Para calmar la ira de los cubanos, empieza la entrega de donaciones internacionales

La distribución será gratuita y gradual, comenzando por los territorios donde las protestas fueron más sonadas

Cola para comprar picadillo en La Lisa, La Habana. (14ymedio)
Cola para el reparto de picadillo en La Lisa, La Habana. (14ymedio)

Las toneladas de ayuda que los socios del Gobierno están haciendo llegar a la Isla comenzarán a ser entregados a las familias cubanas desde este viernes en forma de módulos. La entrega comenzará en La Habana, epicentro de las protestas del pasado 11 de julio, y continuará por otras provincias con alta densidad de población y en las que las manifestaciones fueron notables -Matanzas, Ciego de Ávila, Santiago de Cuba, Holguín, Guantánamo e Isla de La Juventud- antes de llegar a la totalidad del país.

La ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, dijo que el reparto se hará "de manera gratuita", una aclaración aparentemente innecesaria para un lote de ayuda humanitaria pero importante para tranquilizar a una población que temía que los productos enviados por Rusia, México o Nicaragua fueran a parar al mercado racionado o, peor aún, a las tiendas en moneda libremente convertible (MLC).

Los costos de distribución de los módulos, que contendrán de manera general arroz, granos, aceite, atún, carne enlatada, pastas alimenticias y azúcar, serán asumidos por el Estado, remarcó la ministra

Los costos de distribución de los módulos, que contendrán de manera general arroz, granos, aceite, atún, carne enlatada, pastas alimenticias y azúcar, serán asumidos por el Estado, remarcó la ministra.

Además de estos módulos, Díaz explicó que a cada provincia se destinarán otros complementarios con un producto concreto. El municipio de Pinar del Río recibirá carne en conserva enlatada y harina de trigo, como parte de otro donativo que será destinado a la producción de galletas y pan.

Cienfuegos recibirá un litro de aceite por núcleo y Sancti Spíritus, harina para galletas, mientras a las provincias orientales se les enviará una lata de atún por familia y Villa Clara, Camagüey, Mayabeque y Las Tunas tendrán frijoles. La Habana recibirá harina para galletas y pan, además de leche. Este último producto estará priorizado para mayores de 65 años, lo que ha generado algunos comentarios críticos de los lectores en los medios oficialistas, que lo consideran una agravio comparativo y demandan la distribución de leche por núcleo familiar.

La ministra agradeció la contribución de "naciones amigas" para ayudar al pueblo cubano durante la pandemia y volvió a achacar toda la responsabilidad de la debacle económica al embargo de Estados Unidos, a pesar de que ese país es el principal suministrador de alimentos de la Isla.

En los últimos días, Cuba está recibiendo toneladas de ayuda humanitaria de sus principales socios. El domingo aterrizaron en La Habana dos aviones con casi 90 toneladas procedentes de Rusia. El cargamento estaba formado principalmente por harina de trigo, latas de conservas cárnicas y aceite de girasol, además de un millón de mascarillas quirúrgicas (las azulitas de fabricación nacional, cuya comercialización estaba prevista para finales de junio, aún no aparecen en las tiendas).

Desde México han llegado vía marítima tres buques con combustible, comida y medicinas. Entre los principales productos alimenticios están la leche en polvo, los frijoles, la harina de trigo, las latas de atún y el aceite.

Los módulos son, en palabras del economista cubano Elías Amor, "un calmante del dolor más intenso que sufre la nación"

Pendiente de arribo y detalles está el cargamento nicaragüense anunciado por la vicepresidenta, Rosario Murillo, este miércoles. "Muy pronto nuestro pueblo, nuestro Gobierno, estará haciendo llegar (...) un barco con alimentos nicaragüenses a Cuba, para contribuir en estos momentos de pandemias, que incluye a la pandemia, la peste yanqui, que combatimos", arengó la esposa del jefe de Estado, Daniel Ortega.

Los módulos son, en palabras del economista cubano Elías Amor, "un calmante del dolor más intenso que sufre la nación". En un post dedicado a la distribución planificada de estos lotes, que relaciona además con la vetusta canasta normada que durante 60 años ha cercenado la libre elección de alimentos a la población, el experto advierte de que esta ayuda humanitaria es "pan para hoy y hambre para mañana".

Aunque su llegada puede calmar los ánimos de quienes se sumaron a las protestas del 11J por la desesperación y el hastío de la necesidad, el estallido puede regresar cuando se acaben, considera el economista afincado en España.

"Si el régimen quisiera ganar tiempo con este reparto de productos para ir impulsando reformas estructurales, su actuación sería la correcta, pero mucho nos tememos que no entra en sus planes el giro necesario de 180º hacia la libertad económica que necesita Cuba".

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