Cuatro muertos en un accidente de ómnibus en la autopista nacional en Sancti Spíritus

Accidentes

El mal estado de los vehículos y de las carreteras figuran entre los principales motivos de los siniestros en Cuba

El siniestro ocurre en medio de un contexto de calles prácticamente desiertas, con buena parte del transporte paralizado.
El accidente ocurre en medio de un contexto de calles prácticamente desiertas, con buena parte del transporte paralizado. / Escambray
14ymedio

13 de febrero 2026 - 14:09

La Habana/Un grave accidente de tránsito ocurrido este jueves en la autopista nacional, a la altura del puente de Zaza, en Sancti Spíritus, dejó al menos cuatro personas muertas y 17 heridas, dos de ellas en estado crítico. El siniestro involucró a un ómnibus Diana que cubría la ruta entre La Habana y el oriente del país.

Ocurrió alrededor de las 11:36 de la noche. Según versiones oficiales difundidas por el medio provincial Escambray, el chófer perdió el control por causas que “se investigan”, una fórmula habitual que rara vez se traduce en información verificable para la ciudadanía. 

Las autoridades identificaron a las cuatro víctimas mortales del accidente como Edilberto Aldana García, de 23 años, residente en Vertientes, Camagüey; Conrado Peña López, de 58 años, natural de Santiago de Cuba; Niurka de la Caridad Argelí Ladisté, de 56 años, también oriunda de esa provincia, y Ualter Chávez Galán, de 30 años, vecino del municipio Cauto, en Granma.

En cuanto a los heridos, dos permanecen ingresados en estado crítico en la Unidad de Cuidados Intensivos. Uno de ellos fue sometido a intervención quirúrgica tras sufrir un traumatismo craneoencefálico severo con fractura frontal, mientras que el otro presenta un hemotórax derecho y una laceración hepática. El resto de los lesionados muestra una evolución favorable, aunque continúa en observación hospitalaria. Entre ellos se encuentra un niño de cinco años, que no presenta lesiones graves y fue trasladado al hospital pediátrico provincial para un seguimiento especializado.

Las cifras más recientes sobre siniestros viales confirman un aumento preocupante

El siniestro ocurre en medio de un contexto de calles prácticamente desiertas, con buena parte del transporte paralizado. Las medidas adoptadas por el Gobierno, en respuesta a la pérdida de su principal benefactor, Venezuela, y al impacto de la orden ejecutiva del presidente estadounidense Donald Trump sobre los envíos de petróleo a Cuba, han reducido la movilidad a mínimos históricos.

Las cifras más recientes sobre siniestros viales confirman un aumento preocupante. En 2025, Cuba registró 7.538 accidentes de tránsito y 750 personas fallecidas, lo que representa un incremento del 18,2% de muertes respecto a 2024, cuando se reportaron 634 decesos. El número de lesionados también creció ligeramente, de 6.613 a 6.718, según datos de la Comisión Nacional de Seguridad Vial.

Pero el dato más revelador –y también más silenciado por el discurso oficial– es que el 31% de los conductores implicados en accidentes no poseía licencia de conducción. La cifra expone una falla estructural en los mecanismos de control y formación vial que, lejos de corregirse, se agrava en medio del deterioro institucional y la improvisación permanente.

Estos vehículos operan durante extensas jornadas, con revisiones técnicas mínimas y bajo la presión de cumplir itinerarios cada vez más inviables

Más preocupante aún es que, dentro de ese grupo de licencias retiradas por conducir bajo los efectos del alcohol, el 98% correspondía a choferes estatales. Es decir, los conductores de vehículos pertenecientes a instituciones públicas están sobrerrepresentados en estos siniestros, un elemento que rara vez aparece con claridad en los partes oficiales ni en los análisis posteriores.

Los ómnibus Diana, ensamblados en la Isla a partir de componentes chinos, han sido señalados reiteradamente por pasajeros y conductores por problemas técnicos, mantenimiento deficiente y sobreexplotación en rutas de larga distancia. En un país donde viajar entre provincias se ha convertido en una odisea, estos vehículos operan durante extensas jornadas, con revisiones técnicas mínimas y bajo la presión de cumplir itinerarios cada vez más inviables.

A ello se suma el deterioro de la autopista nacional, con iluminación deficiente, señalización casi inexistente y un asfalto castigado por años de abandono. No es casual que muchos de los accidentes más graves ocurran en horarios nocturnos, cuando la visibilidad es mínima y el cansancio de los choferes se combina con las malas condiciones de la vía.

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