recrudeciera, con la amenaza de imponer aranceles a quienes suministren petróleo a la Isla

“Sherritt está monitoreando activamente los recientes acontecimientos geopolíticos regionales y trabajando estrechamente con su socio en la sociedad mixta para anticiparse y responder a riesgos potenciales”, agregaba la compañía el mes pasado, en clara alusión a la crisis energética que se avecina en Cuba a raíz de la intervención de Estados Unidos en Venezuela, el pasado 3 de enero, que se saldó con la captura de Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, y la persecución en el Caribe de petroleros sancionados.

Aquel comunicado se emitió justo antes de que el asedio se recrudeciera, con la amenaza – vía orden ejecutiva firmada por Donald Trump– de imponer aranceles a quienes suministren petróleo a la Isla. Esto supone, en cualquier caso, la puntilla para un negocio en declive.

Tal y como advirtió a 14ymedio William Pitt, el gigante canadiense está en apuros, y necesita del combustible importado para poder trabajar las minas de níquel y cobalto que opera en Moa, la base económica de esa compañía.

“Una compañía que era la mejor inversión extranjera que ha tenido Cuba”, observaba el empresario estadounidense, a cuya familia expropió el régimen múltiples propiedades mineras en 1960. El propio Pitt adelantaba a este diario el desastre económico que estaba viviendo Sherritt, cuyas plantas eléctricas y pozos de gas, operados en cooperación con Energas, habían producido hasta ahora “los más confiables y mejor manejados servicios energéticos” del país.

A ello asociaba, de hecho, el cambio de su cúpula directiva. “Sherritt ha perdido tanto dinero que está sufriendo una revolución entre sus accionistas en Canadá”, decía el empresario al referirse a la sustitución de Binedell por Hancock, que Pitt calificaba de “personal de otra compañía competitiva”.

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