Sherritt trabaja con el Gobierno cubano para analizar las “adversas condiciones operativas” en la Isla
Cuba
El gigante canadiense extrajo en 2025 un 17% menos de níquel y un 15% menos de cobalto que sacó el año anterior
Madrid/Tal y como se esperaba, los números del año pasado de la empresa canadiense Sherritt en Cuba están muy por debajo no solamente de los resultados de 2024 sino de las previsiones que se había marcado. El gigante minero ha anunciado este lunes las cifras en un comunicado, en el que asegura, además, trabajar con su socio en la Isla, la estatal Energas, en una “reestructuración operativa integral” en las minas de Moa, en Holguín. Ambas partes analizan las “adversas condiciones operativas” en Cuba.
“Nuestros esfuerzos buscan fortalecer la productividad y la confiabilidad de las operaciones de la mina en medio de una mayor incertidumbre geopolítica y, en última instancia, allanar el camino para que obtengamos el máximo beneficio de nuestra expansión”, dice en sus propias palabras Peter Hancock, nombrado director interino de la compañía el pasado 8 de diciembre en lugar de Leon Binedell, quien se había desempeñado como director ejecutivo (CEO) los cuatro años anteriores.
“Aplicaremos la misma disciplina operativa en Moa para replicar ese éxito en los próximos años”
Desde su nombramiento, señala Hancock, ha trabajado con el Estado cubano “en una reestructuración operativa integral en Moa para abordar los desafíos que observamos en 2025 y apoyar el retorno a un rendimiento operativo consistente en el yacimiento”. La división de energía de la empresa, asevera, “demuestra lo que se puede lograr con mejoras operativas enfocadas, con nuestros dividendos duplicándose este año hasta los 26 millones”. Y promete: “Aplicaremos la misma disciplina operativa en Moa para replicar ese éxito en los próximos años”.
Si ya en el segundo trimestre de 2025, la compañía reportó pérdidas multimillonarias –de los 51,4 millones de dólares del mismo período del año anterior a 43,7 millones–, los resultados globales del año siguen la misma tónica. Sherritt esperaba extraer entre 31.000 y 33.000 toneladas de níquel el año pasado, pero solo logró 25.240, lo que supone casi un 17% menos que lo conseguido en 2024. De cobalto, preveía sacar 3.300 toneladas y sin embargo se quedó en 2.729 al cierre del ejercicio, cerca de un 15% menos en la comparativa interanual.
La empresa cita entre los principales problemas que afrontó la planta de Moa en 2025 la falta de insumos, los retrasos, los prolongados apagones que afectan a toda la Isla y los efectos del huracán Melissa, que cruzó el oriente de Cuba a finales de octubre como categoría 3 (de 5) en la escala Saffir-Simpson.
“Sherritt trabajando estrechamente con su socio en la sociedad mixta para anticiparse y responder a riesgos potenciales”
“Sherritt está monitoreando activamente los recientes acontecimientos geopolíticos regionales y trabajando estrechamente con su socio en la sociedad mixta para anticiparse y responder a riesgos potenciales”, agrega la compañía, en clara alusión a la crisis energética que se avecina en Cuba a raíz de la intervención de Estados Unidos en Venezuela, el pasado 3 de enero, que se saldó con la captura de Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, y la persecución en el Caribe de petroleros sancionados.
Tal y como advirtió a 14ymedio William Pitt, el gigante canadiense está en apuros, y necesita del combustible importado para poder trabajar las minas de níquel y cobalto que opera en Moa, la base económica de esa compañía.
“Una compañía que era la mejor inversión extranjera que ha tenido Cuba”, observaba el empresario estadounidense, a cuya familia expropió el régimen múltiples propiedades mineras en 1960. El propio Pitt adelantaba a este diario el desastre económico que estaba viviendo Sherritt, cuyas plantas eléctricas y pozos de gas, operados en cooperación con Energas, habían producido hasta ahora “los más confiables y mejor manejados servicios energéticos” del país.
A ello asociaba, de hecho, el cambio de su cúpula directiva. “Sherritt ha perdido tanto dinero que está sufriendo una revolución entre sus accionistas en Canadá”, decía el empresario al referirse a la sustitución de Binedell por Hancock, que Pitt calificaba de “personal de otra compañía competitiva”.