Cuba tendrá mercados de abastos para productos comercializados por empresas estatales y privadas
Comercio
Se crean también los mercados de barrio, que podrán estar gestionados por privados, para la venta de 16 alimentos básicos y cinco productos de aseo
Madrid/El apabullante desabastecimiento de los mercados en Cuba ha forzado otra novedad con la que el Gobierno busca incluir a los privados en un modelo mixto de comercio que pone fin al monopolio estatal en las bodegas y mercados mayoristas. El paquete legislativo, publicado este martes en la Gaceta Oficial, no resuelve la cuestión del acceso a las divisas y bienes, además de crear un problema añadido: la convivencia de dos monedas en los establecimientos de abasto.
Del conjunto de normas, tres están destinadas a la creación de los “mercados de barrio”, como se conocerá a estos puntos para la venta de una serie de productos de primera necesidad listados en la propia ley y que son leche en polvo, picadillo, hamburguesa, pollo, salchicha, huevo, aceite vegetal, puré de tomate, pastas, fideos, granos, arroz, azúcar, harina de trigo, sopa instantánea, café, detergente, jabón, papel sanitario, desodorante y crema dental.
Los establecimientos serán los locales comerciales del Estado que hasta ahora estaban vacíos o semivacios y que serán licitados
Los establecimientos serán los locales comerciales del Estado que hasta ahora estaban vacíos o semivacios y que serán licitados para que mipymes, cooperativas, inversores extranjeros y trabajadores por cuenta propia puedan gestionarlos. Para incentivarlos, el privado está exento del pago del arrendamiento durante los dos primeros años y si invierte dinero en acondicionar el inmueble, se le descontará del porcentaje de utilidades que debe aportar al propietario estatal.
Los productos que comercializan estos mercados tendrán una bonificación del 5% sobre el impuesto de las ventas, con el fin de evitar que los precios se disparen, algo que está ocurriendo en los últimos días precisamente con el aceite, que la pasada semana estaba a la venta por unos 3.000 pesos y ya se está viendo en algunas tiendas al doble.
Menos claro queda el asunto monetario. Los mercados de barrio funcionarán en pesos cubanos, aunque está autorizado el comercio electrónico, con pagos desde el exterior en divisas. Esto permitiría al Gobierno abastecerse en divisas si los familiares en el exterior comienzan a hacer uso de la compra online con dólares, aunque también ahonda en la brecha que ya existe entre quienes tienen solo acceso a la moneda nacional y los privilegiados que no dependen solo de su salario o pensión.
Un efecto colateral de esta dualidad podría ser la tendencia del comerciante privado a fijar el precio del producto –ahora que no está topado– al tipo de cambio informal del dólar para poder importar como lo ha hecho hasta ahora.
En un intento por evitarlo, el Gobierno ha creado al mismo tiempo el mercado mayorista abasto.cu. Con estos establecimientos las personas naturales y negocios podrán comprar al por mayor en diferentes formatos. La Gaceta Oficial define estos almacenes como un “área donde convergen vendedores y compradores, que mantienen relaciones comerciales con múltiples transacciones, bajo el principio de oferta y demanda”, uno de los pilares del capitalismo.
La Gaceta Oficial define estos almacenes como un “área donde convergen vendedores y compradores, que mantienen relaciones comerciales con múltiples transacciones, bajo el principio de oferta y demanda”
En los mercados de abasto podrán participar empresas, privados, productores nacionales y locales, importadores, comercializadores e inversores extranjeros fundamentalmente. Además, se introduce un sistema de membresía muy similar a la de los carnés que existen en los grandes mercados de abastos de cualquier ciudad del mundo, con descuentos para los compradores habituales y otros beneficios.
Como en el caso de los mercados de barrio, estos también podrán funcionar en moneda nacional y extranjera, algo que también tendrá repercusiones en cuanto a las posibilidades de importar. En un momento en que la producción nacional está bajo mínimos, las importaciones de estos productos desde EE UU, que están exentas del embargo, son casi la única opción para llenar los almacenes, más aún desde que las grandes navieras han cesado operaciones con destino a los puertos cubanos por las sanciones del Departamento de Estado.
La limitación ha supuesto, según dos expertos citados por Reuters, la pérdida de un 60% del tráfico marítimo para la Isla. Sin embargo, para los exportadores estadounidenses, que pueden acogerse a las licencias para la venta de alimentos, la oportunidad se abre.