Las relaciones entre Cuba y Venezuela están paralizadas y a la espera de lo que ocurra en los dos países

Cuba-Venezuela

La Habana guarda silencio sobre cuántos cooperantes siguen en el país sudamericano, mientras Caracas desmonta parte de la alianza que sostuvo al régimen cubano

La interrupción del petróleo venezolano no llega a una economía en condiciones de resistir.
La interrupción del petróleo venezolano no llega a una economía en condiciones de resistir. / 14ymedio
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08 de mayo 2026 - 15:27

Madrid/La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha dejado a Cuba ante una de sus peores pesadillas estratégicas. Venezuela ya no subsidia el petróleo para la Isla, no obedece automáticamente a La Habana y tiene un nuevo Gobierno dispuesto a revisar los mecanismos de cooperación que durante más de dos décadas permitieron al régimen cubano compensar su ruina productiva con el auxilio venezolano.

El golpe principal es, sobre todo, energético. Venezuela fue durante años el principal sostén petrolero de la Isla, incluso cuando los envíos ya no alcanzaban las cifras pactadas por Hugo Chávez y Fidel Castro en el año 2000. Cuba recibió en 2025 –según algunas agencias– entre 11.000 y 16.000 barriles diarios de crudo venezolano, aunque otros elevan la estimación a 27.000 barriles por día. En algunos meses, el flujo fue mucho mayor. 

Esa dependencia explica la inquietud que se instaló en La Habana desde enero, cuando el nuevo poder venezolano comenzó a cortar el cordón umbilical con la Plaza de la Revolución. El investigador cubano Pável Alemán, citado por EFE, reconoce que “es difícil de saber el punto exacto en el que se encuentra la relación bilateral”, aunque advierte de un “enfriamiento paulatino” con las decisiones adoptadas por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.

La interrupción del petróleo venezolano no llega a una economía en condiciones de resistir

Según Alemán, el nuevo Gobierno venezolano “va paulatinamente dejando sin efecto un grupo de misiones sociales que se habían aprobado desde mucho antes”, además de acatar “la petición de EE UU de no exportar más petróleo a Cuba” y aprobar cambios “mucho más profundos”, entre ellos la reforma de la Ley de Hidrocarburos. “Esto tiene un impacto negativo en la sociedad cubana y, lógicamente, en las relaciones” bilaterales, declaró a la agencia española.

La interrupción del petróleo venezolano no llega a una economía en condiciones de resistir. Cuba importa buena parte del combustible que consume, sus viejas termoeléctricas funcionan al límite y el régimen solo ha recibido petróleo ruso de un tanquero –el pasado 30 de marzo– desde el último combustible mexicano que arribó el 9 de enero. En los últimos años, las importaciones han sido insuficientes para evitar apagones, restricciones de transporte y una crisis industrial que se extiende desde el níquel hasta la agricultura.

Pero el petróleo era solo una parte del pacto con Caracas. La otra era la presencia cubana en Venezuela. Médicos, entrenadores, asesores políticos, oficiales de inteligencia y especialistas militares se insertaron profundamente en instituciones clave del chavismo. La alianza se vendió durante años como una cooperación solidaria, pero en la práctica funcionó como un intercambio de combustible por servicios profesionales y control político.

Las relaciones están “totalmente paralizadas” y a la espera de lo que ocurra tanto en Caracas como en La Habana

El catedrático Efraín Vázquez Vera, también citado por EFE, considera que las relaciones están “totalmente paralizadas” y a la espera de lo que ocurra tanto en Caracas como en La Habana. A su juicio, Venezuela ya no es un “factor” en la política cubana y la captura de Maduro opera más bien como una advertencia: “una amenaza o posibilidad latente de qué podría ocurrir en Cuba”.

La Habana, de momento, evita la confrontación pública. En los últimos cuatro meses, las menciones cruzadas entre ambos Gobiernos han disminuido de forma notable, al igual que los gestos de apoyo y los contactos personales.

El silencio también rodea la situación de los cubanos que permanecen en Venezuela. Tras la captura de Maduro, 14ymedio documentó los vuelos de repatriación en el Ilyushin IL-96 de Cubana de Aviación, así como testimonios de médicos acuartelados a la espera de regresar a la Isla. Sin embargo, el Gobierno nunca ha informado cuántos cooperantes fueron evacuados, cuántos continúan en territorio venezolano ni qué ha ocurrido con el personal restante vinculado a las tareas de seguridad.

Hay “un poco de resentimiento de parte de los cubanos”, porque en la Isla algunos consideran que la operación contra Maduro contó con apoyo “interno” venezolano y que, por tanto, “se sacrificó” a los militares de la Isla

Vázquez Vera cree percibir “un poco de resentimiento de parte de los cubanos”, porque en la Isla algunos consideran que la operación contra Maduro contó con apoyo “interno” venezolano y que, por tanto, “se sacrificó” a los militares cubanos que integraban su círculo de protección. Aunque, oficialmente, el régimen cubano no ha formulado ninguna crítica.

Alemán evita hablar de traición, pero admite el impacto moral del episodio. Fue, dijo a EFE, “la primera vez en décadas que cubanos caían en un conflicto en el suelo de otro país”. Al menos 32 militares de las Fuerzas Armadas cubanas murieron durante la operación estadounidense del 3 de enero en Fuerte Tiuna, donde trabajaban oficiales especializados en contrainteligencia, guerra psicológica y control de masas.

Alemán sostiene que cualquier intento de reproducir en la Isla una operación semejante a la venezolana chocaría con el nacionalismo cubano, más aglutinador, dice, que la propia ideología. “Aquí no les va a ser fácil encontrar a alguien con el que intenten negociar a espaldas de la sociedad cubana y lanzar un proyecto de sustitución de Gobierno”, afirmó a EFE. El problema para el régimen cubano es que la crisis venezolana ya produjo sus efectos sin necesidad de que un solo Delta Force pusiera un pie en La Habana.

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